Archivo para Junio 2008
El gachupín que llevamos dentro

Los poblanos se jactan, principalmente, de tres orígenes genealógicos: español, alemán y libanés. No falta el barbón-nariz-afilada que sisea cada que se puede, el güero-mido-dos-metros que te mira feo o el ceja-de-azotador que le dice jaye a sus amigos en el antro. Cada uno tiene su hábitat: el Parque España II, el Colegio Humboldt, el Club Mexicano Libanés. En lo personal, no tengo nada en contra de ellos. Bienvenidos los extranjeros y su descendencia. Pero me revientan los que presumen de su pedigrí abolengo cuando tienen los genes más diluidos que el café del Vips. Sí, los malinchistas villamelones.
La final de la Eurocopa fue un gran pretexto para que salieran de sus cavernas. Sobre todo los seudoespañoles. Me acuerdo que pagando el cable, cuando recién iniciaba la Euro, estaban transmitiendo la goleada de España a Rusia en primera fase. Vaya, hasta que ganamos, dijo alguien a mis espaldas con ese seseo que tanto me castra. Volteé y vi a un señor más mexicano que el guacamole. Pero eso sí, español de corazón de seguro. ¬¬
Hoy relucieron los gachupines de clóset. Gente que se siente vinculadísima a la Madre Patria porque comen paella cada dos meses o porque se embriagan con brandy. Casi, casi, si por ellos fuera, le poniamos otra vez Nueva España a nuestro país para sentirnos más orgullosos. Me platicaba Don Pato que, camino a su casa, vio a unos morros con la cara pintada de rojo y la playera española rumbo al botanero. Hazme el mentado favor. Y no dudo que ahorita en la Juárez [una de las avenidas principales de por acá] haya uno que otro ridículo festejando que su patria se coronó campeona de Europa. Payasos.
¿Y si hubiera ganado Alemania? Vendría la misma cantaleta: brotarían los que manejan un Volkswagen [o un BMW, los más fresas], lo que escuchan Rammstein y los que toman aspirinas cuando les duele la cabeza. No se me ofendan: hay gente que viaja [o vive] en alguno de estos lugares y les toma cariño; que son hijos o están casados con españoles y alemanes. Pero tampoco es para que se olviden de que llevan [aunque muchos no lo quieran] sangre mexicana. Vale manolete, festeja que ganó España. Siéntete más hispano que la fabada, la tauromaquia y la Cibeles juntos. Que hoy brinque el gachupín que llevas dentro, porque tu falso nacionalismo y tu seseo apócrifo hoy nos hacen el día.
Los zombies rockean [al ritmo de Queen]
En MuchMusic publican una lista de los 10 mejores momentos musicales del cine. No sé si estén los que deban, pero uno que se lleva las palmas es este fragmento de Shaun of the Dead, una de mis comedias favoritas, con una coreografía involuntaria de los protagonistas apaleando muertos vivientes con Don’t stop me now en la rocola.
Sí, los zombies rockean. Y esta vez, a ritmo de Queen.
De mi iniciación a la tauromaquia
¿Es la tauromaquia un deporte, un arte o una salvajada? La verdad no me voy a aventar una crítica como la de Esquizzo y su primer contacto con el golf. No, para nada: si no quieren ir a los toros, no vayan; y si les late, pues venga la alegría. Pero tampoco puedo pasar por alto que la tauromaquia es, cuando menos, polémica. Todo empezó el martes, cuando la profesora indicó que nuestra siguiente parada sería la plaza de toros. Ahí se puso buena la cosa: medio salón fanático de la fiesta brava, medio salón con el grito en el cielo. La maestra preguntó a los alarmados que cuáles eran sus argumentos para no ir: es una salvajada, es el nuevo Coliseo, que pobrecitos animales, etcétera. Y la maestra reviró preguntando cuántos de los detractores había visto en vivo una corrida. Ni uno. Touché. Pues ahí está, indicó. Amablemente, encomió a todos a que fuéramos a ver por lo menos al primer toro. No es necesario que se queden más tiempo, concluyó. Ni tan a regañadientes el grupo asintió. Ahora sí que, para criticar, mínimo hay que ver los toros desde la barra.
