
“Gracias cabrones. Gracias por los cinco mejores años de mi vida”, dijo Gabriel Monroy, tras disputar su último encuentro con los Aztecas. Cerca de las diez de la noche, el estadio Tecnológico lucía semivacio: de un lado, el equipo local festejaba el pase a la final después de imponerse 49 – 12 a la UDLAP; en la banca contraria, la del visitante, Monroy dirigía un emotivo discurso al resto de sus compañeros, quienes – con la rodilla en el piso, lágrimas en los ojos y las manos entrelazadas – escuchaban atentamente la despedida del ala defensiva.
Monroy no fue el único que dijo adiós al equipo azteca. Más jugadores cumplieron su quinto año de elegibilidad con esta derrota: los defensivos Alejandro Ballesteros e Hildebrando González; el mariscal de campo (que terminó jugando como receptor) Mario Ledesma; el apoyador Román Rebolledo; los linieros Ernesto Roldán, Rodolfo Sandoval, Armando Cabrera y David Romero; el ala cerrada Sergio Dávila; y los receptores abiertos Jonathan Rivero y Daniel Terréz – éste último, pieza fundamental del equipo que disputó el campeonato hace dos años, fue testigo del encuentro desde la banca por lesión.
El juego inició con los Borregos Salvajes del ITESM Monterrey a la ofensiva. Un bloqueo de gol de campo por parte de Iván Zárate frustró el primer intento de puntuar de los regiomontanos. En la siguiente serie, Luciano Valdés interpuso su cuerpo en la trayectoria de la patada de despeje, lo que dejó a los Aztecas a sólo diez yardas de irse al frente en el marcador. La ofensiva, comandada por el novato Gustavo Alejadro García, no fructificó, y en el intento de gol de campo, el defensivo local Carlos Montijo detuvo el lanzamiento de Adolfo Álvarez. Cero por cero.
En el ocaso del primer periodo, el mariscal borrego Gilberto Escobedo lanzó un pase de más de treinta yardas a César del Bosque. Touchdown y punto extra de César Faz. Siete por cero. La siguiente ofensiva verde tampoco carburó; obligados a patear en cuarta oportunidad, vino el yerro: el despeje de Ángel Alcalde fue bloqueado por una marejada azul y Miguel Sepúlveda recuperó el ovoide en la zona de anotación. Segunda anotación y otro punto extra. 14 – 0 en el cuarto inicial.
En el segundo periodo, el corredor Mario Castelán aprovechó una desatención de los equipos especiales de la UDLAP, y con un regreso de más de 70 yardas, anotó el tercero de la noche. Otra patada de trámite de Faz, y el electrónico se ponía 21 – 0. En la pradera lateral del campo, el Vicerrector de Aprendizaje y Asuntos Estudiantiles, José Tamborero, conversaba con el titular de Formación y Desarrollo Deportivo, Ricardo Novás. “No es más que el reflejo de la temporada”, murmuró alguien en la banca visitante. Ricardo Alonso, mariscal de campo, calentaba el brazo anticipando un eventual ingreso. Así llegó el medio tiempo.
Para el tercer cuarto, los Borregos Salvajes decidieron retirar a Escobedo, y Jorge Alberto Martínez asumió los controles. El equipo regiomontano realizó un regreso de patada de más de 90 yardas, y en la siguiente jugada, Alexis Magallanes colocó la cuarta anotación de la noche. Patada de Faz para el 28 – 0. En el último periodo ingresó Alonso. Su entrada añadió velocidad y precisión a la ofensiva, pero los receptores fallaban en atrapar el ovoide. Mario Castelán no desaprovechó la oportunidad de incrementar su cuenta personal, y en una carrera de diez yardas, se coló a las diagonales. Faz, cómplice infalible de la ofensiva, colocó el cuero entre los postes para poner el 35 – 0.
Un regreso de patada 93 yardas de Juan Manuel Macías, y un pase largo de Ricardo Alonso a las manos de Héctor Miguel Corrales significaron la tardía reacción de los Aztecas. En ambas ocasiones, la ofensiva intentó infructuosamente la conversión, lo que dejó el marcador en 35 – 12. Con diez minutos en el electrónico, un aparatoso choque de David Romero pausó el encuentro. El equipo médico retiró al liniero del campo. “No siente las piernas”, se alcanzó a escuchar entre el tumulto de jugadores que se agolparon para ver el estado de su compañero. Tamborero y Novás se acercaron rápidamente a la camilla, al tiempo que los paramédicos inmovilizaban al lesionado. Durante unos minutos, la importancia de la semifinal parecía relativa en contraste con el rostro desencajado de Romero. El golpe anímico mermó a la escuadra verde: Mario Castelán – con una corrida de 30 yardas -, y César del Bosque, a pase de Martínez, sepultaron el encuentro. 49 – 12.
Terminó el encuentro. Los Borregos Salvajes del ITESM campus Monterrey buscarán su quinto campeonato consecutivo la próxima semana ante los Auténticos Tigres de la UANL. De su lado, el festejo. En la banca azteca, el fin de otro ciclo. “No se esperen a la segunda mitad para dar todo” – reclamó Gabriel Monroy – “jueguen así siempre”. El ejército blanco y naranja, con la rodilla en el piso, lágrimas en los ojos y manos entrelazadas, rendía homenaje a aquellos que no estarán más. Aquellos, que – como Romero, quien pasó la noche en observación en el hospital – arriesgaron el físico durante un lustro. “Gracias”, dijo Monroy, el dorsal número uno del equipo. “Pero no pasen cinco años sin ser campeones”.
* Crónica del partido de semifinal de ONEFA entre el ITESM Monterrey y la UDLAP, a publicarse este miércoles 19 en la sección deportiva del semanario La Catarina.

Cosas como esas hacen que uno se pregunte si de verdad vale la pena…