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Los monólogos del Facebook

Me declaro adicto a responder esos memes de cientos y cientos de preguntas acerca de uno mismo. Después de todo, estos memes proveen del pretexto perfecto para hablar de mi tema preferido: yo. Creo que no soy el único que encuentra placentero responder estos neochismógrafos. Admitámoslo: a todos nos encanta escribir sobre nosotros mismos. Es curioso, porque este tipo de memes nos permite compartir información medio íntima con lo demás, pero casi siempre de manera ambigua y capciosa. Es más entretenido lo que se omite [o se dice a medias] que lo que se confiesa. Y es que en 170 preguntas se puede saber mucho de una persona.
Mis preguntas favoritas son acerca de las relaciones personales. Nadie, absolutamente nadie, responde con sinceridad. Parece que lo divertido es ver de qué manera el respondente consiguió zafarse de la pregunta sin revelar demasiado. Y vaya que algunos cuestionamientos son tan directos como “¿cuál es el nombre de la persona que te gusta?” o cosas así. En estos memes, nadie ama [u odia, según sea el caso] a nadie de forma directa. ¡Caramba, pero es que no hay que perder la diplomacia en ningún instante!
Otro de mis favoritos es que los neochismógrafos se responden pensando en un determinado grupo de lectores. En este sentido, no son más que la colección de chistes locales, indirectas y proposiciones indecorosas dirigidas a alguien que quizá conoces, pero cuya identidad permanece anónima. Y así, lo divertido es tratar de averiguar para quién está dirigido ese críptico mensaje, esa respuesta entre líneas. De este modo, los memes son aún más divertidos, porque no sólo permiten conocer las balconeadas de quien escribe, sino también – si se goza del suficiente ocio – echar un vistazo a sus dinámicas sociales. There’s always more than meets the eye, folks!
Los neochismógrafos son, básicamente, acertijos. Complejos monólogos de pinchemil preguntas, en los que uno ventila cuestiones tanto íntimas como banales. En el fondo, se disfrutan dos cosas: primero, escribir sobre uno mismo [a quién le dan pan que llore]. Y segundo, el juego del doble sentido, de la respuesta oculta, del guiño al lector. De las ganas de decir más, pero sólo a aquellos que sean dignos de romper el código. Después de todo, si uno va a desnudar sus verdades, que a los demás les cueste un poco de trabajo descifrarlas, ¿no?
La ingenua fanaticada de Ximena Sariñana

Puedo presumir, al igual que otros 4,753 individuos [y contando], que soy amiguísimo de Ximena Sariñana. Por Facebook, claro está, que imagino que en la vida real es un poco más selecta. Además, puedo ufanarme de que la Sariñana me agregó a sus contactos [ya saben, típico de los admiradores de su servidor]. Todavía no me animo a ponerle un mensaje en su wall. La verdad es que no hallo cómo hacerle sombra a tan lúcidas aportaciones:
Carla Alcalá: wooo soy tu fantz ximena!! gracias por aceptarme jejeje espero poder verte pronto jeje la economia no ayuda pero lo hare aunque sea lo ultimo que haga juaca juaca jajaja ciao
José Luis Heredia Changuirri: ke onda como stas!!! oye de casualidad no conoces a Ana laura ochoa por alla en D.f!? y cuando vienes para aca a GDL un abrazote
Mariel Rozas Tapia: Hola, bueno no se si seras la original.. pero igual.. me encantas tienes una super voz… me encanta la interpretacion q tienes del triste.. bueno mil besitos y espero q algun dia tokes en lima peru… muaks
Ozkr Garcia: estoy muy contento, gracias por tomarnos en cuenta y aceptarnos en algo tan personal como tu face, saludos, que te encuentres muy bien, felicidades por todos tus exitos, jamas me imagine que este face fuera en verdad tuyo, jajajaja, muaks! thanks, god bless ya’
Maxi Contreras: Hay xime nos vemos en el vive latinooo! ayer estuviste increible mi yogi favorita.. lastima ke no pude conseguir una foto contigo ni hablar ni nada..0 me juui al aeropuerto a las 8 pero me dijeron ke ya t habias ido pero no importa nos vemos pronto gracias por tu musica!
