Bitácora personal de Pepe Flores

PepeFlores.net

Archivo para la categoría "Educación"

Niños mal

con 4 comentarios

Hoy me desperté con la noticia de que corrieron a mi sobrino de la escuela. Cáspita. Resulta que un amigo suyo [el clásico malainfluencia] se robó un celular y mi sobrino actuó como su cómplice. Tuvieron el teléfono en su poder como un mes y el plan maquiavélico era venderlo en 300 pesos [one million dollars!]. Luego se armó el desaguisado y, salomónicamente, expulsaron a los dos chamacos. No hubo manera de defenderlo: además del celular, mi sobrino ya cargaba con un bagaje amplio de reportes por mala conducta, amén de venir arrastrando tres o cuatro materias.

Ahora, la familia anda preocupada por el futuro inmediato y mediano de sus estudios. Al parecer, lo van a inscribir a una de esas escuela de reprobados, para que salve el curso y no pierda un año. En la casa hay opiniones encontradas: por un lado, hay quien quiere que pase de año como sea; mientras que la otra vertiente apunta a hacerlo repetir segundo de secundaria para que escarmiente. “Si quieres le habló a mi papá…”, le dije por la mañana a mi jefecita. Mi jefe es director de secundaria de un centro escolar, así que tendría que aplicar la nepotista. Eso sí, directito a repetir año, para que se le pegue algo en su cabecita de teflón.

Su problema es que peca de desidia. A cualquier favor que le pidas, es altamente probable que responda con un sonoro ¿y yo por qué? Y tampoco le han educado mucho en su casa sobre la honradez. Con decirles que mis primos [su mamá y un tío suyo] estuvieron a punto de enfrentar un juicio por robo de luz. Aún así, me atrevo a decir que el chamaco no es malo. Cuando lo acusaron, ni siquiera supo cómo defenderse. Sólo se soltó a chillar, relatan. La bronca no es estar rodeado de malas influencias, es saber en qué dosis. Todos tuvimos algún amigo de ese tipo, de esos que nos enseñaron a ser más vivos, a que no nos chamaquearan a la primera. Sí, pero de los que estamos agradecidos por habernos sabido alejar de ellos en el momento preciso antes de terminar como niños mal. Por lo pronto, espero que mi sobrino haya aprendido algo de todo este relajo. Aunque sea a no malbaratar su educación por 300 pesos.

Escrito por Pepe Flores

24 Marzo 2009 a 2:23 pm

Escrito en Educación, Personales

Las humanidades nomás no dejan

con 7 comentarios

Que la UDLAP contemple el cierre de carreras no es sorprendente. La medida se anticipaba como parte del saneamiento financiero después de explosión en la oferta académica en los tiempos de Pedro Ángel Palou. En su momento, la apertura de licenciaturas como Medicina o Artes Culinarias fue fuertemente criticada por la dudosa capacidad de la Universidad para proveer instalaciones de calidad. Tan poco planeado fue el incremento en la oferta que, como el caso de la carrera en Sociomática, algunas desaparecieron en menos de un semestre.

La revisión de la viabilidad de ciertas carreras parece apuntar hacia la Escuela de Artes y Humanidades. Las razones, cuantitativamente hablando, son obvias: la matrícula es muy baja en comparación con otros programas académicos. Ojo, que no hay que caer en el alarmismo: cerrar una carrera no implica que los estudiantes, de pronto, no sean recibidos en la Universidad y deban emigrar. No, simplemente significa que no se ofertará en los periodos subsecuentes.  Hace seis meses, cuando tuve la oportunidad de entrevistar a José Loyola, vicerrector académico, me comentó que una de sus propuestas es que las carreras más pequeñas acepten ingresos únicamente en un periodo (Otoño), de modo que se pueda reducir el costo de abrir clases a diestra y siniestra para una demanda ínfima.

Las licenciaturas de alta matrícula mantienen los caprichos de la oferta académica. La Escuela de Negocios, por ejemplo, representa un alto porcentaje de la captación de recursos por concepto de colegiaturas. Este dinero se inyecta a otras carreras mucho más costosas y con menos convocatoria. Pero, a su vez, estos programas más especializados aumentan el prestigio de la Universidad, lo cual reditúa en una mejor imagen. Después de todo, no son muchas las universidades privadas que pueden darse el lujo de tener las cinco áreas que componen a la UDLAP [Negocios, Ciencias Sociales, Artes y Humanidades, Ciencias e Ingenierías]. Finalmente, son este tipo de añadidos los que resultan determinantes en la decisión de los estudiantes potenciales.

