Archivo para Diciembre 2008
Y los cohetes cayeron en Be’er Sheva

Hace casi una hora corrí al albergue al escuchar la alarma. Fueron los 45 segundos más intensos de mi vida. Todo esta bien, el cohete cayó al norte de Be’er Sheva y no hubieron muertos.
El testimonial es de Ximena. No se preocupen, ella está bien. Me llamó hoy por la tarde para contarme cómo estuvo todo. Los ataques no cesarán, a pesar de que se rumoraba que la presión de los organismos internacionales podría traer una brevísima tregua de 48 horas. Ximo y yo comentábamos hace un par de días que un ataque a cualquiera de los dos bases cercanas a Be’er Sheva era un declaración abierta de guerra. Un suicidio, también, considerando el poderío militar israelí.
Y hoy cayeron los cohetes. De acuerdo a los analistas, Israel ahora enfrenta la problemática de decidirse a atacar por tierra, toda vez que los objetivos primarios han sido arrasados. Así que habrá más noticias del conflicto en los próximos días (y quizá semanas). “Me gustaría conocer tu postura respecto a la situación”, me preguntó Joeysaurio. ¿Postura? No tengo, porque es dificil decantarse por un bando cuando hay que decidirse por el menos cruento.

La película que lo tiene todo
Alguna vez dije que The Harvard Zombie Massacre es la película. Zombies, Harvard, el director de American Pie… ¿qué más se puede pedir?

No más.
Temo decirles que ha sido destronada por la mejor idea fílmica jamás concebida.
Tan genial, que me sorprende que no hubiera saltado antes al cine.
Enorme. Increíble. Genial.
Admitámoslo: esta joya lo tiene todo. Y se estrena en 2009. ¿Alguien más quiere que le compre su boleto para la premier?
[Por cierto, me enteré en Ambiente G]
[Jukebox Nocturno] Placebo – The bitter end
Israel vows war ‘to the bitter end’. Los lectores más habituales del blog sabrán que Ximena, mi mejor amiga, está por allá. La actual situación me tiene bastante preocupado. Ayer por la tarde revisé mi celular y vi que tenía unas cuantas llamadas perdidas de un número desconocido, en horarios poco habituales. Se me hizo un nudo en el estómago. Le llamé, y afortunadamente, está bien. Hablamos largo y tendido sobre la situación, por ejemplo, que ya le mostraron a donde albergarse en caso de un eventual ataque. Hoy también charlamos por MSN, y eso mengua un poquito mi miedo. Por suerte, en aproximadamente una semana estará por acá.
Había pensado escribir sobre el conflicto, pero el mero hecho de estar aquí sentado mientras Ximo está por allá me hace sentir estúpido. ¿Qué carajos sé de eso? Nada, salvo que estoy francamente aterrorizado. No se me ocurre que más añadir, salvo esta canción, un placebo en lo que espero que llegue el final.
Cine mexicano con rueditas
Normalmente voy al cine con mi mamá. Es un sano ritual. Sólo hay dos condiciones: no películas de terror, no películas mexicanas [sobra decir que las mexicanas de terror son impensables]. Las de terror no las vemos porque a ambos nos da miedo [sí, soy coyón, y qué]; las mexicanas tienen prohibición por denominación de origen. Ergo, cada vez que hay una cinta de producción nacional, la tengo que ir a ver con mis amigos. Ni modo.
A veces pienso que al cine mexicano se le ve con un filtro. De entrada, las expectativas que hay que superar es que no sea un churro. Lo mínimo que se espera es que el filme valga el tostón que se paga de entrada. Y en la mayoría de los casos, es un volado. Por más que la producción aparente ser fastuosa, siempre queda el riesgo de que sea una verdadera piltrafa (y si no, pregúntenle a Navidad S.A.). Así que, a priori, el espectador entra con recelo. Por eso, cuando uno ve un producto medianamente aceptable, no duda en recomendarlo. Uy, y aguas si la película es ligeramente buena, porque se le sobrevalora como no saben. Si no, sólo vean a la gran cantidad de gente que alaba a ‘Rudo y cursi’, una cinta divertida, sí, pero desechable.

