Gaza 101: Cómo hablar del conflicto (y no verse estúpido en el intento)
Esta última semana he sostenido numerosas charlas cafeteras sobre el conflicto de Gaza. Algunas han sido tremendamente enriquecedoras y apasionantes, mientras que otras se han limitado a debatir ad absurdum. Posturas hay para dar y regalar, pero lo importante es no incurrir en el pecado de quedar evidenciado como un perfecto lego. El secreto en el arte de la conversación, dicen los más versados, no es saberlo todo, sino saber fingir que se sabe de todo. No es que apoye la pretensión, pero nunca está de más una ayudadita para tratar estos temas tan espinosos. Uno nunca sabe con qué clase de aves rapaces se encontrará, y nadie quiere quedar mal en esas pláticas seudointelectuales que tanto nos gustan. Les comparto mis humildes consejos para hablar de la situación en Gaza (¡y no verse estúpido en el intento!).

1. Cite, cite, cite: Es la premisa bá-si-ca. No importa la información que vaya a aportar, trate siempre decir de dónde la obtuvo. Referir la fuente de la información le otorga credibilidad y autoridad: CNN, BBC, The New York Times, etcétera. Si se siente muy chicho, diga que lo leyó en Haaretz o en el Jerusalem Post. Cite los blogs a discreción y evite a toda costa decir que lo vio en la tele nacional.
2. Información de primera mano: Si tiene a algún amigo o conocido en Israel, hable de él. Presúmalo en la convesación. Platique sus anécdotas y experiencias, como cuando un cohete Qassam destruyó su dormitorio. Difícilmente le podrán rebatir la información. Es como tener un corresponsal personalizado. Si no conoce a nadie por esos lares, citar el blog o twitter de un testigo presencial también sirve, pero pierde algo de impacto.
3. Réstese méritos: No se haga el sabihondo. Por más informado que se sienta, no se crea poseedor de todos los datos ni aparente que yo-me-sé-la-solución-al-conflicto. Sólo provocará que le cuestionen más y más. Antes de aportar, réstese méritos. Diga que es sólo un mortal más. Abrace el perfil bajo. Incluso si sabe muy poco del tema, es probable que la gente confunda su ignorancia con modestia.
4. Antigüedad: La actualidad está sobrevaluada. Hable sobre la antigüedad del conflicto. Sature su discurso de referencias bíblicas. Recuérdele a sus interlocutores que los palestinos se han dado de cates desde que eran filisteos, o que la primera referencia a la guerra aparece en el Génesis. Si considera que sabe lo suficiente, dé cátedra sobre la creación del Estado de Israel y apantalle a la banda con sus apuntes de historia de la secundaria.
5. Futurismo: Si sus conocimientos de historia no le alcanzan, haga un ejercicio mental. Especule sobre los posibles escenarios. ¿Qué pasaría si los países árabes apoyaran a Palestina? ¿Qué pasará cuando Obama asuma la presidencia? ¿Cuánto tiempo se calcula que durará la guerra? Apóyese en el futurismo, pero tampoco deje volar tanto la imaginación con situaciones inverosímiles (¡no, los zombis no intervendrán!).
6. Actores satélite: Desvíe la conversación hacia hablar de la postura de alguna nación sobre el conflicto. La salida fácil es remitirse a Estados Unidos, pero puede intentar disertar sobre el papel de la Unión Europea (Francia da mucha tela de dónde cortar), o algún vecino como Siria o Egipto. También sirve escudarse en organismos como la ONU. Los más osados se aventuran a hablar sobre el papel de México en el Consejo de Seguridad.
7. Debata conceptos: Es probable que alguno de sus interlocutores utilice algunos conceptos amplios para adornar la conversación. Debátalos. Por ejemplo, si alguien comenta que la gente de Hamás son terroristas, cuestione la idea de qué se considera terrorismo. Advierto que se corre el riesgo de caer en el relativismo y la ambigüedad, pero habrá sorteado el problema.
8. Compare con otra situación: Si no sabe mucho del conflicto, compárelo con algún caso que conozca. Destaque las similitudes (y omita todas las diferencias). Hable de una situación actual que conozca: Kosovo, Timor Oriental, Osetia del Sur, Montenegro… Es arriesgado, porque no falta quien compara a los palestinos con el levantamiento zapatista o termina diciendo que Hamás es como la ETA. Ojo: nunca, nunca, cometa la tontería de hacer un reductio ad hitlerum.
