La palabra del año

Me enteré en ALT1040 que la gente de Merriam-Webster [sí, los de los diccionarios] nombraron a la expresion w00t como la palabra del año. La definición que le atañen es “expresar alegría por un triunfo o sin razón particular”. Por si no lo sabían, w00t es una interjección muy empleada en los MMORPG y, básicamente, es una palabra nacida de la Red. Me llama mucho la atención el comentario que Eduardo Arcos añade al final de la entrada:
Lo que más me gusta es que esos viejos amargados no podrán quejarse cuando vean a los chicos escribiendo la palabra en chats o en el teléfono móvil; no es que deformen un lenguaje, lo están transformando.
Y es que, meses atrás, Arturo J. Paniagua [el otro colaborador de ALT1040] había escrito sobre la inclusión de la palabra blog en el diccionario María Moliner. En esa ocasión, Paniagua apuntó que:
Es cuestión de tiempo para que llegue el día al que más temo, ligüísticamente hablando: ¡cuando WTF y LOL lleguen al diccionario!… Miedo me da pensarlo.
¿Cuál es la diferencia entre transformar el lenguaje y deformarlo? Sin duda alguna, es una posición sumamente subjetiva. La inclusión de neologismos en una lengua es una asunto espinoso. De acuerdo con Álex Grijelmo, autor de Defensa Apasionada del Idioma Español, la creación de neologismos debe responder a una necesidad del idioma, a la adoptación de una palabra única sin actuar en detrimento de otra, que explique un significado que ningún otro término sea capaz. Además, Grijelmo aboga por una genética del lenguaje, donde las palabras nuevas sean descendientes de las etimologías propias del español. El caso de las palabras nativas de la Red es más complejo todavía. Pero vamos por partes.
Una de las características evolutivas del idioma [sea cual sea] es que los cambios provienen del habla cotidiana. Cuando los cambios son impuestos por una élite, se actúa en detrimento de la evolución natural del lenguaje. Sin embargo, con la eclosión de las nuevas tecnologías, el habla muta con una velocidad impresionante. La pregunta, por tanto, radica en pensar si las comunidades en Internet representan al habla cotidiana o la élite. La respuesta dependerá, obviamente, de quien se plantee la interrogante.
Seamos más explícitos. La palabra sospechosismo [sinónimo de suspicacia mal empleado por el Secretario de Gobernación, Santiago Creel] se ha interiorizado en el habla popular. ¿Debería, por tanto, ser aceptada por el diccionario? Si atendemos al axioma planteado por Grijelmo, veremos que la palabra sospechosismo no responde a una necesidad del idioma [la palabra suspicacia funciona mejor, y ya existe]. Y además, es una palabra impuesta por los medios de comunicación, integrada al habla cotidiana a fuerza de la repetición. Caso contrario es el término apapacho. Responde a una necesidad por expresar una práctica cultural propia del mexicano, y nace del habla popular para después institucionalizarse en el diccionario. Apapachar no es sinónimo de abrazar, besar o consentir. Es un significado único y, por tanto, un neologismo válido.
Entonces, ¿w00t deforma o transforma el lenguaje? Me parece que el término forma parte de una jerga específica que tiende a extenderse [como la palabra proactivo, descendiente de proactive, y acuñada por los administradores de los sesentas]. La única condición para validar un neologismo es, desde mi punto de vista, que su nacimiento venga de abajo hacia arriba, y no en el caso contrario. Los diccionarios deben recoger el habla popular, los hijos de la voz de los comunes. ¿A cuántas personas ha escuchado gritar w00t! para festejar? Ignoro su penetración en el idioma inglés, pero por lo menos en el castellano es bastante inusual. Merriam-Webster dio un guiño a los internautas, quienes indudablemente gritan a los cuatro vientos que una palabra de su jerga es reconocida en un diccionario oficial. La interjección w00t es parte de un caló, de una manera de hablar distintiva de un grupo que, a pesar de su pretención, aun no es representativo de la mayoría. Pero dejemos que sigan los vítores. El tiempo dirá si la expresión cuenta con los arrestos para aferrarse o terminará siendo una jerga intrascendente, mero indicador de un momento histórico determinado.