Siempre he pensado que el cine mexicano es como el chamaco que está aprendiendo a andar en esas bicicletas con rueditas. No se sale de su lugar seguro. Rara vez proyecta actores, sino que recicla los de las telenovelas (y si todo falla, ahí anda Adal Ramones). O si es un filme que pretende ser grande, repatria al poco talento que ya se fue [algo así como cuando el América recontrató a Pável Pardo]. Mucho menos da cabida a nuevos directores, sino que se repite ad nauseaum a los mismos (¿o no, Fernando Sariñana?). Las tramas, mucho menos. En México sólo se habla de México. N’ombre, si no es cine nacional si no sale retratado el pueblito, el folclor, el chinga tu madre en el diálogo a la menor provocación. Y cuando intenta salirse, cae irremediablemente en la autoparodia. Lo peor es que el espectador es sobreprotector. Vamos a la sala de cine con bajas expectativas, a hacerle el paro a las producciones malas, pero eso sí, 100% mexicanas. Me encantaría ver un fracaso estrepitoso, pero arriesgado. Lo agradecería más que fumarme otra vez a Jesús Ochoa de judicial o a Martha Higareda enseñando el chicharrón frente al espejo.

Bueno, que lo de Martha lo podríamos discutir, claro.
Recomendaciones de la minibitácora [21 - 27 diciembre]
Como saben, solía tener la costumbre de compartirles recomendaciones de ligas interesantes. Debido a que invertía mucho, mucho tiempo en hacer la recopilación cotidiana, opté por abrir un tumblog, apodado cariñosamente la minibitácora, en donde publico a diario un par de enlaces (mínimo) que me parecen dignos de ser compartidos. A pesar de que pueden consultar qué hay en la minibitácora en la barra lateral del blog, me animo a revivir la vieja costumbre de recabar las ligas publicadas para mayor comodidad, al estilo de las cosas del sábado o la sobremesa. Publicaré esta sección durante los fines de semana, para que tengan un vasto menú de opciones de procrastinación.
Sin más preámbulo, mi selección:

La CIA compra información en Afganistán con Viagra. Los científicos dan validez al adagio de “a la prima...”. Una ardilla morada asombra a los expertos. Lo mejor (y lo peor) de House durante este año. Un artículo académico sobre la narrativa en los videojuegos. Hugo Sánchez en el Almería, ¿peor el remedio que la enfermedad? Una recopilación literaria de 10 títulos del 2008. Estados Unidos rechaza la propuesta de despenalizar la homosexualidad. ¿Sería posible desvelar el Watergate si se diese hoy en día? El socialismo cubano sigue dando críos. 10 celebridades que cualquier grupo de supervillanos quisiera reclutar. Fotomontajes sobre la peor de las Navidades posible. Asombrosa recopilación de las 20 mejores entradas de Fogonazos.
Y para qué vean que soy retebuena onda, por inauguración, lo mejor del 14 al 20 de este mes.