Mi favorito, por cierto:
Lalo Kruz Padilla: k onda xime oie estubo bn padre tu concierto en el teatro nazas en torreon eee yo estube ai en primera fila luego fui al after al santiguo en bar donde estubiste pero no me dejaron entrar pero a tu guitarrista le deje una nota para ti ojala te le alla dado…por si te srive para algo te dejo mi numero de cel 0448711645957 tenia tantas casas que decirte pero pss no pude me espere hasta muy tarde pero pss no saliste te quiero mucho cuidate mucho…bieeee
En fin, más allá de los mensajes de la fanaticada, destacaré un detalle que llama la atención. Ximena Sariñana [o el publicista que le maneja la cuenta de Facebook, qué se yo] no se toma la molestia de responder. Bueno, ni siquiera se toma la molestia de hacer cualquier cosa. De seguro su mercadólogo es de esos que sabe que hay que entrarle a las redes sociales nomás porque está en boga. Qué mal. Lo digo porque estos sitios son excelentes herramientas de marketing below the line. Claro, si se saben utilizar. Consideremos, por ejemplo, algunos famosos [y famosones] que usan Twitter. Ellos [o quien maneje su cuenta] se toman la molestia de establecer un diálogo, aunque sea mínimo, con la fanaticada. Vieran que con unas migajas la banda ya se está tranquila. Aquí hay un total desperdicio de este potencial. Ximena Sariñana [o la mente detrás del perfil], se limita a anunciar en su estatus dónde y cuando será la siguiente tocada. Y párenle de contar.
Es una pena, porque con unos diez o quince minutos al día, el impacto podría ser significativo. Mientras tanto, el perfil queda reducido a un libro de visitas donde los fans from hell pueden mandar sus mensajes con la esperanza [y a menudo, la incertidumbre] de que su artista predilecto los leerá. Una lástima, porque ni siquiera se esmera en pretender que la fanaticada le importa. Qué triste que algunos mercadólogos no rompan la tradición de la publicidad unilateral, y desaprovechen las cualidades del [mentado] 2.0.
Vaya, hasta la descripción del perfil es escueta. Bueno, cuando menos, no está equivocada.
No lo dije yo, lo dijo… (LXXXII)

“Sólo voy a pedirles una cosa: dejen de usar la herramienta de actualizaciones de estado de Facebook. Voy a explicar el porqué. Me parece una estupidez decirle a todo el Internet qué estás haciendo en este momento (dicho sea de paso, ésta es la pregunta clave de otro sitio: Twitter). What are you doing? Una de las falacias más de la web 2.0 es pretender que cada persona importa. [...] La altura de una persona no se mide por sus actos, sino por su pensamiento, de ahí que la escritura es la última forma de no-hacer-nada. ¿Para qué relatar toda nuestra vida, si sólo un único instante tendrá sentido? Pienso ahora que tal vez una buena manera de saber si un escritor vale la pena es si nunca escribió su autobiografía. Deja que otro escriba tu vida (busquen un Boswell que los convierta en Samuel Johnson). A la manera de Shakespeare: la vida de todo hombre transcurre incesante, estúpida, llena de sonido y furia hacia un único instante; sólo en la vorágine del tiempo es posible añadir algo al universo. No desperdicien su nada escribiendo la nada que son.”
- Fragmento de una entrada de sniDer sobre las actualizaciones de estado de Facebook.
Mi amigo Enrique
Enrique Doger me añadió como amigo en Facebook. Para los que no estén familiarizados con el personaje, él fue Presidente Municipal de Puebla de 2005 a 2008 y otrora rector de la BUAP. Su perfil no brinda mucha información, salvo su trayectoría académica/política, que nació un 19 de agosto de 1957, y su afiliación partidista (PRI).