Y así fue como el viernes en la noche terminé en la Plaza de Toros “El Relicario” viendo una rejoneada de Rodrigo Santos. Me perdí de la fiesta de Lola, pues ya habíamos hecho el compromiso de ir a la función y ya había invertido $150 en el boleto. Llegué y me senté con el buen Cucho y el resto de la banda de la clase. Yo nunca había pisado una plaza de toros. Es más, ni había visto una corrida completa en la tele. Digo, sí sé que es un capoteo, una pañolada, unas banderillas, qué es cortar oreja o un indulto, pero nomás en lo teórico. Verlo ahí es una onda completamente diferente.
No puedo definir si me gustó o no. Había tres rejoneadores [rosa, negro y verde], y a cada uno le correspondía echarse dos toros. El de rosa salió muy altivo y mamón. No me latió para nada su actuación. Aparte, el primer toro que le tocó estuvo flojón. El de negro sí dio una mejor actuación, amén del espectáculo de una de mis compañeras que le tiraba durísimo el calzón. Y el de verde – Rodrigo Santos -, ni se diga: sus movimientos, su control, las suertes, la actitud. Si por el puro rejoneo fuera, no diría ni pío, me cae. Aunque se sorprenderían cuánta gente le va al toro.
Fue el segundo toro el que más recuerdo. Un toro bravo, entrón. Le tocó al de negro rejonearlo y le costó trabajo. Es impactante oír el bufido de uno de esos animales, hasta chinita se te pone la piel. Dos o tres veces le acercó peligrosamente los pitones al caballo. Un enfrentamiento colosal, difícil. Ya abanderillado el toro, salió la pañolada. La banda pedía indulto. Pero la autoridad se negó y llegó la ejecución. Del hocico del animal comenzó a brotar la sangre a borbotones. El toró luchó para mantenerse en pie. Comenzó a toser, a escupir, a bramar. Dramático, aguantó otro minuto en pie antes de que la muerte se lo llevara. El líquido rojo anegando la arena, el cuerpo sin vida de esa mole, la silbatina del público a la autoridad. Al final, el juez otorgó dos orejas y el rejoneador dio la vuelta al ruedo. En la hilera de hasta el frente había un niño vestido de torerito, como de seis años. Para la colección, dijo el rejoneador y le regaló una oreja al infante.
Repito, ¿es el toreo un deporte, un arte o una salvajada? Tiene un poco de los tres. Admiro la disciplina, el control, la potencia. Tiene una plasticidad única: la suerte, la escapada, la confrontación, el quiebre. Es un arte decidir el momento de la estocada, el capoteo, el escape milimétrico. Y es una salvajada porque es matar a un animal por el puro espectáculo. Es que el toro tiene que demostrar su casta, su valía, su coraje, defenderán los puristas. Papanatas. Es un salvajismo refinado, elevado a lo sublime. Pero no hay que pecar de idelistas: igual se cría un toro en una ganadería que unas gallinas en una granja. Lo que varía es que no vas al rastro a ver cómo despluman al pollo ni hay un juez que califique cómo se cortan los filetes. Pero eso sí, antes de que coincidan o discrepen, sí les pido una cosa: vayan a la plaza y concédanme, por lo menos, un toro. Con suerte, le tocará uno como el que me estocó de por vida.
Ah sí, y qué dijeron: ¿fue a la plaza y no comió su cemita?

Recuerdo de Guantánamo
Al más puro estilo de la playeras que venden en el Malecón de Veracruz. ¿A poco no quieren una así?

Someone who loves me got me this t-shirt in Guantanamo Bay by killing inocent but suspicious people.
Más información en Crítica Pura: Los souvenirs del morbo.
No es por asustarte, Xime
Pero me temo que tu intercambio a Israel puede ser algo agitado.