Sobre la efectividad de los cascos de aluminio para protegerse de la invasión mental. Y Endo le anotó al Manchester United. ¿Es la energía oscura la constante cosmológica que buscaba Einstein? Investigan al comité del Nobel por posible soborno. Latinoamérica le pide a Obama que levante el embargo a Cuba. Las mejores erratas periodísticas del 2009. Sobre los cambios en la idea de intimidad en los tiempos de Internet. La evolución del árbol (y otros objetos cotidianos) dentro de los videojuegos. Accidentalmente construyen el primer observatorio de magma. Ver comedias románticas echa a perder tu vida amorosa. Por qué los organismos internacionales deberían amonestar a Sudáfrica. 6 descubrimientos alocados que la ciencia no puede explicar. Segunda parte de la explicación de la relación House – Cuddy. El colmo: experto antisecuestros de EE.UU. es plagiado en México.
Recuento: Siete memorias de La Franja
Seguimos con el recuento de lo mejorcito del año y no se podía escapar hacer una recopilación de momentos ligados al Puebla FC, equipo de mis amores. No fui a tantos partidos como me hubiera gustado, pero muchos de los que fui quedaron grabados en mi memoria. Aquí les va mi listado de este año camotero:
7. Puebla 1 – Toluca 2
Este partido lo vi desde un hotel en Veracruz. Si la memoria no me falla, fue el debut de Jorge Villalpando como portero de La Franja en Primera División. Recuerdo que postergué la salida a la playa sólo para ver cómo en el último minuto el pendejazo de Santiago Fernández le daba el triunfo a los choriceros. Cosas de la vida: Fernández está a un paso de reforzar al Puebla.
6. Puebla 2 – Monterrey 2
“¿Quieres boletos para el fut?”, me preguntó uno de los instructores del gimnasio. Como de por sí tenía intenciones de ir al estadio, asentí sin saber que los boletos me saldrían de a grapa. Le dije al buen 4nc que me acompañara, y pues, a la gorra ni quien le corra. El partido estuvo aceptable, pero lo mejor fueron las cemitas.
5. Puebla 3 – Santos 3
Lo más destacable de este juego es, precisamente, que no fuí. Se armó la salida con la banda y mí me dio algo de hueva ir. Me arrepiento porque me perdí el mejor encuentro de la temporada. Un partido trepidante. No es el primer Puebla – Santos que me pierdo: en la semifinal del Verano 2001 fui con unos amigos y nos salimos cuando iban 4 – 4, faltando dos o tres minutos para el final. Justo cuando cruzábamos el umbral del estadio, cayó el quinto del Puebla. Bu.
4. Puebla 1 – Atlético de Madrid 0
Uno de mis sueños era ver jugar en vivo al Atlético de Madrid (el otro equipo de mis amores) y se me cumplió con su gira de pretemporada por México. Recuerdo que no tenía acompañante para ir al estadio, y la noche anterior al partido me enteré que Lola iba con su familia, así que me les pegué. El partido estuvo nefasto, pero nadie me quita haber presenciado un juego de los colchoneros.
3. Veracruz 0 – Puebla 2
La única falta que tuve a mi programa de radio fue por este partido. Vaya, uno tiene prioridades. Nos lanzamos al Chipilín en manada para ver el juego que definía qué equipo descendía. Me acuerdo que saltamos de júbilo cuando ‘la Bola’ González anotó el primero. El resto del partido éramos un manojo de nervios, pero un tanto de Híber Ruíz fue el pretexto para que la cerveza corriera durante el resto de la noche.
2. Puebla 5 – Pachuca 2
Probablemente, el mejor juego que haya visto en el Cuauhtémoc. Fui con Jero, Abril y su rúmi. Abril llevaba una playera del Pachuca que le venía grandotota. El estadio estaba a reventar. La solución: nuestras acompañantes se fueron a la parte de la porra visitante y se entretuvieron sabroseándose a Villalpando. Jero y yo trepamos a gayola y desde ahí vimos un encuentro tan perfecto que hasta Javier Cámpora anotó un triplete.
1. Entrevista al Chelís, por Elocuencia 8080.
“Nos encontramos al Villa chupando en el Tiki”, decía el mensaje que Joey me mandó al celular. Resulta que él y Jero encontraron al portero del Puebla echándose unas frías. Joey, maese de la palabra, le sacó el número del Chelís. A partir de ahí, se hicieron frecuentes los enlaces con el técnico de la Franja durante el programa de radio (y a veces, nomás por el puro gusto). Finalmente, se consiguió que lo entrevistáramos en la estación. La primera vez nos dejó plantados, porque tuvo una junta con la directiva – y por poco y le dan cuello. La segunda sí se hizo. Al final, le pedimos que se tomara una foto con nosotros.