¡Saluda a los lectores, Quique!
No soy fanático de tener figuras públicas en los contactos de Facebook nomás porque sí. Si acaso, confieso haber agregado un par por puro estoqueo (y estar tentado a añadir a Ana María Salazar), pero hasta ahí. No me opongo a contactar gente que uno conoce por un programa de radio/blog/whatever, siempre y cuando sea con la intención de entablar una comunicación real. Ése es el chiste de las redes sociales, pues. Pero coleccionar contactos como si fueran cromos de álbum nomás para presumir que lo tienes en el Hi o en el Face se me hace medio chafa. Y ya ni les digo de los que suplantan la identidad de celebridades. Guácala.
Ignoro si Doger creó su perfil de FB o es parte de una estratagema below the line de algún mercadólogo que le asesora. Digo, después de todo, es un eternísimo suspirante a la gubernatura del Estado y eso del Internet está de moda entre los chavos. No sé aún si aceptar su solicitud. La verdad es que no estoy con ánimo de verme anegado de invitaciones a mitines. Además, ¿para qué quiero a ese Enrique si el que yo conozco tiene 1,235 amigos (y contando)?

¡Saluda a los lectores, Quique!
Apología del Twitter
Yo soy fan(s) del blog de Bluku, un diseñador amigo mío. Normalmente no escribe, sino que se limita a publicar videos chistosos y cosas así [un poco a la usanza del Matando Patos q.e.p.d.]. Entré porque quería robarme su entrada sobre el mejor trasero del mundo. Bueno, aprovechando el viaje, es el de ella:

[Fin del breviario cultural].
Captó poderosamente mi atención una entrada en la que despotrica con todo en contra del Twitter. Como sabrán, soy usuario asiduo del servicio, así que me interesó de inmediato su reflexión, porque yo también era un escéptico. Me agradó mucho el inicio de su post, a decir verdad:
Lo que más amo en este mundo es analizar la interacción humana, creo que es algo increíble y creo también que una persona con deficiencias en sus habilidades sociales es una persona que a lo mejor no puede (como dice Darwin) adaptarse al medio.
Bien, alguien con intenciones sociológicas, pensé. Por desgracia, me topé con que el resto de la entrada es una sarta de desvalorizaciones hacia el servicio. Me decepcionó, pues, leer sólo un conjunto de falacias ad hominem [lo cual no está mal, cada quien publica lo que quiera en su blog]. Transcribo la mayoría de su entrada para que lean su opinión:
Recientemente “Twitter” (Si no sabes que es, que bueno, no lo investigues… es una página que inventó el mismo diablo para todos los tetos del mundo) ha sido un gran dolor de cabeza para mí, tengo varios contactos (VARIOS son como 4) que tienen esta manía de que toda la gente se entere de tooodo lo que hacen gracias a este maldito sitio, pareciera que minuto a minuto tienen su computadora (o aparato movil) al lado de ellos y en cuanto tienen un logro en sus vidas les urge publicarlo en Internet (logro para ellos es algo así como “Comer”, “Ver TV”, “Estudiar”, “platicar con alguien”…).
No entiendo porque hay gente que hace esto, es SURREAL, no sé si es una onda wannabe famoso o si es que su vida pasa tan desapercibida que necesitan con urgencia que alguien lea su vida (muchas veces minuto a minuto) en la red. (habrá realmente alguien que se interese en lo que escriben?, no es como un esfuerzo inútil y estarán ecribiendo a lo pendejo?).
Su argumento central – porque lo hay, creo – radica en hacer una especie de defensa del apasionamiento por una actividad, sin caer en los excesos de lo geek y lo nerd.
Un Nerd es una persona con un alto IQ que por apasionarse en saber mucho descuida sus habilidades sociales… y un Geek es un Nerd que está orgulloso de ello y le apasiona (algo así como gay pridge pero en geek).