Border cop dies from self-inflicted shot at Sarkozy farewell
A border policeman shot himself dead on Tuesday 200 meters from where French President Nicolas Sarkozy was getting ready to board a plane ending his trip to Israel.
Bodyguards that heard the shot over the music being played by a band feared it may have been an assassination attempt, and rushed Sarkozy into the plane alongside his wife Carla Bruni, who ran up the stairs ahead of her husband. [...]
Officials soon ruled out the option that he accidentally shot himself before the fall, or that his gun misfired upon impact with the ground, and concluded that he apparently committed suicide using his M-16 rifle, causing him to fall off the building. An autopsy of the body confirmed their conclusion.
Border Police officials said the man, a member of the Druze community, had served as a border policeman for eight years since he was discharged from mandatory service in the Israel Defense Forces. His family asked media not to publish his name.
The man had arrived at Ben-Gurion Airport together with other border policeman to guard the perimeter of the event.
¿De casualidad no vas a Ben-Gurion University?
[La nota la saqué de Guerra Eterna, ¿de dónde más?]
Sunday Morning! Puebla – Emprendedores web en petit comité
Conversando con Perliux, mi jefaza en Indie Weblogs, me comentó que está organizando la Sunday Morning! en Guadalajara. Sunday Morning es una iniciativa de Eduardo Arcos para hacer una reunión dominguera tipo petit comité con emprendedores web. La primera fue el domingo pasado [22 de junio] y tuvo bastante repercusión. Este domingo se arma otra en Guadalajara y Ciudad de México, con la intención de ir expandiendo la idea. Perliux me preguntó si no estaba interesado en armar una en Puebla y le dije que estaría a todo dar. Así que le escribí a Arcos y, después de intercambiar un par de correos, todo quedó listo para la Sunday Morning! Puebla.
La reunión está pactada para este domingo 28 de junio en el Starbucks de Cholula, al final de la Recta. La idea es muy simple: juntar un grupo que se siente a platicar sobre sus proyectos, percepciones y experiencias en la web 2.0, intercambiar impresiones y pasar un rato agradable conociendo gente con intereses similares en torno de un rico café. Puebla es una ciudad con mucho potencial, pero a la que le hace falta un empujoncito. Ojalá esta Sunday Morning! cumpla con su cometido y se repita cada semana.
Por lo pronto, emprendedores y curiosos, quedan cordialmente invitados. Para más información, está el evento creado en Facebook, para que confirmen su asistencia. Ojalá puedan darse una vuelta y que está retroalimentación no sólo ocurra en la Red, sino también en el Mundo Real™.
De mi talento para ponchar llantas

En estas últimas dos semanas descubrí que tengo un talento especial: reventar neumáticos. Ya había descubierto mi potencial para volar espejos laterales [el último, en febrero después de un programa de radio]. La primera víctima de mi capacidad destructiva fue la llanta delantera izquierda del queridísimo Tsuru de Galdalf, mi auto. Regresaba de ver Hulk con Don Pato y que nos agarra la lluvia en pleno Periférico. No sé si tendrán el gusto de haber manejado en esta vialidad, pero es tan infernal que parece que la trazó Speer. Afortunadamente, no nos pasó nada ahí y logramos cruzar a pesar del torrencial aguacero.
Cuando llegamos al cruce entre Periférico y Camino Real [atras de la universidad], vi la camioneta de Madrini. Como me distraje, cuando di la vuelta se dio el enroque bache-llanta-camellón, que resultó en una rajadota lateral de mi neumático. Entramos de volada a la uni y cambiamos el neumático al costado de la caseta de vigilancia, con un amablísimo guardia que se limitó a hacerme plática sobre qué tan rendidor me había salido mi carrito. ¬¬
Al día siguiente, fui con el talachero de confianza y me arregló la llanta por la módica cantidad de $180. Se la puse, la probé y a todo dar. Con decirles que hasta me rindió para hacer un viaje a Huejotzingo. Días después, en un trayecto de regreso a mi casa, el coche comenzó a hacer feo y se sintió el tradicional chanclazo. ¡Sopas! La llanta resucitada había sido un mero hechizo y se le abrió otra rajada. ¡Qué poca madre! A como pude – y con ayuda de 4nc – cambié la llanta, mentando madres de que el talachero me estafó. Juré y perjuré que iba a reclamar, pero la verdad el neumático ahí sigue en la cajuela, nomás dando lástima.