Por cierto, ésa fue una de sus últimas entrevistas. A la semana siguiente lo cesaron.
Tres destellos de Navidad, tres
I.
La moda de las felicitaciones navideñas fue taggear a tus amigos en una postal y mandarles un efusivo mensaje masivo. Un bonito (y práctico) gesto, la verdad. Yo recibí una de Bluku. Me pareció una idea genial, y hubiera hecho lo mismo para felicitar a mis amigos, de no ser por tres individuos a quienes no tengo el gusto de conocer pero que se han ganado mi total antipatía: Melo, Verónca y Arturo. No saben cuánto me molesta la gente que confunde los comentarios de Facebook con un chat. Es insufrible abrir el correo electrónico y tenerse que chutar un alud de estupideces la conversación de terceros. Más de 50 mensajes, con reflexiones tan profundas como “que onda con el primo hostil del chinches?? eh??? jejej igual que lulù¡¡¡¡ jejejeje”. Amablemente, le externé a Bluku mi agradecimiento por su postal, y me disculpé de destaggearme de su imagen por mi hartazgo hacia las pendejadas la plática de sus amigos. Uy, no, para qué. Los susodichos me tildaron de grinch, y no faltó quien sugirió que lo vuelvan a taggear para que se chingue toda la conversación. Ése es el espíritu navideño, caray.
Por cierto, a Bluku también le molestó la avalancha de correos no deseados y borró la postal. Subió otra, con la leyenda “Tarjeta de año nuevo… ya no voy a taggear a nadie, quien quiera ahi está…” Santo remedio.
II.
Tengo dos tradiciones para la cena de Navidad: comerme una pierna del pavo y cenar en una mesa solo. La primera costumbre surge por imitación de mis dos primos mayores. Cada Navidad, tenía el privilegio de apañar la pierna del pavo. Cuando cumpli 17 (ó 18, no me acuerdo), faltó uno de ellos. Me avivé y me tocó la pierna. Y así ha sido desde ese año. Algún día, cuando mi otro primo deje de ir, mi sobrino heredará la pieza. Es el ciclo de la vida, supongo.
Mi segunda tradición se deriva de un error logístico en mi hogar. Cuando era muy chico, no soportaba desvelarme para cenar y me iba temprano a la cama. Así fue hasta que cumplí 10 u 11 años. La Nochebuena que finalmente me animé a bajar al Comedor, no había lugar para mí en la mesa de los grandes. Esa vez, mi mamá adecuó un disquero y ahí cené, muy a gusto. Pasaron los años, y yo seguía sentándome en el improvisado apéndice. A mí me gustaba mi lugar: no tenías que escuchar la plática aburrida de los adultos y podías ver tranquilamente la televisión. Un par de veces me acompañó mi mamá en mi mesa privada. Cuando crecí, me dieron mi lugar en La Mesa. Este año, por otra desatención logística, hacía falta un lugar. Mi prima se disponía a sentarse en la órbita, pero yo le cedí mi asiento. Desde ahí, con mi pierna de pavo, disfruté de uno de los peores show televisivos de Navidad que recuerde.
III.
Ayer quería escribir una felicitación navideña para ustedes, queridos lectores, pero fui secuestrado para tomar un café en el Sanborn’s. También pasamos a apostar al Caliente (es sorprendente la cantidad de gente ahí en Navidad) y 4nc se ganó $62. Pinche suerte de principiante. En fin, más vale tarde que nunca. Gracias a todos los que vienen por aquí: Ximena, Angel T., Alonso O., Caty O., Osvaldo, Abraham Ronel, Becky, Abril, Quique, Joey, Suz, Roberto, Rui, Óscar, Adrián, Ingrid, José Manuel, Mayra, Lalo, Félix Eduardo, Alberto Isaac, Cynthia, Mau, Adal Córdova, Héctor, Adri, Hugo E., Gus Barrientos, Dan Alonso, Francisco H., Winiberto, Carlos Z., Victor H., Yuliana, Beatriz, Otháner, Humbert, William, Manguito, más los que omití porque la memoria no me alcanzó (o porque no dejan comentarios, jeje).
El Monstruo de Espagueti Volador les desea que hayan tenido la mejor de las festividades.