Yo, repito, creo que se puede ser apasionado en algo (futbol, arte, comunicación, etc…) pero no se debe caer en esta onda cursi y de mal gusto como lo geek o lo nerd, después de todo no creo que gente como Andy Warhol fuera un geek del arte o Maradona un geek del futbol, porque a parte de lo que les apasionaba… TENÍAN UNA VIDA! y no se morían por que TOOODO INTERNET se enterara de ella, de hecho Facebook es un concepto parecido a Twitter, jaja, pero sin ser Geek.
Si bien en el cuerpo del texto ya deja en claro su postura, su remate es un poco más elocuente:
Con este post no busco herir los sentimientos de nadie, es solo una crítica constructiva… no me crees? estás ardido?… entonces eres un Geek…
Un consejo, si eres geek o nerd o lo que sea… la próxima vez que tengas un gran logro en tu vida, ya sea ganar un Oscar o cenar un taco, en vez de platicarselo al Internet, donde lo más seguro es que nadie se entere, mejor cuentaselo, así al primer wey que vaya pasando, te aseguro que tendrás un nuevo amigo… EN EL MUNDO REAL.
¡Vaya que hay tela de donde cortar!
En primer lugar, creo que su postura es válida. Si tienes aprecio por tu privacidad, eliges no utilizar el servicio y punto. Simple. No obstante, su argumentación es endeble. Comparto la idea que la finalidad de Twitter es publicar qué haces en determinado momento. Pero donde falla su razonamiento es que omite sus diferentes usos. Por ejemplo, fomenta la propagación veloz de información. Recuerdo haberme enterado por ahí de un temblor en el Distrito Federal, o del avionazo en Reforma. Y si nos vamos a cosas más chonchas, está ahí la cobertura del atentado en Mumbai. Pura cosa banal, ya saben.
Otro aspecto a destacar es que Twitter permite la sociabilización. Aunque en lo personal estoy en contra de que el usuario tuitero base su identidad únicamente en el uso de un servicio, es una red que fomenta la creación de lazos. Empecemos por desterrar la estúpida idea de que existe un mundo virtual y un mundo real. Ambos coexisten, y punto. No sólo existen estas reuniones de usuarios que se animan a conocerse en carne y hueso [como la Twitter Party de Puebla]. Me quedaría corto con la gran cantidad de iniciativas que se gestan [y difunden] en Twitter y culminan en estas reuniones “reales”: reuniones como Twitt MX, Café de Altura, Sunday Morning!, Tequila Valley, entre otros.
También hay que mencionar iniciativas sociales que surgen en Twitter. Por ejemplo, se está realizando el Twitter & Suéteres, que busca recabar suéteres entre los usuarios del Distrito Federal para llevarlos a albergues [una gran idea que también tiene repercusión en Oaxaca, y que queremos implementar en Puebla]. Claro, también hay tonterías como la Diva Twitter MX. “¡Ah! Pero son cosas de tecnoñoños”, dirán. No necesariamente: algunas veces se reúnen para cosas tan normales como una reta de tocho. ¡Vaya, con decirles que hasta hay quien experimenta haciendo una twitter-novela!
Creo que la idea de que un tuitero quiera que todo Internet se entere de su vida carece de fundamento. El servicio está diseñado para que decidas quién te sigue y a quién sigues. Qué tan pública decida que sea su vida es cuestión del usuario. Yo, por ejemplo, asocio mi estatus de Twitter con el de Facebook. Como tengo una decidida renuencia a cargar la pila de mi celular, mis amigos saben que me pueden contactar por ahí. Me sirve para publicitar un poco mi blog o mi programa de radio, para discutir algún tópico interesante [las pláticas balompédicas con Mankod o las discusiones sobre La Academia con Ingrid se ponen de diez], para ponerme de acuerdo con los amigos [como las retas de los domingos con Oz], o para solicitar ayuda. Así fue como obtuve un completísimo manual de Atlas.ti. Desconozco si las motivaciones de alguien para usar Twitter radican en ser popular y famoso. Pero yo me baso en los usos potenciales del servicio.
