Bitácora personal de Pepe Flores

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Archivo para la categoría "Economía"

La crisis afecta a Lexcorp

con un comentario

No cabe duda que la crisis nos afecta a todos, tanto a grandes como pequeños, transnacionales o locales. Bueno, hasta las corporaciones villanas [ejem... ¿pleonasmo?] se han visto sobrepasadas por este crack bursátil que nos azota. Es por eso que Lex Luthor, CEO de Lexcorp, se dirige humildemente al gobierno de Estados Unidos para pedir un rescate bancario. Caramba, qué lamentable situación. Ni Superman puede ayudarnos, ¿o sí?

[El vídeo lo vi en Cultura Cómic]

Escrito por Pepe Flores

15 Marzo 2009 a 3:16 pm

Si no puedes con ellos, ayúdalos (II)

con 4 comentarios

Venga, Agustín, que si sigues así, voy a tener que abrirte una sección en este blog [y fíjate que no cualquiera ostenta el honor]. ¿Qué no te bastó con la rechifla en el Foro Sol? En tu defensa, admito que yo también hubiera desviado tantitito la mirada. Digo, comprendo que si te pasa enfrente Carla Bruni, está canijo aguantarse. Pero mínimo una disimuladita, ¿no?

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N’ombre, con tu ayuda, los cartonistas del mundo andarán de plácemes.

[UPDATE] Por cierto, si necesitan más inspiración, consideren la idea de William Saints. Sin duda alguna, le atinó a qué estaba pensando Carstens.

Escrito por Pepe Flores

10 Marzo 2009 a 9:29 am

Escrito en Economía, Humor, Nacional, Reinas

Si no puedes con ellos, ayúdalos

con 2 comentarios

¿Qué le pasaba por la mente a Agustín Carstens en ese instante? Se dice que es aficionado al béisbol. Ok. Pero de pasión a talento hay un buen trecho. ¿Qué no tiene asesores de imagen? ¿Qué nadie le dijo que esa polera se le ve un poquitito recatada con semejante timba? O qué, ¿se sintió émulo del ‘Toro’ Valenzuela [porque sí le da un airecito]. ¿Qué chingados andabas pensando Agustín? ¿Que te iban a aplaudir por tu torniquete, cuando prácticamente la mitad del país te mienta la madre hasta cuando duerme? Suerte que nomás fueron 20,000 pelados los que te abuchearon.

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Neta que quería ponerme bien creativo con esta entrada. Podría haber hecho un par de metáforas deportivas sobre el desempeño del secretario de Hacienda, pero las alegorías beisboleras no son lo mío. Podría decir que la economía mexicana está peor que la paliza (17 – 7) que le metió Australia a México en el inicio del Clásico Mundial de Béisbol [nota al pie: ¿por qué le dicen clásico si apenas es la segunda edición?]. Entonces me acordé. Recordé que la había visto ayer en el puesto de revistas, cuando fui a comprarme mi Récord de cada domingo. Y de pronto entendí.

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¡Pues claro! Es que si no puedes con ellos, ayúdalos.

Escrito por Pepe Flores

9 Marzo 2009 a 12:04 pm

Escrito en Economía, Humor, Nacional

Feliz 30 de noviembre

con 6 comentarios

Tengo la costumbre de desearle a la gente un feliz 30 de noviembre. Ya lo hice en el 2006, y en el 2007. Bueno, ¿y qué chingaos se festeja?, se preguntarán. Se conmemora la Batalla de Seattle, nombre que se le da a las manifestaciones contra la cumbre de la OMC de 1999.

Se conoce como N-30 o Batalla de Seattle a las manifestaciones sucedidas el 30 de noviembre de 1999 donde entre 50.000 y 100.000 personas convocadas principalmente por sindicatos, organizaciones ecologistas, profesionales, anarquistas, y personas comunes, se movilizaron por varios días en las calles de Seattle contra la OMC (Organización Mundial de Comercio) hasta hacer fracasar la llamada Ronda del Milenio, todo al margen de cualquier organización partidista. Tiene importancia histórica porque está considerado como el inicio del movimiento alterglobalizador, alternativo a la globalización corporativista y también en aquellos tiempos ajeno a las pugnas del poder político.

La historia de este suceso es bastante rica y vale la pena explorarse a fondo. Yo la conocí gracias al documental This is what democracy looks like [el cual pueden ver íntegro en esta liga], cuando tomaba clase de Estudios Críticos de la Comunicación. El N-30 es un punto de quiebre: significó una de las protestas más grandes a la imposición del neoliberalismo, la unión en un frente común de los trabajadores y los ecologistas, y uno de los primeros escenarios importantes de los medios ciudadanos.

