Bitácora personal de Pepe Flores

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Columna #3: La diversidad detrás del telón

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“¿Me podrías promocionar un evento en tu blog?”, me dijo la semana pasada mi amigo Gustavo Barrientos, ahora estudiante de teatro en mi universidad [recalco el ahora porque ya tiene en su haber otras dos licenciaturas intentadas]. Asentí elogiado. No obstante, dado que este periódico digital tiene un número exponencialmente mayor de visitantes que mi página personal, decidí promocionalo aquí. Así que, mi estimado lector, le pido una disculpa por enjaretarle un anuncio como preludio de esta columna. Mea culpa.

Resulta que Gus está organizando el ciclo de teatro “TeatrEROS/Diversitas” y este lunes 8 de septiembre se presenta la obra “El Refri”, un monólogo del dramaturgo argentino Raúl Damonte cuyo protagonista es una estrella travesti en decadencia que encuentra en la sala de su casa un refrigerador que su madre le envió como regalo de cumpleaños. Por si les interesa, la obra se presentará en el Colegio Ignacio Bernal de la Universidad de las Américas, Puebla; a partir de las 19:00 horas y el boleto está en 30 pesos. Fin de la pauta comercial.

Gustavo es el dirigente de Diversitas, una asociación universitaria cuya misión es promover el conocimiento, respeto y aceptación de la diversidad sexual. Sí, mi amigo es homosexual. Y de los declarados. Yo me pongo de pie ante su esfuerzo, señores. No sólo de él, sino de toda una comunidad que se ve segregada bajo un criterio de discriminación tan válido como ser filatelista o un buen lateral izquierdo. Ni qué hablar del repudio que sufren por parte de una sociedad tradicionalista [eufemismo de obcecada, intolerante y retrógrada] que les condena al ostracismo y les tilda de aberraciones. Deleznable.

Recuerdo un penoso incidente que atestigüé hace unos meses, en el marco de la Segunda Jornada de la Diversidad. Salía de clase en una tarde lluviosa, y al cruzar por el campus, me topé con un par de carteles con leyendas homofóbicas, en una institución que considero de las más abiertas del país. “Es importante recordar que, si bien la UDLAP es un espacio conocido por el ambiente de libertad y diversidad en todas sus formas, es la excepción y no la regla en los campus mexicanos. Y tampoco es perfecto”, me comentó un amigo en esa ocasión. No estoy en contra de que exista gente que no concuerde con un libre ejercicio de la sexualidad, pero sí en la forma de protestar. Venga, algo tan sencillo como vivir y dejar vivir.

Sirva cualquier espacio para promover la igualdad, entendida no como una homogeneidad, sino como el respeto, la tolerancia y la comprensión de las diferencias. Sobre todo, que una plataforma artística como el teatro se convierta en el vehículo de la integración, del combate de una fobia injustificada y sin fundamentos. De libertad y emancipación. Enhorabuena a quienes emprenden este esfuerzo desde el escenario – y a quienes asistan a él – por poner su granito de arena para cambiar este mundo, que la aceptación mutua está al alcance de todos.

A ustedes, desde cualquier trinchera, mis más profundas congratulaciones.

Escrito por Pepe Flores

7 Septiembre 2008 a 9:47 pm

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