La cumbia de Mario Bros
N’ombre, si frikis hay en todas partes. El tema de Mario Bros ha sido reinterpretado de muchas, muchas maneras [de mis preferidas, la versión de Aphex Twin]. Pero verlo en cumbia es una experiencia, ejem, singular.
Me cae que sería un hitazo en unos quinceaños, que no.
[Cortesía de Hilarante, uno de los múltiples blogs de Dan Alonso]
La víspera
Al momento de redactar esta entrada, falta más o menos una hora para La Cena Navideña. Nunca me ha gustado la víspera de Nochebuena. La de este año no fue la excepción. Inició con un “despiértate, que tu mamá quiere que la lleves a Urgencias” a las siete y media de la mañana. Me levanté de un salto y corrí al cuarto de la jefecita a ver qué le pasaba. Nada. Parece ser que a mi tía le pareció gracioso jugar con la salud de mi madre para asegurarse de que me despertara temprano. Sobra decir que después del incidente le grité diversas groserías que no reproduciré en este post por resperto a sus castísimos ojos. Hija de la chingada.
Después me mandaron a comprar los regalos de mis sobrinos. Como mi mamá no sabía que juego de computadora querían, me dijo que los llevara a elegir un título. La verdad es que ni ellos sabían qué querían. Terminaron eligiendo ‘Viva Piñata’ (nota al margen: hacer una copia del juego) y ‘FIFA 2008′. Yo me autorregalé ‘Los cuentos de Beedle el Bardo’, los cuales leí en menos de una hora y no les hallé el chiste. Vi una copia de ‘Spore’ y estuve tentadísimo a comprarla, pero me contuve en beneficio de mi tesis.
Recién llegado de comprar los regalos, me mandaron por unos refrescos, unas latas de media crema y unas baguetes. Sí, mi madre tuvo la gran ocurrencia de mandarme al Bodega Aurrerá contiguo a una de las unidades habitacionales más grandes de la ciudad al mediodía. No hubo manera de salir. Como el supermercado queda a cuatro calles de mi casa, decidí irme caminando con la mercancía y pasar a recoger al auto después. El resultado: las bolsas cedieron y los refrescos rodaron la calle. También se me cayó una baguete al piso (pinches bolsas de mala calidad). Tras mi aventura con los víveres, le marqué a Xime para desearle una Feliz Navidad. Charlamos por una media hora. Al colgar me puse muy triste. No melancólico, ni nostálgico. Sólo triste.
Después fue la comida familiar. Siempre preparan bacalao. Ahora no comí: únicamente toqué mi plato de espagueti. Me subí a mi cuarto a dormir un poco. Hastiado del día (no sé por qué, pero el sopor vacacional es mayor en esta fecha), me fui por mi coche al supermercado. De ahí, me lancé a buscar el regalo de mi mamá. Cada año le hago un obsequio, claro, pero nunca lo he pagado yo. El dinero siempre salía de mi cuenta de ahorro o de alguna de sus tarjetas. Me choca. Este año podía haberle comprado algo por mí mismo, como debe ser, pero no me pagaron. Hijos de puta, jamás me depositaron el sueldo de dos meses. Fui a Plaza Dorada a buscar un reloj de Reader’s Digest que mi mamá quiere desde el verano. Ya no había ahí, pero por suerte, en la sucursal de Las Ánimas les quedaba el último. Un poco de suerte, mínimo.
Ya por esos lares, y con nulas ganas de estar en mi casa, decidí ir al cine. Es la segunda vez en mi vida que veo una película en el cine solo. Me decanté por ‘Rudo y cursi’. Éramos como cinco en la sala. La película no es mala, pero es muy predecible y bastante sobreactuada. Salí y recorrí un rato la plaza, vacía. Quise pasar al Starbucks, pero para las siete de la noche ya habían cerrado. Me aguardaba una última sorpresa en casa. Llegué y vi a mi mamá envolviendo los regalos. Me platicó que le habían robado uno de los presentes de mi sobrina (unos aretes), ahí mismo, en mi casa. Sospechamos de la hija de la señora que nos hace el aseo. Me caga: a mí ya me robaron un Game Boy hace unos meses. Mi mamá se soltó a llorar. Es de la chingada ver llorar a las jefecitas. La consolé como pude, me fui a su cuarto, y prendí la computadora. Y así he estado hasta este momento.
Ya pasan de las diez y falta poco para la cena. Vendrán mis primos y mi familia extensa, cenaremos pavo y los niños nos presionarán para que abramos los regalos. A mí seguramente me darán unos calcetines, un cinturón o algo por el estilo. Ya me acostumbré. Igualmente, no me sorprende ver que este año he recibido pocas felicitaciones, si acaso, algunas genéricas por mensaje de celular (aunque otros, como Ángel Terminator, tuvieron la molestia de mandar un correo personalizado, gracias). No me preocupa, porque yo no soy de los que suelen mandar felicitaciones por las festividades. Aún así, si han llegado hasta esta parte del relato, amables lectores, reciban mis mejores deseos navideños. Y gracias, porque de no ser por ustedes, no tendría cómo desahogarme de esta víspera navideña.
Brindemos porque sean muchas más.