Las consecuencias de la Batalla de Seattle fueron muy importantes y se ha constituido como un hecho histórico mundial. Existe un consenso generalizado en que a partir de ese momento se produce una bisagra en la dirección que traía el proceso de globalización corporativa. Hasta ese momento, durante la década de los años 1990, la globalización era presentada con un lenguaje exclusivamente comercial y afín por las Empresas Multinacionales (EMN) y los grandes grupos financieros mundiales. Desde entonces, incluso los sectores más conservadores comienzan a utilizar en su lenguaje términos y propuestas vinculadas a los derechos del trabajo, del ambiente, de los derechos humanos, de la pobreza y la distribución de la riqueza.

El hecho de que por primera vez las organizaciones sindicales y ambientales (“tortugas y camioneros unidos al fin”) pudieron unirse en una acción conjunta, abrió un proceso mundial de alianzas entre organizaciones heterogéneas que finalmente tuvo una de sus máximas manifestaciones en el Foro Social Mundial, cuya primera versión ser realizó en Porto Alegre en 2001.

A partir de un primer nodo surgido en la durante las movilizaciones de Seattle, se crea una red global de contrainformación denominada Indymedia, cuyos principios hackers y anarquistas, son el conocimiento libre y la interacción informativa de las noticias y la opinión, antecediendo de cierta forma a la Wikipedia. En el aspecto económico una parte importante del movimiento surgido ha ido enfocándose cada vez más en propuestas alternas al corporativismo y autónomas a la vías estatalistas, es el caso de la economía solidaria, un modelo voluntario y cooperativo de economía que incluye el comercio justo, la banca ética, el microcrédito, empresas asociativas, entre otras actividades propositivas.

Si les interesa un poco más, les dejo los primeros minutos del documental. Y que tenga un feliz 30 de noviembre, siempre.

Escrito por Pepe Flores

30 Noviembre 2008 a 11:34 pm

Escrito en Economía, Mundo, Sociedad

Mi crisis financiera

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Hállome inmerso en una crisis financiera terrible desde hace un mes. Todo comenzó con mi primer pago retrasado. Como sabrán, trabajo de corrector de estilo en una revista de cine local. Se supone que mi sueldo [que me sirve para solventar gastos como el gimnasio o la pensión de mi auto] debía estar depositado en mi cuenta por ahí del 15 de octubre. Pues nada. Literal, nada. Ni un centavito. Llamé para ver qué onda, y la respuesta es que el licenciado regresa hasta el 15 de noviembre. Ergo, aún no recibo ni mi salario de septiembre, ni el de octubre.

No es la primera vez que tengo broncas con el depósito; el primero que llegó hasta el veintitantos de septiembre. Como la lana me cayó tarde, no hubo con qué pagar el gimnasio ese mes. Luego se me vino octubre, y de pronto, ya tenía dos meses vencidos [¡y casi sin usar!], de un club deportivo que no sale nada, nada barato. Quién me manda. Después de consultarlo con la patrocinadora, se realizó el pago en detrimento del bolsillo familiar. Pero eso no es todo: también pagué el anticipo de un curso preparativo de TOEFL, que espero liquidar tan pronto reciba mi acumulado.

Para añadirle la ofensa a la grosería, hay que liquidar los boletos del Sorteo UDLA. Como becado, me dan a vender la friolera de treinta boletos a vender, a $350 cada uno. Mi plan era simple: vender poco más de dos talonarios, y usar mi salario para pagar el resto. Ajá. Ahora estoy en una prórroga sobre la prórroga, pues la lana no alcanza. “No voy a dejar de ponerle el catalizador al coche nomás por pagar boletos”, dijo mi jefecita con toda la razón del mundo. Y para acabarla de fregar, hay que pagar esta mensualidad de gimnasio, antes de caer en el círculo vicioso de como no pagas a tiempo, no usas las instalaciones y acabas tirando el dinero a la basura. Con recargos, como de costumbre.

Toda esta crisis se solucionaría fácilmente si mi empleador tuviera un poquito de tacto y corazón para entender que por algo la gente trabaja. Digo, la verdad es que también ayudaría que mejorara mis dotes de administrador y redujera mi gasto diario; y que una vez que me paguen, no me queme el dinero en artículos de primera necesidad como un libro de diseño. En serio que voy a festejar de lo lindo cuando reciba mis salarios atrasados. Es más, hasta les invito una comida de albricias. Nomás no abusen, que si no, se vuelve cuento de nunca acabar.

