Bitácora personal de Pepe Flores

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Lo que se dice, lo que se calla

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Un amigo mío [cuyo nombre omito porque no vaya a ser que me lo ajusticien] suspendió recientemente su blog, borrándole todo el contenido y dejando únicamente una entrada con la leyenda Vacío hasta agosto 2009. Recién le pregunté el porqué de su decisión, y me contestó que regresaría a publicar hasta que termine su participación dentro del Consejo Estudiantil de la UDLA® (CEUDLA®). Me platicó que, por cuestiones reglamentarias, todo lo que un miembro del CEUDLA® publique debe pasar por un filtro y ser autorizado por el Poder Judicial®. “Y no voy a estar ahí dentro, y no opinar sobre lo que pasa”, me comentó.

Me llamó tanto la atención que me puse a leer el Reglamento del CEUDLA® [la última versión, corregida en julio del 2007] y no hallé semejante disposición. Lo más cercano es el título XIII, artículo 287, sobre la colocación y autorización de la publicidad:

Está prohibido utilizar los nombres de: CEUDLA, Consejo Estudiantil, Poder Legislativo, Poder Judicial o Poder Ejecutivo en mantas, volantes, playeras, posters o cualquier tipo de publicidad, en cualquier evento que no haya sido autorizado previamente por escrito por el Poder Judicial. Esta prohibición se aplica a todos los integrantes del Consejo Estudiantil, sus colaboradores y al resto de los alumnos de la Fundación Universidad de las Américas, Puebla.

Entiendo, esta reglamentación le prohibiría anunciar cualquier congreso, ponencia, etcétera que organizara, sin duda una estrategia atínadísima para apoyar la difusión estudiantil. Pero su blog es un espacio enteramente subjetivo, donde él habla a título personal. Ya saben, lo que muchos de nosotros hacemos con nuestras bitácoras: platicar de nuestro día a día, lo que nos sucede y nos interesa. No comprendo el porqué de aplicar semejante medida, salvo la de cuidarse las espaldas. Coincido en que debe haber discrecionalidad en cuanto a información de carácter confidencial; es más, entiendo [a medias] que quieran regular la publicidad, pero de eso a auditar cualquier palabra so pena de perder el puesto por opinar, me parece excesivo. Y sobre todo, me entristece.

Estas medidas no son más que consecuencia de la paranoia y el miedo a la disensión. Por desgracia, mi amigo tuvo que decidir entre seguir publicando o trabajar en el Consejo Estudiantil® para sacar adelante su carrera. Qué lamentable tener que discernir entre una u otra. No sé si su caso sea único. Pero quizá, le vendría bien a él [y sobre todo, a quienes lo colocaron entre la espada y la pared], a recordar el artículo 65 del Reglamento General de Estudiantes:

Art. 65°. La Universidad reconoce y respeta el derecho de sus estudiantes a sustentar, fuera y dentro de la Universidad, sus propios puntos de vista, como personas y como ciudadanos, sobre cualquier problema, siempre que lo hagan con carácter personal y con respeto.

Y eso es lo que yo opino.

Escrito por Pepe Flores

21 Septiembre 2008 a 11:43 am

Escrito en Blogs, Reflexiones, UDLAP

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