Y los cohetes cayeron en Be’er Sheva

Hace casi una hora corrí al albergue al escuchar la alarma. Fueron los 45 segundos más intensos de mi vida. Todo esta bien, el cohete cayó al norte de Be’er Sheva y no hubieron muertos.
El testimonial es de Ximena. No se preocupen, ella está bien. Me llamó hoy por la tarde para contarme cómo estuvo todo. Los ataques no cesarán, a pesar de que se rumoraba que la presión de los organismos internacionales podría traer una brevísima tregua de 48 horas. Ximo y yo comentábamos hace un par de días que un ataque a cualquiera de los dos bases cercanas a Be’er Sheva era un declaración abierta de guerra. Un suicidio, también, considerando el poderío militar israelí.
Y hoy cayeron los cohetes. De acuerdo a los analistas, Israel ahora enfrenta la problemática de decidirse a atacar por tierra, toda vez que los objetivos primarios han sido arrasados. Así que habrá más noticias del conflicto en los próximos días (y quizá semanas). “Me gustaría conocer tu postura respecto a la situación”, me preguntó Joeysaurio. ¿Postura? No tengo, porque es dificil decantarse por un bando cuando hay que decidirse por el menos cruento.