9. Pregunte: Hay dos formas de preguntar: con ganas de chingar al prójimo, y por verdadera curiosidad. Combine ambas. Por ejemplo, si alguien menciona un tecnicismo (como sionismo o intifada), no dude en preguntar con pelos y señas qué es eso (¿ya ve por qué no es bueno hacerse el sabiohondo?). Así se verá de qué cuero salen más correas. Si en verdad desea profundizar sobre el tema, tampoco vacile en preguntar más. Una duda sincera es siempre el mejor elogio.
10. Cierre el pico: No saben con cuántos comentarios lamentables me topé esta semana, como el mejor que tiren una bomba nuclear y ahí quede todo. Mejor cerrar el pico y escuchar atentamente (¡o aunque sea finja hacerlo!). Siempre se aprende mucho en las conversaciones de café. Mantenerse callado da tiempo para pensar en intervenciones atinadas y quedar ante los cuates como el futuro experto en Medio Oriente. O por lo menos, no quedar en ridículo.
Brillante!!!!!!!!!!!!
Oliver
7 Enero 2009 a 10:19 pm
El punto 2 está muuuuuuuuy mamón. Aunque el 10 es excelente, y el que yo suelo practicar.
William Saints
7 Enero 2009 a 11:23 pm
¿Que tiene de malo la idea de la bomba nuclear? jaja!
Buena guía, lo mejor es que los consejos son aplicables a cualquier tema controversial de política nacional o internacional.
Brils*
7 Enero 2009 a 11:44 pm
Este es uno de tus mejores posts, además es útil, en líneas generales, para cualquier conversación en la que undo debería ser especialista y no lo es tanto como lo quisiera. Sobre todo lo que es incuestionable es que el hecho de citar te da muchísima credibilidad.
Muy bien Pepe, lo aplicaré al Refarming
Hermana de Denryuu
8 Enero 2009 a 9:32 am
Que tal PP.
Creo que los puntos en esencia son fundamentales para cualquier plática de esas que piensas se te va a ir la vida o que de plano serás merecedor a un especial en NatGeo. jajajajajaja.
Me gusta cómo lo puntualizas y lo certero que eres al mencionar a las personas que nada más creen que por que un ser divino les dio boca pueden escupir idiotez y media. Es que de plano PP hay cada comentario… que bueno.
Ojala algún día una de esas charlas de café sea en GDL o Puebla.
Saludos.
ADN
8 Enero 2009 a 9:45 am
Cierto, el punto dos si esta levemente mamon peeeero no son Qassam mi estimado. Mi dormitorio fue impactado por un Grad. En Ashkelon son Katyushas. Otro punto, imformate sobre las armas y cohetes que se estan usando y habla sobre como el fin de la Guerra Fria y la desintegracion del bloque sovietico afectaron a la proliferacion de armas en Medio Oriente, ahi si ya nadie te puede detener!
ximena
8 Enero 2009 a 12:13 pm
Gracias mil por los elogios
El chiste de la entrada es hallarle el cómo salir bien librado con los pocos conocimientos que se posean. Estos puntos funcionan muy bien para casi cualquier tipo de conversación sesuda en un café con los amigos. Coincido en que el punto dos está mamón, pero hay que admitirlo: el tipo que lo vivió en carne propia (o conoce alguien que estuvo ahí) siempre tiene más autoridad.
Se me olvidó incluir que los datos de trivia también sirven para apantallar al respetable, aunque no hay que abusar de ellos. A mi se me ocurrió decir que la Franja de Gaza es la zona más densamente poblada del planeta y que me reviran con que Hong Kong está más canijo. Pwned!
Pepe Flores
9 Enero 2009 a 9:55 am
La mejor política para estos casos es, en mi opinión, hablar cuando se sabe y callar cuando no. Aunque eso dificilmente suene atractivo para los que aman discutir, explica bastante bien mi afición a recopilar toda clase de datos de trivia. Nunca se sabe cuando pueden ser útiles.
Y respecto al comentario de la bomba nuclear, pues… No sería ni el primero ni el único. X]
http://www.disarm.se/data/bildunttext_nsfw/ground_zero_ocean.jpg
Denryuu
9 Enero 2009 a 11:50 pm