Pequeña crónica de una reina de Sinaloa
La nota del día es la detención de Nuestra Belleza Sinaloa, Laura Elena Zúñiga. Sí, una noticia a la que se le ha dado mucha difusión, pero no por el armamento y los miles de dólares incautados. Nah, el caso destaca por la prominente beldad de la implicada, y nada más.

El suceso ha servido para que broten algunas especulaciones sobre si los concursos de belleza en los que fue partícipe estuvieron amañados por el narco. Por favor, ¡qué falta de respeto ante la sacralidad de estas competencias! Pfff.
No obstante, lo que más me llama la atención es que a Laura Zúñiga se le considera ahora el arquetipo de la buchona. ¿Qué es eso? El término se aplica a aquellas mujeres de despampanante belleza pero escaso intelecto que se pavonean al lado de los narcotraficantes. ¿Creen que sea su caso? ¿Culpable o inocente? Según ella, la culpa es del novio (capo de Juárez, nomás), de quien desconocía sus actividades ilícitas. Ajá.
Pues entre que si son peras o son manzanas, a mí me ha recordado uno de mis cuentos favoritos: “Pequeña crónica de la más fea”, de Élmer Mendoza.
“[...] Decidieron resolver el problema con mujeres. Por esos días se realizaba el concurso Nuestra Belleza y las invitaron a todas. El Olimpo en la arena, sí señor. Era un contento verlas y oírlas reír en la alberca de la residencia ubicada a unos cuantos metros de la línea fronteriza.”
Por cierto, al final de este cuento, el potentado narco se queda con la mesera fea. Lástima, Laurita.

El misterio del ratero chillón
“Vergüenza robar y que te cachen”, diría sabiamente mi cuate Queso. Este video promete convertirse en otro viral del folclor cibernauta mexicano (como si no tuviéramos ya para botar pa’rriba). La historia es simple: unos policías treparon a un caco que andaba volándose mercancía del Sanborn’s. El ladrón, en su desesperación, se suelta a llorar. Los oficiales, ni tardos ni perezosos, le graban en vídeo. La sentencia del realizador, ni se diga, es una verdadera joya: “lo voy a subir al Youtube, ¡por puto!”
Es que bajo amenaza, no hay engaño.
La duda que me asalta es: ¿quién chingaos lo subió? ¿De quién es la cuenta de Youtube? ¿El poli, un cuate del poli, el ratero chillón? Turiruri. Otro misterio más para ‘Misterios sin Resolver’.
[Éste lo vi en Regio Blogs]
Del hartazgo vacacional y otros males