La revisión de programas es un proceso normal en todas las universidades. En el caso de la UDLAP, basta con recordar la desaparición de la licenciatura en Historia  y la de Filosofía hace cerca de cinco años. Es un proceso de renovación que, por desgracia, apunta hacia las humanidades porque nomás no dejan. “Áreas problemáticas”, diría el rector Luis Ernesto Derbez: carreras que tienen una oferta laboral  reducida, amén de una demanda estudiantil baja, un [casi] nulo interés por su promoción en el país y un alto costo de manutención. Sí, ofertarlas resulta poco menos que un lujo. Pero es por estas características que la Universidad debe reflexionar [y seriamente] sobre renunciar a ser una de las pocas alternativas académicas para el estudio de estas áreas. Es cuestión de hallar un balance entre intereses como la administración de recursos, el nivel académico, el compromiso social, y la imagen pública. Después de todo, de entre los sacrificados, no creo que nadie disfrute decirse el último ejemplar de su carrera.

[Agradecimientos especiales a Notas UDLA, por proveer la materia prima de esta reflexión].

Escrito por Pepe Flores

19 Marzo 2009 a 1:56 pm

No lo dije yo, lo dijo… (LXIX)

con 4 comentarios

Lo que últimamente estamos viendo es que nuestros alumnos varones están utilizando la moda de depilarse las cejas, cuando por muchos años esta práctica fue exclusiva de mujeres o de jóvenes que tienen tendencias equívocas en el aspecto que son gay u homosexuales. Simplemente al ver que es una moda que ellos traen y a la que nosotros hacemos frente exhortándolos para que no lo hagan, porque depilarse las cejas es una cosa que no es bien vista en los caballeros. Tenemos que hablar con ellos para que no hagan esa cuestión, porque realmente no es creíble que hagan eso, ya que si en estos momentos de su juventud les permitimos que se saquen la ceja no sabemos más adelante, cuando sean adultos, que harán con sus personas“.

- Rubén Reyes Urbina, director de la Secundaria General 1 “Juan José de la Garza” en Matamoros, Tamaulipas; sobre la suspensión a alumnos metrosexuales.

Escrito por Pepe Flores

16 Diciembre 2008 a 4:36 pm

Escrito en Educación, Frases, LGBT

La edad de la punzada

con 11 comentarios

En mis tiempos de púber, obtener pornografía era de lo más complicado. Claro que nunca faltaba el amigo que sacaba las revistas de la mochila para beneplácito del salón [en mi secundaria eran muy aficionados al hentai]. Qué días aquellos. Sin embargo, todo adolescente pasó por ese momento embarazoso en el cual sus padres/maestros/familiares lo cacharon viendo cosas de mayores. A mí me descubrió mi prima una vez bajando wallpapers de Always Girls [que ni a softcore llegan, para amolarla] y me acusó con mi mamá. Ya saben: vino la perorata, las preguntas difíciles, los eufemismos y demás cosas típicas de una charla de sexo. La verdad es que esa conversación sí tuvo efecto en mí: desde ese día soy más precavido.

Resulta que a mi sobrino Chintolín lo pescaron la semana pasada entrando a esos sitios de mujeres desnudas en un café internet. Los años pasan, las generaciones cambian, la tecnología avanza y la pornografía se vuelve más accesible. Es el ciclo de la vida. Un primo mío pasó por casualidad, lo vio y dio el pitazo. Mi mamá me pidió que por favor hable con él. “Es que le pide prestado a tu tía para irse a las computadoras a meterse a esas páginas”, comentó mi jefecita. Yo le pregunté – con toda la seriedad del mundo – que cuál era el problema prioritario: pedir dinero prestado o meterse a ver mujeres en escasa [o nula] ropa. Después de pensarlo un momento, mi mamá concluyó lo primero es que el niño aprenda a no andarle pidiendo lana a otros. Sobre el porno, la respuesta clásica: hay que orientarlo.

Por fortuna, mi sobrino no viene a mi casa sino hasta el próximo lunes. Ergo, tengo tiempo para pensar qué le voy a decir. Ahora, ¿con qué cara le voy a hablar al chamaco de no meterse a esos sitios malos, si a esa edad básicamente sólo ocupas Internet para fusilarte la Wikipedia, platicar en el Messenger y bajar porno? Me doy cuenta que mi sobrino ya entró en la edad de la punzada: se da sus escapadas después de la escuela a sepa dónde, dizque hace graffitis en una libreta, tiene la foto de la morrita que le late en el celular y se pone increíblemente renuente cuando se le pide un favor. Ya es un puberto, pues. Y es que esta juventud posmoderna ya no busca porno, el porno los encuentra. Un clic, y listo.