El Tsuru de Gandalf, aguantando vara como los meros machos.
Como mi madre está lastimada, pues su coche está disponible. Lo usé para ir a clases y de aquí pa’ allá. El sábado pasado, de regreso de una carnes asadas donde Don Pato, el auto se vio forzado a recorrer la Cholula indómita porque la ruta convencional estaba cerrada. Pero eso no fue todo: cuando pasé a botar a Joeysaurio a su casa, le pegué a la llanta derecha trasera con la banqueta. Nada de gravedad, pensé. ¡Oh, grave error! A los dos días, manejando junto al Parque Ecológico, se ponchó la llanta. ¡En la madre! Lo peor es que, cuando me disponía a colocar la refacción, me di color que no llevaba gato. Puse el trinagulito naranja de emergencia, prendí las intermitentes, cerré el auto y me lancé a sondear a los vecinos para que hicieran paro. Nada de nada. Al final, un taxista me ayudó a salir del embrollo, con su justa retribución de 50 pesotes.
Ahora ni a cuál irle. Los dos autos andan con la llanta de repuesto. No he llevado a parchar los neumáticos averiados porque ese pinche talachero nomás me estafa {así que hay que buscar otro] y porque no he tenido una mañana libre para hospitalizar las llantas. Y ahí ando, manejando por las calles de la ciudad, evitando caer en las fauces viales, rezándole a los santos porque el coche no pierda otro zapato de hule. Porque si esta vez sale a relucir mi talento, a ver quién me saca del apuro. ¡Ánimas!
No lo dije yo, lo dijo… (XL)

“La franquicia de Guerra Eterna se amplía en Twitter. Los tecnopijos le llaman a esto ‘microblogging’ pero, bueno, son gente con mucha imaginación. Como cada mensaje sólo tiene 140 caracteres, la ventaja reside en que si escribes una tontería tampoco se nota tanto. Me parece que es más útil para contenidos [...] pero lo de ‘qué estás haciendo en cada momento’ me parece bastante irrelevante. A menos que seas desactivador de explosivos, claro.”
- Íñigo Sáenz de Ugarte, de Guerra Eterna, anunciando que ya tienen Twitter. Sí, soy fan.
El lucro del dolor

Hoy fui al hospital con mi mamá porque tenía cita con el ortopedista. Cuando estábamos afuera del consultorio, me fijé que su apellido estaba mal escrito en la lista. Ergo, no tenían listo su expediente. Así que me fui a formar al Archivo. Y estaba ahí, formadito atrás de como chorromil personas, cuando llegó un sujeto y carraspeó un poquito para llamar nuestra atención. Umta, pensé, éste ya nos viene a pedir lana.
En efecto, el señor empezó disculpándose por molestarnos, pero que venía de no-sé-qué pueblo lejanísimo y que su esposa acababa de fallecer, pero que la funeraria se había negado a ir por el cuerpo porque le faltaban 800 pesos. El señor le echó mucho feeling, lagrimeando y moqueando cada tres o cuatro sílabas. Junto a él se puso otra señorita [su hermana, asumí] y también andaba con los ojos encharcados. Vale, me dije, quién quita y en verdad es cierto. Así que saqué los veinte pesos que tenía en la bolsa y se los di.