La verdad es que ya estoy hasta la madre de estar de vacaciones. Prácticamente no hago nada: me levanto tarde (10 u 11 de la mañana), desayuno, papaloteo en Internet, como, duermo y me vuelvo a conectar. De vez en cuando varío la rutino con unas lecturas de tesis, una salida al cine, una reta de fútbol o un café nocturno con los amigos. El sábado, regresando del programa de radio, me fui directito a la cama y me quedé dormido hasta las dos de la tarde. No sé como sean sus estándares, pero para mí es demasiado. Me desperté y mi tía me vio fijamente. “¿No estárás entrando en depresión?”, preguntó. No lo sé. Dar el salto a la vida profesional ya son palabras mayores.
Simplemente no me acomodo a esta vida de holgazanería. Menos estando en casa: mi productividad se reduce a prácticamente cero. Verán, en mi casa no me siento cómodo. Es la herencia de cinco años de universidad, de cinco años de llegar por las mañanas y regresar casi a la medianoche. Yo no concibo mi casa como un lugar para trabajar. Decidí que para sopesar esta huevonería, regresaré al gimnasio por las mañanas e invertiré buena parte de mis tardes para hacer tesis. Por mi mente cruzó la idea de tomar una clase como oyente, pero la verdad es que quiero irme alejando lo más gradualmente posible de la vida estudiantil. Aún no decido si tendré programa de radio, y definitivamente, se antoja difícil que me enrole en algún proyecto universitario. Visitaré Cholula porque mis amigos seguirán en esos lares, pero incluso en eso, tengo pendiente salir poco a poco de la burbuja.
“Vete buscando chamba para enero”, me dijo mi jefa. No me parece mala idea. De hecho, úrgeme empezar a sentirme independiente. Tengo pensado invertir el año que entra en tramitar mi posgrado, pero obviamente no le hago el feo a una labor que me deje algunos pesitos. Quizá me dé una vuelta para ver qué onda con algunas prácticas profesionales en el extranjero o qué se yo. Las vacaciones no son para mí. Si bien no soy un trabajólico, prefiero mantenerme en movimiento, haciendo e ideando. Un poco de flojera navideña no creo que me haga demasiado daño, pero no quiero que este hartazgo vacacional se prolongue más de lo debido.
Que no se agote la pólvora

El Atlético terminó tercero en la Liga después de una remontada espectacular. Los rojiblancos vienen enrachados: quince partidos sin conocer la derrota en tres competiciones (Liga de España, Copa del Rey y Champions League). Para variar, la fortuna les ha sonreído en Europa, pues enfrentarán en cuartos de final al Porto, un buen equipo pero asequible para los colchoneros. Por desgracia, no corrieron con tanta suerte en la copa local, donde se las verán con un Barcelona intratable. A pesar de todo, el objetivo trazado se ha cumplido: el Atleti sigue vivo en los torneos que afrenta y duerme en puestos de Liga de Campeones.
Siempre lo he dicho: Javier Aguirre no está para ser técnico de la selección nacional. No es que no sea de capacidad comprobada, pero cualquiera que haya visto un par de partidos de su Atlético, notará que su juego se basa en su arsenal ofensivo. Y aquí en México es de lo que más se adolece, pero ese es tema para después. El Atlético es un equipo espectacular en buen y mal sentido: lo mismo hicha la portería rival de goles que deja colar pepinos en la suya. Aunque Ujfalusi ha venido a remendar la defensa colchonera, la valía del club está en sus hombres de adelante. Tampoco se vayan con la finta de que el Atleti juega alegre, bonito y vistoso. ¡Qué va! Si de algo se le critica a Aguirre es de planteamiento rácano, de equipo chiquito. De meter gol y tirarse para atrás a jugar a la contra. Lo que tiene el equipo rojinegro es pólvora, pegada y contundencia. Ataca poco, pero con una efectividad intimidante. Cuando tienes a Agüero, Forlán, Maxi y Simao (¡y a Sinama de recambio!), te puedes dar ese lujo.
¿Qué le espera al Atlético para la primera mitad del 2009? Me atrevo a pronosticar sobre las tres competencias. En Copa del Rey, posiblemente caiga fulminado por un Barcelona que juega a otro nivel. Lo que debe intentar el equipo colchonero es herir la meta blaugrana la mayor cantidad de veces, para quitarse el mal sabor de boca de las goleadas de escándalo. En Liga de Campeones, aseguro que el Atleti conseguirá su boleto a cuartos, y si sus delanteros siguen en estado de gracia, las semifinales no son impensables. En la Liga, tiene para pelear el segundo puesto, aunque yo lo veo acabando en tercero o cuarto. Pronósticos optimistas, quizá, pero alcanzables. Siempre y cuando este Atlético siga así, mandando el cuero a las redes a la menor provocación. Por favor, que no se agote la pólvora.