Escrito por Pepe Flores

10 Noviembre 2008 a 12:24 am

Escrito en Economía, Personales

El nuevo patrocinador del Manchester United

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Créanme que no lo había notado.

¿Ya vieron quién es el patrocinador de la casaca del Manchester United?

Uhm… ¿en dónde he escuchado ese nombre?

En efecto, AIG – la aseguradora más grande del mundo – tuvo que ser rescatada de la crisis financiera que sufrió recién Estados Unidos. Y bueno, ahora que los contribuyentes gringos son los nuevos patrocinadores del equipo, pues habrá que hacer algunos cambios en el diseño.

Ni modo, Cristiano, tendrás que acostumbrarte a tu nueva casaca:

Escrito por Pepe Flores

25 Septiembre 2008 a 7:01 pm

Escrito en Economía, Fútbol, Humor

¿Cuánto vale la cultura?

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¿Cuánto vale la cultura?: La contribución económica de las industrias culturales de Ernesto Piedras es el libro que me pidieron como bibliografía obligada para clase de Mercadotecnia Cultural. En la red hay una pequeña adaptación, ideal para darse una idea del panorama general. Y es que, independientemente de la mala [o errónea] imagen que se tiene de algunas industrias culturales [como la discográfica, por ejemplo], no cabe duda que este tipo de industrias activan la economía del país. Pero la pregunta es muy interesante: ¿cuánto vale [en México] la cultura?

Román Guberns, en El eros electrónico, sostiene que este tipo de industrias surgieron con la sociedad de ocio: una sociedad en la que el tiempo libre es altamente valorado. No es de extrañarse, por ejemplo, que una gran cantidad de libros sean traducidos al finés. Por su alto nivel de vida, los habitantes de los países escandinavos tienden a consumir más productos editoriales, lo que mueve la industria hacia la traducción de más títulos a esos idiomas. La ecuación en muy sencilla: a más tiempo libre, más consumo de industrias culturales. Si el consumo es alto, la cotización es alta. Pero, ¿en los países con un consumo bajo, cómo valorar el arte?

México representa varios retos para las industrias culturales. La industria editorial tiene que pelear contra un sistema educativo retrasado, donde los libros se leen por imposición y no por gusto. Marisol Schultz, directora de Alfaguara, alguna vez me comentó que la editorial sólo podía sacar cerca de 20 títulos nuevos por año, en contraste con los 75 que saca España. El teatro, la danza y las artes plásticas vienen en el olvido, cada vez con menos personas que se acercan al consumo del arte. Las discográficas y la cinematografía luchan contra una piratería que crece a pasos agigantados. Y la raíz de todos estos problemas pasa por el factor económico. Por el valor simbólico de la cultura.

¿Cuánto es justo pagar por un libro? ¿Por qué es tan desmedido el costo de un cuadro? ¿Para qué comprar el disco original si el pirata es más barato? En gran parte, porque la industria ha abusado en los precios. Pero, por otro lado, porque el precio de la cultura está sumamente desfasado con los productos de primera necesidad. Y el arte no se considera básico. En los niveles socioeconómicos más altos, el panorama no suele mejorar mucho. El arte se considera un accesorio más, un símbolo de opulencia. Así funciona la industria del best-seller: libros que uno debe [supuestamente] leer, aunque carezca de calidad literaria. Películas que no ofrecen nada nuevo en el horizonte, pero que son un must social. Obras de teatro que sustituyen los petit-comité. Y así, ad infinitum.

La pregunta original es cuánto vale la cultura. Pero la verdadera pregunta es cuánto cuesta la cultura. La industria de la cultura está pensada para mantener activa una economía sana, donde la gente considera al arte como una opción y disfruta de tiempo libre. Por desgracia, México es el caso contrario. En nuestro país, la cultura cuesta mucho, porque pocos pueden darse el lujo de pagarla. Y muchos que pueden, optan por no hacerlo; o en su defecto, por usarla como una accesorio más. Hace no mucho, escuchaba a dos estudiantes de Humanidades refunfuñar sobre las pocas posibilidades que existe de vivir del arte en el país y el nulo apoyo gubernamental. Cruda y pragmáticamente, una amiga internacionalista les espetó: las políticas culturales no son una prioridad. Primero que coman, después que pinten.

Escrito por Pepe Flores

16 Enero 2008 a 12:05 am