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Por chismoso me puse a calcular cuánta lana recibió. Más o menos, entre los de la fila le pasamos como $150 ó $200. El señor y la señorita se fueron caminando, con los bolsilos en la mano, después de agradecernos por el dinero. Cuando se iban, la dama detrás de mí sacó otro billete, pero otra persona le dijo: no le dé nada, es mentira, vienen todos los días. Yo sólo escuché y me quedé viendo como se iban perdiendo en el corredor hasta llegar a la esquina y doblar.
¡Qué pendejo!, me dije. ¡Claro que era una estafa! ¿Cuántas veces no habrán ensayado el mismo discurso? ¿Cuánta lana no se embolsarán? ¿Operarán siempre en el mismo hospital? Me asaltaron un montón de dudas. Y muchísimo coraje. ¿Cómo no me fijé que el tipo traía una chamarra Perry Ellis? Como nos tardamos cuatro horas esperando la consulta, me di un par de vueltas para ver si de casualidad lo cachaba in fraganti. Me imaginé diciéndole: ¡Oiga, yo tengo un amigo en una funeraria! ¿Por qué no me da sus datos para que le haga un descuento con lo de su esposa?, y verlo titubear porque le cayeron en la movida. Me imaginé yendo al hospital todas las mañana, tomándole fotos, grabándole las trampas, para subirlas al blog, al YouTube, a todas partes. Me vi pegando carteles con su carota en las afueras del hospital para que todo mundo sepa que ese cabrón nomás se aprovecha de la lástima ajena para embolsarse unos pesitos.
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Una vez, un amigo y yo hicimos algo parecido cuando íbamos en prepa. Necesitábamos algo de lana para pagar una deuda y se nos ocurrió fingir que éramos de Pachuca y que ocupábamos para los boletos de regreso. Sí, estuvo gandallísima. Una cosa es pedir un par de pesos porque en serio te quedaste sin dinero para el camión, y otra onda es querer aprovecharse de la banda. Taloneamos en el Zócalo y sacamos como $200. Pero de lo que más me acuerdo es de una señora que nos dio $50 y nos dijo: se los doy porque les creo, pero ahí de ustedes si es mentira. Hasta hoy me acuerdo y por eso nunca lo volví a hacer.
Ese don que me estafó en la mañana me hizo recordar esa anécdota. Ojalá que a ese cabrón le aprovechen mis veinte pesos. Y, sobre todo, ojalá nunca tenga que pasar por una situación como la que simula. Lo único que ocasiona es que la gente deje de tenerse fe, de creer en el prójimo, y que la piense mil veces antes de soltar una lanita por compasión. Yo dí mis veinte pesos con la mejor de las intenciones. Hoy, como la señora del Zócalo, le digo: se los dí porque le creí, pero ahí de usted si es mentira. Porque mínimo ya se llevó un quemón en el blog.
De cómo conocí la mística
El lunes pasado fui a las luchas con mi clase de Marketing Deportivo. Me acompañó también Xime. Por poco y no llegamos, porque hubo clase de reposición de Política Exterior y cuando salimos había diluvio en Cholula. Llegamos media hora antes de la función, y nos sentamos en gayola. La neta, la neta, lo primero que hice fue ubicar al cemitero.

Chequen nomás con qué envidia le echan el ojo a mi cema
Eso sí, no fui el único que le entró con singular alegría.

Como Juan Orozco, cuando como no conozco.
Ya después de haber degustado los manjares y acompañados de sendos vasos con chela Corona, inició la función. La primera pelea estuvo dos-tres piñata, pero después subieron al ring Los Payasos: Coco Rojo, Coco Verde y Coco Lores. Coco Rojo peleó sin máscara y la tribuna le gritó que se la pusiera de nuevo porque estaba muy feo el compa. Al final, los Cocos ganaron.
En la tercera pelea lo único destacable fue que salió Policeman, un luchador que parece más estríper de esos que alquilan para baby-showers despedidas de soltera. La cuarta pelea estuvo a toda madre: por los rudos iban Mister Niebla, Atlantis y Olímpico; por los técnicos estaban Marco Corleone, Alex Koslov y Dos Caras Jr. Puro espectáculo, caray. Primero, las féminas del respetable enloquecían con cada movimiento pélvico que se aventaba Marco Corleone, aunque las de mi salón le echaron más el ojo al ruso. Después de mucha cábula, al final ganaron los rudos [como debe ser].
