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El Puebla merece un Óscar
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Puebla está en semifinales, por méritos propios. Si he de recurrir al lugar común, diré que lo de La Franja parece de película. No de esas producciones fastuosas, repletas de luminarias, con un director grandilocuente. No, el Puebla es la representación futbolística del cine independiente. Bajo presupuesto, guión inteligente, actuaciones entregadas. El detalle técnico que no inventa nada pero reinterpreta todo. Este equipo ha sido tildado con un sinnúmero de adjetivos: ofensivo, vistoso, alegre, temerario. Pero lo del Puebla no sólo es buen fútbol, sino redescubrir la quintaesencia olvidada de que, al final, esto es sólo un juego y hasta para sufrir hay que divertirse.
Las quinielas apuntan a que Toluca o Pachuca se llevarán el campeonato. Pero, ¡oh casualidad!, nadie ve con malos ojos que los camoteros alcen el trofeo. Es el deseo reprimido, el placer culpable disfrazado de caballo negro. Porque el Puebla es como esa cinta independiente que gana en Cannes, en Sundance, en Venecia. Esa película que comparte cartel con las producciones hollywoodenses, que es aplaudida tanto por la crítica especializada como por el espectador lego. Ese filme que ha ganado a pulso su nominación, pero que no se lleva la estatuilla porque la Academia es rígida, vetusta, y no distingue que lo bueno, a menudo, es lo diferente.
Y por supuesto, detrás de la obra, ahí está el Chelís. Elevado a los altares, San Chelís, compitiendo por el Mejor Director contra viejos lobos de mar de laureada trayectoria filmográfica. Y si me apuran, lo del estratega es para nominarlo también a dirección de arte, a guion original, y hasta a mejor actor protagónico. Este Puebla, se merece un Óscar. Porque, de vez en cuando, debería imponerse el cine de arte, el pequeño, el de presupuesto ínfimo pero calidad innegable. El de los directores arriesgados, revolucionarios, poco convencionales. Mientras Ferreti y Meza representan a los Spielbergs y Scorceses, Sánchez Solá es el nuevo Frank Darabont. ¿O qué mejor símil cinematográfico le hallan a este equipo que Milagros Inesperados?
La película que lo tiene todo
Alguna vez dije que The Harvard Zombie Massacre es la película. Zombies, Harvard, el director de American Pie… ¿qué más se puede pedir?

No más.
Temo decirles que ha sido destronada por la mejor idea fílmica jamás concebida.
Tan genial, que me sorprende que no hubiera saltado antes al cine.
Enorme. Increíble. Genial.
Admitámoslo: esta joya lo tiene todo. Y se estrena en 2009. ¿Alguien más quiere que le compre su boleto para la premier?
[Por cierto, me enteré en Ambiente G]
Cine mexicano con rueditas
Normalmente voy al cine con mi mamá. Es un sano ritual. Sólo hay dos condiciones: no películas de terror, no películas mexicanas [sobra decir que las mexicanas de terror son impensables]. Las de terror no las vemos porque a ambos nos da miedo [sí, soy coyón, y qué]; las mexicanas tienen prohibición por denominación de origen. Ergo, cada vez que hay una cinta de producción nacional, la tengo que ir a ver con mis amigos. Ni modo.
A veces pienso que al cine mexicano se le ve con un filtro. De entrada, las expectativas que hay que superar es que no sea un churro. Lo mínimo que se espera es que el filme valga el tostón que se paga de entrada. Y en la mayoría de los casos, es un volado. Por más que la producción aparente ser fastuosa, siempre queda el riesgo de que sea una verdadera piltrafa (y si no, pregúntenle a Navidad S.A.). Así que, a priori, el espectador entra con recelo. Por eso, cuando uno ve un producto medianamente aceptable, no duda en recomendarlo. Uy, y aguas si la película es ligeramente buena, porque se le sobrevalora como no saben. Si no, sólo vean a la gran cantidad de gente que alaba a ‘Rudo y cursi’, una cinta divertida, sí, pero desechable.

