
Carlos Vela y Giovani dos Santos aparecen dentro de los 40 nominados al Golden Boy, el premio que otorga el diario italiano Tuttosport al mejor jugador menor de 21 años. Un reconocimiento que, en el caso de Carlos Vela, me parece atinado: en Salamanca dio prueba de su capacidad, en Osasuna aprendió las labores del extremo izquierdo [trabajo que desempeñaría muy bien en la selección, de no ser porque la pradera siniestra es de Andrés Guardado], mientras que ahora en Arsenal debe pulir sus virtudes como delantero centro. Arséne Wegner tiene muy clara su proyección sobre el mexicano: está destinado a ser un revulsivo en el ataque cuando las cosas pinten feas. Si bien no goza aún de mucho minutos en la liga, sigue apuntando buenas maneras y un desempeño creciente cuando es requerido.
Giovani está perdido. Calidad no le falta, pero padece de una terrible intermitencia. Su nominación al Golden Boy responde más a un inicio a tambor batiente que se fue diluyendo con el paso del tiempo. En Barcelona terminó saliendo por la puerta trasera, después de desperdiciar una y otra vez las oportunidades en el equipo culé. Salió del barco y fichó con el Tottenham, un equipo que en el papel apuntaba a pelear los escaños de arriba de la Premier. Pero algo inexplicable pasó y los Spurs marchan en la cola del campeonato. Con el intempestivo despido de Juande Ramos, la titularidad de dos Santos peligra aún más.

Donde quedan cuentas pendientes para ambos es en la selección mexicana. Mucho se le ha criticado a Erikkson su deseo de alinearlos como titulares, y a decir verdad, poco le han respondido. Vela es un buen centro delantero, genera espacios y oportunidades, pero parece que la pólvora se le moja cada vez que se enfunda la casaca verde. Lo de Giovani va igual: se pierde en el campo, se encima con Arce por la banda derecha, y sólo ha rendido aceptablemente en el partido contra Canadá, cuando jugó por la izquierda. Pero el caso de dos Santos es peor, ya que tiene una inaceptable tendencia a caerse al primer contacto y fingir faltas.
A pesar de su desempeño con el equipo tricolor, son jugadores con capacidades enormes. Vela está por dar el estirón, acompañado de ese irreverentemente joven Arsenal que ensueña a Europa. En contraparte, a Giovani le urge retomar la brújula, o correrá el terrible destino de quedarse en una eterna promesa. Veamos si la llegada de Harry Redknapp a White Hart Lane le viene bien o termina por dilapidar su crédito. Estamos de acuerdo que ninguno de los representantes aztecas se llevará el Golden Boy [a mi parecer, debería quedar en manos de Agüero o Walcott], pero su nominación los coloca aún en la élite juvenil mundial. Ya es tiempo para que Vela y dos Santos comiencen a despuntar y a tener peso específico en sus equipos [y urgentemente, en la selección]. Es momento de optar por el estirón, so pena de quedarse – como muchos tristes casos – en la sombra de la eterna promesa.

a lo pinche maduro! (vela, eh?)