¿Qué le digo, qué le digo? ¿Lo meto a un convento, lo regaño, le paso unos enlaces? La verdad es que no importa, pero sé que le va a servir: se va a volver más precavido.

Espero.

El que esté libre de pecado, que tire el primer comentario.

Escrito por Pepe Flores

31 Julio 2008 a 5:21 pm

No, los emos no son el problema

con 10 comentarios

En abril escribí una entrada sobre la gran cantidad de gente que cayó en este blog buscando información para los emos. El fenómeno está ocurriendo nuevamente. Mis visitas, que normalmente oscilan entre las 60 y 80 por día, ahora rondan los 150 a 180 lectores. La mayoría, buscando sobre emos. Para muestra, un botón.

Me daría mucho gusto si la gente se tomara la molestia de darse una vuelta para leer el contenido de esta bitácora [y me daría más gusto si usara Google Adsense e hicieran clic en los anuncios]. Me puse a experimentar en Google y descubrí quién es el culpable de tantas visitas: una imagen de un monito emo tocando el violín. Resulta que inserté esa ilustración porque cuando me mudé de servidor perdí la captura con las estadísticas de abril y me dio flojera cargarla nuevamente.

He decidido retirar la imagen y colocar nuevamente las estadísticas. No es que no agradezca el tráfico extra, sino que no me sirve. Primero, la verdad soy de los que prefiere tener lectores a números de rating. Además, como quizá habrán notado, me han dejado en los últimos días un par de mensajes – con pésima ortografía – opinando sobre los emos. Una chica de Barranquilla de 14 años incluso de agregó al Messenger. Cuando me conecté, lo primero que me dijo fue: ¿tú eres el de los emos?. Amablemente le comenté que yo no soy emo, que el blog no es un sitio de emos y que estaba buscando en el lugar equivocado. Y luego la borré.

No me molestan los comentarios. Es parte de lo lindo del internet. Sólo que este sitio no es el foro indicado. Desafortunadamente, existen muchos jóvenes que no saben navegar, que confunden un blog con un foro y terminan escribiendo dónde sea. Esos que se convierten, sin querer, en trolls involuntarios. No, los emos no son el problema. La bronca está en que la gente no lee, no observa, no sigue indicaciones. No piensa, ni reflexiona. Y no es directamente su culpa. ¿O cómo le exiges a un niño de secundaria que sepa discernir entre la información cuando a duras penas puede leer con fluidez o hacer cuentas básicas? ¿Cómo le exiges a alguien que redacta como habla y reparte faltas ortográficas a diestra y siniestra? Niños ávidos de una identidad que, paradójicamente, acaban más confundidos ante una avalancha de información que no son capaces de procesar. Tan inteligentes como meter un triciclo en una autopista.

No, los emos no me molestan. Me preocupan.

Escrito por Pepe Flores

28 Julio 2008 a 11:06 pm

No lo dije yo, lo dijo… (XXXVIII)

con 2 comentarios

“Sabemos que la muchacha tiene su desarrollo físico en el que no se le puede lograr que deje al novio, pero sí se le puede inculcar valores para que ella no se exceda con los novios y se conduzca con mucha moral para evitar que luego dejen sus estudios porque tienen un embarazo. Hay que ponerse duros y en el caso de los directores si ven que las chamacas andan con novios no las dejen entrar a la escuela o en determinado momento reglamentar la entrada a los alumnos, hasta los 15 años que es cuando todavía se pueden controlar [...] Sobre todo en las secundarias que es cuando más los vemos agarrados de la mano, o abrazados haciendo desfiguros, ya cuando entran a la preparatoria no tienen que seguir esa disciplicina porque cada quien es libre de desarrollar su mentalidad”.

- Efraín Elizalde, coordinador de Seguridad Escolar de Matamoros, sobre prohibir los noviazgos en la escuela.

Escrito por Pepe Flores

17 Junio 2008 a 10:57 pm

Escrito en Educación, Frases, Nacional

Se los juro, yo estudié en Harvard

con 2 comentarios

Bueno… en un Harvard.

