Lo que me mata es la incertidumbre. Hoy fue un día bastante agitado para muchos estudiantes en la Universidad. Los ánimos están crispados y los nervios nos traen como locos. No debería preocuparme. Pero, por primera vez, pensé seriamente en apurarme a graduarme. Ya comencé con la tesis [según]. Para clase tuve que presentar un título tentativo que va más o menos como La importancia de la relación fenomenológica entre receptor y medio en la construcción social del concepto ‘medio de comunicación masiva’. O algo por el estilo. El profesor de Tesis I [sorpresivamente] no puso trabas al tema y, al parecer, estoy por comenzar el diseño de la investigación. Lo que me recuerda que tengo que escribirle a mi asesor cuanto antes.
Para llegar a mi auto, tuve que cruzar el sombrío jardín que separa el edificio de Humanidades de las aulas de Negocios. Me puse los audífonos y el aleatorio dispuso que escuchara Sheep go to heaven de Cake. Cuando llegué a casa, le conté a mi mamá sobre la situación [porque seguramente mañana se enteraría por los medios] y le pedí que no se preocupara. Finalmente, tuve una pequeña plática con Ecoroberto que me hizo pensar, por segunda vez en el día, que hay que apurarle a la tesis para terminar la carrera. Aunque, muy en el fondo, quiero ser optimista. Quiero pensar que las cosas van a mejorar. Que vamos a sobrevivir ésta.
Para la gente de capa caída, una rola para pensar que sí podemos.