Quizá el punto que más ruido [y risa] me dio es la idea de Facebook como algo no-geek. Pero claro, ¡es que Facebook lo emplea todo mundo! Piénsenlo detenidamente y dígame, ¿cuál es la diametral diferencia entre ambas redes sociales? ¿Será que publicar las fotos de mi última borrachera es menos exhibicionista que decir que ayer fui a comer tacos? “¡Oh, es que en Facebook conoces con quién te escribes!”. Uy sí, claro que los conoces. “¡Facebook es útil, Twitter es puro ocio!” Buen punto. Déjame lo pienso bien en lo que me juego un rato Pet Society, o me uno al grupo de ‘Odiamos el jueguito del rompecabezas en Who has the biggest brain?‘ Caramba, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.
¡Ah, por cierto! Antes de leer su entrada, ya sabía que a Bluku le caga el Twitter. ¿Saben cómo me enteré?
Y también sé que es probable que esta entrada no le caiga bien
No lo dije yo, lo dijo… (LIV)

“Agüero es un solista letal, un músico que te embauca con su melodía aparentemente inofensiva pero fatal en el desenlace, un precoz asesino de guante blanco, un tipo con clase que humilla a los más duros defensas, una luz bestial que ciega a los que le intentan parar… Uno de los mejores delanteros del mundo, mal que le pese a muchos. Y me quedo ahí, porque me veo fácil en elogios y no quiero pasarme. ¿Pasarme?”
- Juan Baeza, de Notas de Fútbol, acerca de la sobresaliente actuación del ‘Kun’ Agüero en la goleada del Atlético de Madrid al PSV.
Columna #2: El secuestro de la razón

Ya se habían tardado, caray. El lunes pasado, Milenio Diario sacó un reportaje sobre cómo las redes sociales le facilitan la vida a los plagiarios. En estos sitios – Facebook, Hi5, My Space, por nombrar algunos – una persona abre un perfil con información personal para mantenerse en contacto con otros miembros. En lo personal, yo soy un usuario asiduo: me sirve para ponerme de acuerdo con mis compañeros de clase para citarnos a hacer trabajos, para enterarme de fiestas venideras y para mantenerme en contacto con mi mejor amiga que está de intercambio en Israel.
La bronca, según Milenio, radica en que compartir información de carácter confidencial es prácticamente una invitación abierta a los secuestradores. Los perfiles de redes sociales suministran datos sustanciales a los plagiarios, quienes aprovechan este regalo para documentarse sobre los hábitos de su víctima. Claro que, si a esas vamos, prácticamente cualquier sitio personal en Internet es un peligro potencial. Cualquiera que lea mi blog – o esta columna – sabrá que estudio en la UDLAP, curso Comunicación y soy un asiduo visitante al Starbucks de Cholula, donde podría esperarme sentado con un saco para raptarme sin mayor complicación.
“Para un secuestrador, en lugar de vigilar a las personas, sus víctimas solitas se sacan al balcón. Se están exhibiendo ante cualquiera y generalmente, como quieren relacionarse, se exhiben como más poderosos y ricos de lo que son. Eso los hace terriblemente vulnerables”, señala un especialista en seguridad consultado por Milenio, cuyo nombre ignoro por qué se omite. Esta afirmación es, en cierto sentido, tremendamente cierta. Cabe recordar el célebre caso de Fabián Granier, hijo del gobernador tabasqueño Andrés Granier, quien fue descubierto usando un avión del Estado para un viaje de placer, gracias a unas fotografías que publicó en su perfil de Facebook.