Siempre he pensado que el cine mexicano es como el chamaco que está aprendiendo a andar en esas bicicletas con rueditas. No se sale de su lugar seguro. Rara vez proyecta actores, sino que recicla los de las telenovelas (y si todo falla, ahí anda Adal Ramones). O si es un filme que pretende ser grande, repatria al poco talento que ya se fue [algo así como cuando el América recontrató a Pável Pardo]. Mucho menos da cabida a nuevos directores, sino que se repite ad nauseaum a los mismos (¿o no, Fernando Sariñana?). Las tramas, mucho menos. En México sólo se habla de México. N’ombre, si no es cine nacional si no sale retratado el pueblito, el folclor, el chinga tu madre en el diálogo a la menor provocación. Y cuando intenta salirse, cae irremediablemente en la autoparodia. Lo peor es que el espectador es sobreprotector. Vamos a la sala de cine con bajas expectativas, a hacerle el paro a las producciones malas, pero eso sí, 100% mexicanas. Me encantaría ver un fracaso estrepitoso, pero arriesgado. Lo agradecería más que fumarme otra vez a Jesús Ochoa de judicial o a Martha Higareda enseñando el chicharrón frente al espejo.

Bueno, que lo de Martha lo podríamos discutir, claro.
El doble filo del remake

El viernes pasado tuve la oportunidad de ver El día que la Tierra se detuvo. No me voy a detener en hacer una reseña extensa sobre la película. Es más, me ahorraré el trabajo y lo resumiré con una cita del review que hizo Gus Barrientos:
El mensaje de salvar a la [T]ierra de lo que hacemos los humanos no es diferente al de otras películas con mejores resultados. La versión de 1951 está concebida en un momento histórico muy concreto, el final de la [G]uerra [F]ría, lo que la hace un referente obligado de un cine que con los recursos de la ciencia ficción declara que los humanos con tantos conflictos entre nosotros podemos destruir la tierra. Esta nueva versión NO DICE NADA. Había material para hacer un buen remake.
Desde mi perspectiva, la película padece del problema generalizado de remakes como La Guerra de los Mundos (2004) o El Embajador del Mal (2005): cintas impactantes que, al actualizarse a un nuevo contexto, pierden completamente su gracia. ¿Por qué? La respuesta es muy sencilla: gran parte de la virtud del cine depende de su lado coyuntural. Los clásicos (o cuando menos, las películas memorables) representan casi siempre un salto de calidad, un atrevimiento, un avance. Su valor depende, en una buena medida, de las circunstancias que le rodean, tanto técnica como históricamente.
It’s easy to see why The Day the Earth Stood Still is one of the ones from 1951 that remains a classic, while so many others sank into obscurity. The movie deals with a theme that was at the forefront of so many peoples’ minds in the early 1950s, in America and the rest of the world, and that is the conflicts between many different nations, and more generally the tendency for humans to fight each other. It was released at the time of the Red Scare and so soon after World War II that international tensions were still high.
La industria cinematográfica parece haberse quedado con la ingenua idea de que un remake se reduce a la inserción de algunas referencias de la cultura popular actual y el montaje de efectos especiales de vanguardia. Son pocos los cineastas que se atreverían a arriesgar el prestigio (y el billete de las productoras) en hacer una verdadera re-realización, una deconstrucción total de la historia y su actualización, no meramente formal, sino de fondo. Implica una reinterpretación total de un filme, adecuándolo a la coyuntura actual, sin sacrificar su esencia. Más complicado que sólo tomar una cinta de renombre y darle una maquillada de CGI.
No, no he visto la versión original de El día que la Tierra se detuvo, pero conozco bastante sobre el momento histórico en el que se proyectó. Se puede argumentar que el mundo post-9/11 guarda muchas similitudes con el inicio de la Guerra Fría. En este sentido, la apuesta es comprensible: por una parte, se asegura la taquilla con una historia de éxito comprobado cuyo contexto original puede tener una semejanza relativa con el actual. Pero también hay diferencias radicales, y eso es un arma de doble filo, porque estos esfuerzos casi siempre terminan en películas de impacto efímero, desechables y olvidables. Los remakes, por desgracia, fallan tanto en reflejar el mundo en el que vivimos como en recordar el pasado. Se convierten en meras sombras, recordatorios de por qué las originales son tan, tan buenas: por el simple hecho de aparecer en el momento adecuado.

