Pequeña crónica de una reina de Sinaloa
La nota del día es la detención de Nuestra Belleza Sinaloa, Laura Elena Zúñiga. Sí, una noticia a la que se le ha dado mucha difusión, pero no por el armamento y los miles de dólares incautados. Nah, el caso destaca por la prominente beldad de la implicada, y nada más.

El suceso ha servido para que broten algunas especulaciones sobre si los concursos de belleza en los que fue partícipe estuvieron amañados por el narco. Por favor, ¡qué falta de respeto ante la sacralidad de estas competencias! Pfff.
No obstante, lo que más me llama la atención es que a Laura Zúñiga se le considera ahora el arquetipo de la buchona. ¿Qué es eso? El término se aplica a aquellas mujeres de despampanante belleza pero escaso intelecto que se pavonean al lado de los narcotraficantes. ¿Creen que sea su caso? ¿Culpable o inocente? Según ella, la culpa es del novio (capo de Juárez, nomás), de quien desconocía sus actividades ilícitas. Ajá.
Pues entre que si son peras o son manzanas, a mí me ha recordado uno de mis cuentos favoritos: “Pequeña crónica de la más fea”, de Élmer Mendoza.
“[...] Decidieron resolver el problema con mujeres. Por esos días se realizaba el concurso Nuestra Belleza y las invitaron a todas. El Olimpo en la arena, sí señor. Era un contento verlas y oírlas reír en la alberca de la residencia ubicada a unos cuantos metros de la línea fronteriza.”
Por cierto, al final de este cuento, el potentado narco se queda con la mesera fea. Lástima, Laurita.

Siendo de Sinaloa, te dejaré la definición de Buchón (o Buchona, sea el género):
Un Buchón es, básicamente, aquella persona que destila aprecio por el narcotráfico en cuanta forma le es posible: ropa, música, vehículo (la infame Cheyenne). No necesariamente tiene que ser narcotraficante: puede ser un wannabe de; incluso, puede llegar a repudiar abiertamente dicha mafia pero no por eso deja de ser buchón.
Se diferencia del ranchero típico porque el buchón es mucho más fantoche. En su vestimenta no faltan las botas, las camisas abiertas, los sombreros y el clásico rosario de oro colgado; las mujeres, por el estilo: son como negras estadounidenses pero con un toque más ranchero. Incluso hay versión urbana, cambiando la camisa por una playera de talla más grande que la que en verdad necesita la persona y gorras con piedritas brillantes.
En fin, algo así es… digo, por si querías tener una idea más clara. Saludos y feliz navidad.
William Saints
25 Diciembre 2008 a 12:41 am
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Es algo así como “Sin tetas no hay paraíso” versión México.
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Hein?
25 Diciembre 2008 a 11:40 am
Muchas gracias por la aclaración cultural. Sólo una duda más, ¿el término buchón es nomás de Sinaloa?
Pepe Flores
25 Diciembre 2008 a 1:56 pm