Pero el supuesto también trae implícita una grave subestimación. Como señala Beter Javz, de geek.com.mx, “Si alguien no acepta los términos y condiciones de uso –sí, las letras pequeñas que siempre nos da flojera leer– durante el registro al sitio, pues simplemente no se publica nada de información porque ni siquiera una cuenta de usuario se podría obtener.” Suponiendo que la apertura de una perfil de red social sea un acto completamente irreflexivo – algo muy común, por supuesto -, todavía queda otra opción: “Nunca hay que dejar de considerar los candados que el sistema ofrece para restringir cierta información.”, menciona Javz. Para muestra, un botón. Yo llevo semanas tratando de acceder al perfil de una chica que me gustaba en la secundaria y la privacidad del sitio me ha cerrado por completo las puertas.
Los peligros de Internet existen. Es un hecho innegable. Pero tampoco vale caer en el sensacionalismo, en crear una paranoia aprovechándose del miedo constante en el que vivimos. Ninguna tecnología es neutral: depende por completo del uso que le demos. Y esa responsabilidad recae en el usuario. La red es una base de datos enorme, susceptible de ser aprovechada para fines delictivos; pero esa potencialidad se dará en la medida de cómo empleemos sus servicios. Recuerdo el caso de una gran amiga mía que utiliza Plazes, un sitio que detecta automáticamente tu dirección IP y publica en qué lugar te encuentras en ese momento. “¿No te da miedo que un secuestrador lea esa información?”, le cuestionamos. “No”, respondió, “porque todo mundo verá dónde estaba en el momento en que desaparecí. Entonces sabrán por dónde empezar a buscar”. Así de grande es la ambivalencia.
Las odiosas comparaciones
Además de la gente que quizá conozcas, otra de mis aplicaciones favoritas de Facebook es Compare People. Es más, creo que fue una de las primeras aplicaciones que agregué a mi perfil. Y ahora es una de las de cajón. Hay que admitirlo: a todos nos da curiosidad saber cómo es que los demás nos perciben. En este caso, tus amigos [¡claro, por algo están en tu lista de contactos! ¿cómo vas a agregar a un desconocido? ¬¬]. Y qué mejor manera de averiguarlo que en una comparación uno contra uno.
Como ven, no me puedo quejar. La gente se da cuenta fácilmente que soy un ñoñazo, aunque desconozco de dónde sacan la idea de que soy una persona organizada. Útil, está bien: siempre es bueno tenerme en los trabajos en equipo. Y estudioso, quizá sólo en comparación a la media de huevonería per cápita. Pero se pone más interesante cuando observas los resultados desglosados.
Veamos primero lo positivo:
Bien, creo que ya probé mi punto. Sí, soy un tremendísimo ñoño. Vale, veamos mejor en qué me va mal:
Uhm, llámenme paranoico… pero yo noto una cierta tendencia. A ver, vámonos más abajo en la tabla.
Ok, los resultados ya me estan empezando a decir algo, pero todavía no descifro bien qué es. Bueno, no se puede ir peor, supongo.
Ok, ok, ya capté la indirecta. Pero bueno: soy organizado, trabajador, inteligente, útil y estudioso. Por lo menos tengo eso. Hasta ahora, no he tenido mal puntaje en esos rubros…
¿Saben qué? Ya no me gustó tanto esta aplicación. Después de todo, las comparaciones son odiosas, ¿no lo creen?
Gente que quizá [remotamente] conozcas
Una de mis secciones favoritas de Facebook es la parte donde te sugieren amigos. ¡Hazme el mentado favor! ¿Sugerir amigos? Me parece que está bien si recién ingresaste al servicio y no tienes idea de qué cuates están en la red social. Pero llega un momento en que ya tienes a todos los integrantes de tu círculo cercano de amistades y comienzas a agregar más y más gente. Añades a tus compañeros de curso, a tus conocidos de la prepa, a tus vecinos, a los cuates de tus primos, a tus profesores, a esa morra que te ligaste en Acapulco, a los extranjeros con los que compartiste verano académico, a los baristas de tu Starbucks de confianza, a los miembros del Consejo Estudiantil, a los seguidores de tu blog, a las mascotas de tus amigos, a la tesis de tu cuate, a la chica por la que suspirabas en secundaria, al novio de la chica por la que suspirabas en secundaria, al equipo de baloncesto, a la gringa que te cotorreaste en el antro, a tu ex-compañera de catequesis, al famoso que quieres stalkear, al niño que vive en Canadá que no veías desde kinder y con el que ahora tienes un ciberamorío, al cuate de República Dominicana que se llama igual que tú, y a Benedicto XVI. Y con toda esa gente, ¿todavía se atreven a sugerirte más contactos?