Dragonball Evolution, la herejía
No me considero un purista. Pero sé reconocer una bozafia en el momento que la veo (cof, cof… ¡Spiderman 3!). Ya me había quejado del pésimo casting para la adaptación de Dragon Ball. ¡Por favor!, Justin Chatwin no es Gokú, ni jamás se le acercará siquiera al chicle que tiene pegado en sus zapatos. Sólo me consuela que no hayan elegido a Shia Lebouef. De los demás, ni qué hablar: a Yun-Fat Chow lo han de haber agarrado en drogas para que arrastre su nombre en semejante bodrio, Emma Rossum sólo aporta un poco de cleaveage a la cinta (y recalco el un poco) y James Masters… Bueno, de él ni hablamos.

Y al fin llegó el día. El tráiler de Dragon Ball está aquí. A la Fox le pareció una gran idea (¡idiotas!) pasarse por el arco del triunfo la historia original y hacer una adaptación sin pies ni cabeza. Admito que, cuando menos, se ve que desquitaron la inversión en efectos especiales (porque en lo demás, no me explico cómo gastaron tanto dinero). Pero ya. La cinta no trae nada. Será un fracaso es-pec-ta-cu-lar, cuya taquilla quizá se vea un poco acolchada por la gran fanaticada que irá (me apunto) a ver tremendo fiasco. Advierto a los lectores que sus ojos pueden quedar derretidos en las mismas cuencas de su cráneo después de ver este avance. Los más sensibles, absténganse.
Luego no digan que no se los advertí. ¡La herejía, la herejía!