Escrito por Pepe Flores

6 Junio 2008 a 3:10 pm

Escrito en Educación, Humor

[Jukebox Nocturno] Erasure – A little respect

con 2 comentarios

Hoy no voy a hablar de mí en esta sección. Sí, me metí un chingadazo de antología, pero ya lo relataré después largo y tendido. Hoy voy a ocupar esta sección para platicar un poco de algo que me pasó el jueves pasado, en el marco de la Segunda Jornada de la Diversidad Sexual. Salía de clase de Periodismo en Radio y TV, cuando vi un cartel con una leyenda homofóbica.

No sé quién lo puso, pero me sacó de onda. Siempre he considerado la UDLA como una universidad plural, respetuosa y abierta. Y, hasta ese día, había dado fé del respeto y libertad. Francamente, me incomodó. No porque haya gente que pueda no concordar con un libre ejercimiento de la sexualidad, sino por la forma de protestar. ¿Para qué? Si uno es homofóbico, pues va, cada quién piensa como quiere. Pero vive y deja vivir.

Tengo la fortuna de tener grandes amigos y amigas que son homosexuales. Alguna vez, incluso, me invitaron a un concierto de Jeans a uno de esos antros de ambiente, fui y todo estuvo muy bien. Francamente, creo que la orientación sexual no es un condicionante para juzgar a una persona. Por coincidencia, me asignaron cubrir la Jornada de la Diversidad para una nota. Y uno de los entrevistados, buen amigo mío, hizo una declaración atinadísima:

“Es importante recordar que, si bien la UDLA es un espacio conocido por el ambiente de libertad y diversidad en todas sus formas es la excepción y no la regla en los campus mexicanos. Y tampoco es perfecto. Esos mensajes nos recuerdan que hay muchísimo trabajo por hacer, dentro y fuera de la UDLA”.

Espero que este acontecimiento no quede en lo anecdótico. Le dedico esta pequeña entrada, no para pedirle a la gente que cambie su opinión [que sería bueno], sino que respete y tolere. Que la homosexualidad es un criterio de discriminación tan relevante como ser un coleccionista de estampillas o practicar kung-fu. La igualdad no es la homogeneidad, sino el comprender que todos somos diferentes. Hay que aspirar a eso. A un poquito [más] de respeto.

Escrito por Pepe Flores

21 Abril 2008 a 11:21 pm

Diplomacia en las rocas

sin comentarios

Memorias del WORLDMUN en Puebla:

De acuerdo con miembros del staff del foro, a unas horas de iniciar formalmente la labor diplomática en los diferentes comités, la noche del lunes una gran cantidad de delegados se excedieron en la ingesta de bebidas embriagantes a causa de una degustación de licores típicos de cada país representado.

Lo mismo ocurrió en los eventos sociales convocados por el equipo anfitrión de la UAP y que tuvieron lugar en la ex hacienda de Tizayuca, en el Centro Mexicano Libanés y en una hacienda cerca de Atlixco, donde decenas de universitarios tuvieron que ser atendidos por ambulancias de paramédicos tras excederse con el alcohol.

Vamos, era obvio que pasaría.

Escrito por Pepe Flores

30 Marzo 2008 a 11:47 am

Escrito en Académico, Educación, Humor

Descarga esta columna

con un comentario

Esperando en el mostrador de Office Depot a que me sacaran unas fotocopias, no pude evitar escuchar una conversación entre un par de estudiantes de preparatoria. Ella, una chica que había ido a engargolar un trabajo de Math [wtf!]; y él, un chico calcado del arquetipo pipopesco tan criticado en últimas fechas. Por lo que escuché, ambos estudian en el primer grado de bachillerato del Instituto México. Resulta que les habían dejado un par de trabajos para vacaciones, uno de matemáticas y otro de inglés. Aquí comienza la verdadera charla.

Según oí, el trabajo de matemáticas estaba di-fi-ci-lí-si-mo. Alcancé a ojear los problemas, y se veían unas ecuaciones normales [lo más aterrador que vi fue un símbolo de sumatoria y unas fracciones]. Entonces, vino la solución del chico: bajar la información. ¿Cómo? No tengo ni la menor idea, pero su solución radicaba en bajar algo de Internet y llegar a copiar el resto. Fácil y sencillo. Además, el trabajo tenía una atenuante, pues la miss dijo que la presentación contaba muchísimo. Para darle una bonita imagen a su tarea, la chica usó Comic Sans y letra grandota. Sin comentarios.