Lo que me fascina es que, con tanto agregado a diestra, siniestra y ambidiestra, tus amigos sugeridos son personas que no tienes ni la más remota idea de quién chingados son. Resulta que Facebook cree que quizá conozcas a un individuo que es amigo de tu compañero de banca en clase de estadística, del hermano menor de tu cuate de segundo de secundaria, del extranjero que te presentaron en una posada, y del perro dálmata de tu amiga. ¡No, pues sí! Si no me creen, chéquense mi lista de sugeridos.
No tengo ni idea de quiénes son estos individuos [si alguien los ubica, háganmelo saber en los comentarios], pero para Facebook, son gente que segurísimo conozco. La verdad, la culpa es enteramente mía. Antes era muy cuidadoso aceptando o rechazando solicitudes. Pero me dí cuenta que el esfuerzo era inútil. Asi que conforme pasó el tiempo, decidí aceptar a todo el que quisiera ser mi amigo. Total, de seguro para el que me agregó, yo soy el compañero de clase de su ex-novia de la prepa, el primo del mejor amigo de su nuevo rúmi, el vecino del chavo que le bajó los pantalones en el patio del recreo en primaria, o el autor del blog que le recomendó el cuate con quien echa la reta de Halo 3 en Xbox Live.
Bueno, por lo menos todavía no me sale que conozco al San Antonio de cabeza.

De los peligros del Facebook

Leyendo Alt1040 me enteré que descubrieron que el hijo de Andrés Granier [gobernador de Tabasco] usando el avión oficial para viajes de placer con su novia. Ah, caray… ¿y cómo se enteraron? Pues, a través del Facebook. Granier subió las fotos a su perfil y de ahí las sacaron. No me voy a aventar una perorata en contra el Facebook. Es más en contra de nosotros, los usuarios, que lo empleamos muy a la ligera.
No me voy a quejar de que no leemos el contrato [y pa' lo que nos importa que los grandes corporativos tengan nuestros datos privados]. Tampoco voy a desgañitar en contra del stalking casual. No, señor. El problema es sencillo. No hay que buscar la culpa más que en nuestro [casi absurdo] empecinamiento en publicar nuestros momentos embarazosos, combinado con la [verdaderamente absurda] falta de criterio a la hora de aceptar invitaciones. Nunca falta una nueva invitación a un grupo de ocio [¿hay de otros?] o que el amigo del amigo del conocido te agregue a su lista de contactos y lo aceptes sin chistar. La combinación de estos factores terminará, tarde o temprano, volviéndose en nuestra contra.
Hay que admitirlo: el Facebook liquida las coartadas. ¿Que te quedaste a estudiar ese viernes por la noche? Las fotos de tu amigo en las que apareces no mienten. ¿Que eres la persona más sobria del planeta? La foto donde sale en calidad de bulto lo niega. ¿Que nunca te has echado una canita al aire? Pues esa imagen donde sales bailando reguetón hace que la imaginación vuele. Así, los ejemplos van ad infinitum. Y ahora, si consideramos que casi cualquier persona podría enterarse [con eso de los seis grados de separación], queda claro que hay que tener cuidado con lo que se publica.
¡Pero si yo no tengo nada que temer, ni nada que ocultar! Claro, no por el momento. Se predice que llegará el momento [y creo que en algunos países ya se hace] en que tu perfil de Facebook [o similar] diga tanto o más que tu currículo. Son innegables las ventajas de las redes sociales, pero, sólo por si las dudas, es recomendable recordar que lo que digas – y publiques – siempre podrá ser usado en tu contra.