Y llegó el momento de la lucha estelar. De un lado, los Perros de Mal: Mephisto, Averno y el Hijo del Perro Aguayo. Del bando técnico: Héctor Garza, Shocker y Místico. El mentado Místico. Les juro que no he visto luchador más sobrevaluado en mi vida. Mínimo la última vez que fui a las luchas se aventó una pelea medio decente contra Último Guerrero. Esta vez nomás no desquitó su sueldo. Con decirle que en menos de diez minutos ya estábamos en la tercera caída. Pero eso sí, hizo su mística y todos contentos a casa. Aunque ganaran los Perros.
Yo no sabía bien qué onda con la dichosa mística. Es más, según yo, se llamaba el helicóptero. Pero ayer, durante una carne asada en casa de Don Pato, el buen Guajo nos iluminó enseñándonos hartos videos de esta suerte, la mayoría de ellos realizados por chamacos imberbes de prepas de gobierno. Se ve que en la Prepa 2 o en los CBETIS se estudia un montón, ¿verdad?
Así que, como servicio a la comunidad lectora, les dejo las tres mejores místicas que hallé en la Red. Si conocen una mejor, mándenla y con gusto la publicamos.
3) “La Mística del Pollo”: Este video se gana el tercer puesto por su calidad educativa, su profesionalismo y por mostrar cómo aplicar esta llave en una situación de la vida real.
2) “La Mística: Prepa 2″: Una mística bien aplicada, con todo y la caracterización del personaje. No se pierdan el chingadazo que se mete el spárring.
1) “La Mística!!”: El indiscutible ganador por mucho. No sólo aparece la mística, sino otras suertes del pancracio como la urracarrana. Mis respetos para los que filmaron este video, viva demostración de que el sistema educativo mexicano es campo fértil de estrellas del cuadrilátero.
No lo dije yo, lo dijo… (XXXIX)
“Are you ready to celebrate? Well, get ready: We have ICE!!!!! Yes, ICE, *WATER ICE* on Mars! w00t!!! Best day ever!!”
- Update de twitter de la sonda Mars Phoenix Lander, el 19 de junio, anunciando que encontró hielo de agua (sic) en la superficie de Marte.
[Jukebox Nocturno] José González – Teardrop
Hay canciones tan buenas que vale la pena ponerlas dos veces. A inicios del año {y para reinaugurar esta sección], coloqué la versión original de Teardrop, interpretada por Massive Attack. Para los que no sepan, la canción es el tema de House. Este cover de José González aparece en Wilson’s Heart, el episodio final de la cuarta temporada [por si les interesa, antes vean House's Head la primera parte del final]. Ayer lo vi en Universal Channel y casi se me salen las lagrimitas. Un buen colofón para un día intenso.
Hoy venía José González al Anónimo, un bar trendy como abundan en Cholula. Tenía muchísimas ganas de ir. Pero el lugarcito estaba clausurado y hasta apenas ayer por la noche lo reabrieron. Ni modo, me quedé sin escuchar el cover en vivo {que era lo único a lo que hubiera ido]. Como consolación, me quedo con esta interpretación de González para un programa de televisión brasileño.
Y con la letra, claro está.
Love, love is a verb
Love is a doing word
Fearless on my breath
Gentle impulsion
Shakes me, makes me lighter
Fearless on my breath
Teardrop on the fire
Fearless on my breath
Night, night after day
Black flowers blossom
Fearless on my breath
Black flowers blossom
Fearless on my breath
Teardrop on the fire
Fearless on my breath
Water is my eye
Most faithful mirror
Fearless on my breath
Teardrop on the fire of a confession
Fearless on my breath
Most faithful mirror
Fearless on my breath
Teardrop on the fire
Fearless on my breath
You’re stumbling in a dark
You’re stumbling in a dark
¡Ella no es Marce Orraca!