El doble filo del remake

El viernes pasado tuve la oportunidad de ver El día que la Tierra se detuvo. No me voy a detener en hacer una reseña extensa sobre la película. Es más, me ahorraré el trabajo y lo resumiré con una cita del review que hizo Gus Barrientos:
El mensaje de salvar a la [T]ierra de lo que hacemos los humanos no es diferente al de otras películas con mejores resultados. La versión de 1951 está concebida en un momento histórico muy concreto, el final de la [G]uerra [F]ría, lo que la hace un referente obligado de un cine que con los recursos de la ciencia ficción declara que los humanos con tantos conflictos entre nosotros podemos destruir la tierra. Esta nueva versión NO DICE NADA. Había material para hacer un buen remake.
Desde mi perspectiva, la película padece del problema generalizado de remakes como La Guerra de los Mundos (2004) o El Embajador del Mal (2005): cintas impactantes que, al actualizarse a un nuevo contexto, pierden completamente su gracia. ¿Por qué? La respuesta es muy sencilla: gran parte de la virtud del cine depende de su lado coyuntural. Los clásicos (o cuando menos, las películas memorables) representan casi siempre un salto de calidad, un atrevimiento, un avance. Su valor depende, en una buena medida, de las circunstancias que le rodean, tanto técnica como históricamente.
It’s easy to see why The Day the Earth Stood Still is one of the ones from 1951 that remains a classic, while so many others sank into obscurity. The movie deals with a theme that was at the forefront of so many peoples’ minds in the early 1950s, in America and the rest of the world, and that is the conflicts between many different nations, and more generally the tendency for humans to fight each other. It was released at the time of the Red Scare and so soon after World War II that international tensions were still high.
La industria cinematográfica parece haberse quedado con la ingenua idea de que un remake se reduce a la inserción de algunas referencias de la cultura popular actual y el montaje de efectos especiales de vanguardia. Son pocos los cineastas que se atreverían a arriesgar el prestigio (y el billete de las productoras) en hacer una verdadera re-realización, una deconstrucción total de la historia y su actualización, no meramente formal, sino de fondo. Implica una reinterpretación total de un filme, adecuándolo a la coyuntura actual, sin sacrificar su esencia. Más complicado que sólo tomar una cinta de renombre y darle una maquillada de CGI.
No, no he visto la versión original de El día que la Tierra se detuvo, pero conozco bastante sobre el momento histórico en el que se proyectó. Se puede argumentar que el mundo post-9/11 guarda muchas similitudes con el inicio de la Guerra Fría. En este sentido, la apuesta es comprensible: por una parte, se asegura la taquilla con una historia de éxito comprobado cuyo contexto original puede tener una semejanza relativa con el actual. Pero también hay diferencias radicales, y eso es un arma de doble filo, porque estos esfuerzos casi siempre terminan en películas de impacto efímero, desechables y olvidables. Los remakes, por desgracia, fallan tanto en reflejar el mundo en el que vivimos como en recordar el pasado. Se convierten en meras sombras, recordatorios de por qué las originales son tan, tan buenas: por el simple hecho de aparecer en el momento adecuado.

No hay twitter para Hitler
Ya habíamos visto a Adolf Hitler quejarse de la secuela de Dragon Ball [bueno, ¡quién no!]. Ahora, el Führer estalla en rabia por las constantes caídas en el servicio de Twitter. En verdad que no me canso de este meme.
No twitter for Hitler!
[Éste me lo copié de La Cueva del K]