Después, el chico [que por cierto, iba a engargolar un trabajo también] le pregunta a su compañera si había hecho la tarea de inglés. La chica contestó que no le había dado tiempo [¡claro, quién tiene tiempo en vacaciones!] y que no lo iba a hacer. Entonces, regresó la solución mágica. Bajar el trabajo. “Es muy sencillo”, declaró ufano el estudiante. Resulta que la tarea era una opinión sobre la guerra. Así que, sin complicarse, el chaval escribió opinión sobre la guerra en Google y copió y pegó [imagino que ni se preocupó por hacerlo presentable]. Hasta el momento, no me había inmutado realmente. Pero ese ya era plagio de grandes ligas.

No estoy en contra de que se use el Internet como herramienta de consulta, ni que los estudiantes [sin importar el grado] recurran buenas a primeras a la Wikipedia. Lo ideal es que la información sea consultada, aunque en la realidad sólo se pegue dentro del trabajo. Admito que, en tareas de naturaleza monógrafica, también lo he hecho. Pero descargar una opinión ya es insoportable. El chico ni siquiera se molestó en redactar 500 palabras [sí, algo así como una cuartilla y media] sobre su concepción de la guerra. Tan sencillo como negarse a pensar. Pero como bien dicen: la culpa no tiene el indio, sino el que lo hace compadre.

En el ámbito universitario, el plagio es muy penado [a veces ni tanto, pero remitámonos a pensar que el castigo es más contundente]. Pero en la preparatoria, esta tipificación parece inexistente. En mi experiencia, puedo constatar que una gran cantidad de trabajos de mi generación fueron hijos del famoso Rincón del Vago. Al parecer, los maestros están alertados sobre este “peligroso” sitio, pero seamos sinceros: la información abunda en la Red. Tan sencillo como entrar a cualquier blog y darle una maquillada al contenido para presentarlo en clase. Ésa es la realidad. Hasta que el plagio sea tomado en serio en los niveles medio y medio superior, veremos aminorada esta práctica. Y mientras tanto, si llegaste a leer esta columna gracias a un motor de búsqueda, te doy permiso de descargarla. Si no te gusta pensar, no es mi problema.

Escrito por Pepe Flores

7 Enero 2008 a 12:00 am

Escrito en Educación, Internet

La orfandad de los textos

sin comentarios

Recuerdo la primera vez que leí un texto escrito por algún profesor mío. Recuerdo la sensación de desconcierto, de anormalidad. En mi pequeño mundo, las personas que escribían los textos académicos eran prominentes sabios procedentes de los confines del mundo, recluidos en una especie de Olimpo inalcanzable para nosotros, los pupilos. Borroso pero indeleble, queda en mi memoria ese sentimiento de extrañeza, como si el pedestal de aquellos científicos invisibles se derrumbara en cuestión de segundos. Por un momento, el paradigma se había roto. ¿Es que acaso no existe la insalvable distancia entre los héroes y los mortales?

En muy pocas cátedras recuerdo haber recibido alguna pequeña biografía o un bosquejo del contexto que influyó la elaboración de los textos. Este homenaje está reservado para mártires, locos y revolucionarios. Difícil tarea comprender el marxismo sin una radiografía de su autor, o la física cuántica sin un mínimo chapuzón a la historia contemporánea. Si este escrutinio es normal para los consagrados, ¿por qué se omite con los nuevos, los oscuros y los secundarios? Reducir el autor a un nombre y el momento a una fecha es casi tan inteligente como resumir una teoría en una palabra. Los avances son producto de una compleja receta de factores, sazonados en la pluma de un autor que no puede deslindarse de su creación. Aceptar la orfandad de los textos implica creer a pie juntillas en que el conocimiento surge de cualquiera y de la nada, por mera generación espontánea. Y donde prevalece la fe, no crece la crítica.

El análisis coyuntural no debe centrarse únicamente en el contenido del texto, sino en su producción misma. De esta manera, nos preguntaremos no solamente cómo el autor llegó a determinada conclusión, sino también el cómo logró que llegara a nosotros. Entre más atención al camino recorrido por el texto, menor la distancia que nos separa. Pero esta acción no implica llevar la discusión a la vida del autor. Significa reconocer su sello personal para vislumbrar la verdadera identidad de sus propuestas. Sólo mediante el abandono del trono imaginario, del científico invisible, es posible un debate de ideas. La distancia entre el sabio y el pupilo es real, pero no insondable. El Olimpo es accesible para aquellos que estén dispuestos a recorrer la vereda.

*Texto enviado a prueba para la sección ‘Ciencia y Conciencia’ de Revuelta, octubre de 2007

Escrito por Pepe Flores

3 Diciembre 2007 a 7:40 pm

Escrito en Educación, Escritura