Revisando mi correo institucional, descubrí que le dedicaron una nota de prensa a nuestra queridísima Marce O. Hablan cosas muy bonitas [y ciertas] de ella, pero se equivocaron en un pequeño detalle:
La de la foto NO ES MARCE [¡plop!] Nuestra estimada Marce es ésta:
Bueno, sin el camuflaje:
Así que no se equivoquen y se dejen llevar por la foto apócrifa. ¡Marce O. sólo hay una!
UPDATE [22/06]: En Facebook, Marce tiene a bien aclarar qué pasó con su foto: “Malditos incompetentes los de UDLA Hoy, les mandé una foto y la cortaron, y casualmente me cortaron a mí. Caraja madre. Aunque si lo pienso, soy tan poco fotogénica que me hicieron un favor, en realidad.”
Los hombres lloriquean en la Red
No seamos hipócritas. Todos los hombres lloriqueamos en la Red. Me incluyo. Sacamos comentarios bien emo en el blog, el twitter, el Facebook, etcétera. Bueno, a veces hasta nos animamos en los nicks del Messenger. Ya quisiera verlos así de lloricones en el mundo real de vez en cuando.
No es reclamo, nomás son ganas de hacer notar una obviedad. El problema no es andar tristón/sentimental, sino ocultarlo en la aparente libertad del blogueo. Me ha pasado que conozco a alguien que se me hace inexpugnable y en Internet me entero que chilla por las noches porque los Reyes Magos no le trajeron de chiquito unos Micro Machines. (Somos) patéticos.

Admitamoslo, hombres del mundo: a todos nos entra miedo de vez en cuando, nos ataca la nostalgia o nos atraviesan el corazón las mujeres. Shit happens, pues. Y si, para eso sirve el blog: para abrir nuestro diario a un montón de morbosos [no se me ofendan] que les place saber de nuestras vidas. Pero recalco: si van a chillar, háganlo bien: sin hipocresía de ser bien machitos en el mundo real, y unos quejicas sentimentaloides detrás del teclado. O de perdis, traguense el coraje, platíquenlo con la almohada y que nadie los veo a moco tendido en la Red.
Acuerdense que ellas los prefieren cabrones.
[Por cierto, este post es el debut de Quince - mi iPod Touch - como editor de texto. Se rifó, salvo que se come unos acentos que ya corregiré después]
[Jukebox Nocturno] Garou – Demande au soleil
Tenía rato sin aparecer el jukebox. No se crean que se me olvida esta sección. Sucede que a veces me tardo tanto buscando canciones que acabo mandando todo al diablo e iéndome a dormir. Hoy no tengo tanto sueño. Ni tampoco tantas anécdotas. De hecho, todo surgió porque quise añadir una frase chistosona a mi nickname, as usual. Para lo que no me tengan en MSN, mi nick siempre tiene una estrellita al lado. Ya saben, la que sale con el comando (*). Y tiene su historia.
Tengo una especial inclinación por consolar a la gente cuando está triste. Una vez, hace ya varios años, una amiga estaba muy pero muy decaída por no recuerdo qué. Platicábamos, y ella estaba desolada. Entonces le pregunté si tenía una ventana cerca. Me dijo que sí. Le pedí que se asomara y que viera esa estrella que brillaba grandota y luminosa. Me respondió que la veía. Le dije que se la regalaba, que había tantas en el cielo que seguramente a todos nos tocan unas cuantas. Se puso feliz y se le olvidó su problema.
Otro día, pasado el tiempo, yo estaba tristón por la noche como suelo estarlo de vez en cuando. Platicaba con la misma chica, y me preguntó que me pasaba. Le conté no recuerdo qué cosa, y me pidió que me asomara a la ventana. Esa noche, ella me regaló una de sus estrellas. Así que la puse ahí, junto a mi nick, y desde ese día ahí sigue.