[Jukebox Nocturno] Queen – Somebody to love
Ayer estuve tirado en la cama echando la güeva dominguera, y me topé con Ella está encantada en Disney Channel. Confieso que la película es mi placer culpable porque aparece Anna Hathaway. Hay una escena en la que ella y el príncipe van a una fiesta/boda/whatever a la Tierra de los Gigantes, y ya en la peda, le piden que cante. Y de la nada, la Hathaway se chuta Somebody to love, con un cameo de Heidi Klum incluído.
Me parece un buen cover, pero Freddy Mercury era enorme. Mucho más en sus presentaciones en vivo. Hoy sí me las quiero dar de purista, y les dejo la versión en vivo de 1982. Un deleite, dedicada para todos los que tengan (o busquen) su somebody to love.
Y prometo que habrá una hora de Queen en el Cheletón.
Megan Fox, la Mujer Maravilla
Desde hace tiempo se rumora sobre qué actrices podrían encarnar a la Mujer Maravilla en una eventual adaptación cinematográfica. Primero se manejó [y descartó] el nombre de Jessica Biel; y ayer Beyoncé Knowles se apuntó para interpretar a la amazona [digo, si Halle Berry ya fue Gatúbela...]. Pero, ¿a quién quiere el público?
Claro, a Megan Fox.
El póster es un fanart que circula por la red. La verdad es que Megan Fox no se ve nada, nada mal en el outfit de la Mujer Maravilla [aunque, dicho sea de paso, ¿en qué indumentaria se ve mal?]. Así que, señores productores, ¿qué esperan para hacerle caso al vox populi?
Guitar Hero sabe cómo promocionarse
¿Cómo lanzar al mercado el Guitar Hero World Tour?
Así.
Digo, no hay que ser un genio de la mercadotecnia para saber que Heidi Klum roqueando en ropa interior á la Tom Cruise venderá muchos videojuegos.
[Cortesía de mi dosis diaria de frivolidad en Egotastic!]
Saw School Musical
Bueno, pues ya se viene la semana de Halloween y la red se inundará de aterrorizantes parodias. Para abrir pista, les dejo con este mashup: Saw + High School Musical. ¿En verdad necesito decir más?
Éste sí es terror del bueno, caray.
[¿Dónde lo ví? Pues claro, en Zona Fandom]
Adolf Hitler contra la película de Dragon Ball
Uno de los memes más divertidos de YouTube es ver a Adolf Hitler enojado por cualquier cosa. En esta ocasión, el mashup nos presenta a un Führer encabritado por la nueva adaptación cinematográfica de Dragon Ball. Y con mucha razón.
No es para menos tu enojo, Adolfito. Yo también creo que Krilin debería estar.
[Sacado de Zona Fandom]
El photoshop que me hizo la semana
“Oye, ¿andas ocupado?”, me dijo el buen Guajo en la madrugada del lunes. “Dos, tres”, le respondí. “Es que tengo algo para tí”, me aseveró. “Ah, caray”, pensé. Guajo me mandó un archivo a través del Messenger.
Este archivo.
Bueno, sólo quería compartírselos, a falta de mejores entradas [sí, sigo ocupado en otros menesteres]. A mí me hizo la semana. Y lo de photoshop, notarán, es una vil mentirota. Se nota a leguas que lo hizo en el rudimentario Paint.
Pero la intención es lo que cuenta, chingao. Gracias, Guajo.
Brokeback to the future
Éste es, quizá, el mejor mashup/tráiler jamás creado. Cortesía de Wired.
Quiero verlo superar esto, Don Pato.
¡Hey, ése no es Piccolo!
Una de las cintas que espero con más ansias es Dragon Ball. Actuada. Sí, ya sé que hay una versión súper apócrifa con personas de carne y hueso que pasa a veces los sábados por la mañana en el Cinema Golden Choice 2. Pero ésta promete estar igual de malhecha, pero con más presupuesto. O díganme, ¿cómo chingaos se puede esperar una buena película si Justin Chatwin va a ser Gokú?

Perdón, pero… ¿creen que ésa es la postura del guerrero saijajin más poderoso del universo? No lo creo.
Bien, de por si mis expectativas son bajas, si no es que nulas. Por otro lado, creo que Emmy Rossum sí llena [parcialmente] los zapatos de Bulma.

¡Ah, caray! ¿Dónde quedaron las esferas del Dragón?
¿O qué me dicen del mejor casting de tooooda la película? Nada como Yun-Fat Chow encarnando al Maestro Roshi.

¿Quién pompó, Maestro?
Pero ¡oh, decepción! La selección para interpretar a Piccolo [mejor conocido por acá como Pícoro Dai Makú] fue James Masters. Sí, el de Buffy. Aunque, bueno, alguien que ha interpretado tantas veces a engendros del mal le debería saber poner sabor al personaje.

¿Quieres conocer a mi namekuseín?
Uhm… ok. Sí, fue una mala elección. Pero yo creo que con un poquitín de maquillaje podría mejorar…

Piccolo se recupera de su cuarta quimioterapia.
A ver, ¡momento! ¡Ése no es Piccolo! ¿Dónde están las antenitas, la piel verde y babosa? ¿Qué demonios…?
[...]
¿Ahora entienden por qué quiero ver el mejor fiasco del cine otaku de todos los tiempos?
Walt Disney’s Sin City
¿Qué pasa cuando combinas las femmes fatales de Sin City con las princesas de Disney? El ilustrador Curt Rapala lo hizo.

Y yo que creía que no se podía superar a Alexis Bledel.

[Vía Zona Fandom]
No lo dije yo, lo dijo… (XLV)

“Heath Ledger murió como un héroe y Christian Bale vive lo suficiente para ser el villano”
- Denshou, sobre el arresto de Bale por golpear insultar a su familia.

