Archivo para la categoría "Frikadas"
Volar con estilo
Confiésoles que nomás una vez en mi vida he viajado en avión. Fue a los 14 (¿ó 15?) años, cuando fui con un par de amigos a vacacionar a Puerto Vallarta [me parece que ahorita es algo así como el destino de moda]. Ambos trayectos [ida y vuelta] duraron como dos horas. Recuerdo que cometí la estupidez de comprar Volar sobre el pantano de Carlos Cuauhtémoc Sánchez como lectura de regreso. Lo tiré a la basura en cuanto tocamos tierra. Claro que si hubieran ofrecido variedades de este tipo, ni siquiera me habría cruzado por la mente malbaratar mi dinero.
Si algún día se presenta la oportunidad, eligiré Southwest Airlines. Eso es volar con estilo. Yo!
[Gracias a Becks por rolar el video]
No lo dije yo, lo dijo… (LXXXIII)

“Porque el yo-en-el-juego tiene más lana, mejor IQ, mejor corte de pelo poligonal, menos “pancita chelera”, más cosas divertidas para hacer, puede correr por días a la vez sin cansancio alguno, puede utilizar armas que ni Lockheed Martin ha diseñado, es bad-ass (excepto por el horrendo jueguito de SNES de Barney (y los subsecuentes de Barbi)), pertenecen a mundos super locochones con probabilidades de repeticion escasa (sobre todo en los que el mapa se genera en tiempo real), la cantidad de damiselas (o damiselos) per capita esta cabrón, puedes blofear acerca de la cantidad de cosas que hiciste que realmente no te costó ningun esfuerzo lograr, et al…”
- Yamil Burguete, vía Facebook, respondiendo a mi estatus sobre por qué la gente prefiere el yo virtual.
La crisis afecta a Lexcorp
No cabe duda que la crisis nos afecta a todos, tanto a grandes como pequeños, transnacionales o locales. Bueno, hasta las corporaciones villanas [ejem... ¿pleonasmo?] se han visto sobrepasadas por este crack bursátil que nos azota. Es por eso que Lex Luthor, CEO de Lexcorp, se dirige humildemente al gobierno de Estados Unidos para pedir un rescate bancario. Caramba, qué lamentable situación. Ni Superman puede ayudarnos, ¿o sí?
[El vídeo lo vi en Cultura Cómic]
Esplendor y caída de los dinosaurios nazis
Nazis. Dinosaurios. La Antártida. 20 dólares de presupuesto. ¡Por todos los cielos! Ante ustedes está uno de los mejores cortometrajes de todos los tiempos. En serio, más allá de la trama, la dirección de arte, el manejo de cámara, los planos-secuencia, la fotografía… ¡Puf, ex-qui-si-ta! Para los que salimos medio inconformes de ver Operación Valquiria, le dejo con esta joya: Esplendor y caída de los dinosaurios nazis.
Rock, paper, scissors, lizard, spock!
¿No hallas como solucionar los dilemas cotidianos que la vida te presenta? ¿Cansado de las pocas opciones que te ofrece el tradicional piedra, papel o tijera? Nada como un poquitín más de complejidad para añadirle más emoción.
Aunque, claro está, si no te bastan cinco opciones, puedes agregar unas poquitas más…
[La frikada es cortesía de Becks. Clap, clap].
La película que lo tiene todo
Alguna vez dije que The Harvard Zombie Massacre es la película. Zombies, Harvard, el director de American Pie… ¿qué más se puede pedir?

No más.
Temo decirles que ha sido destronada por la mejor idea fílmica jamás concebida.
Tan genial, que me sorprende que no hubiera saltado antes al cine.
Enorme. Increíble. Genial.
Admitámoslo: esta joya lo tiene todo. Y se estrena en 2009. ¿Alguien más quiere que le compre su boleto para la premier?
[Por cierto, me enteré en Ambiente G]
La cumbia de Mario Bros
N’ombre, si frikis hay en todas partes. El tema de Mario Bros ha sido reinterpretado de muchas, muchas maneras [de mis preferidas, la versión de Aphex Twin]. Pero verlo en cumbia es una experiencia, ejem, singular.
Me cae que sería un hitazo en unos quinceaños, que no.
[Cortesía de Hilarante, uno de los múltiples blogs de Dan Alonso]
Dragonball Evolution, la herejía
No me considero un purista. Pero sé reconocer una bozafia en el momento que la veo (cof, cof… ¡Spiderman 3!). Ya me había quejado del pésimo casting para la adaptación de Dragon Ball. ¡Por favor!, Justin Chatwin no es Gokú, ni jamás se le acercará siquiera al chicle que tiene pegado en sus zapatos. Sólo me consuela que no hayan elegido a Shia Lebouef. De los demás, ni qué hablar: a Yun-Fat Chow lo han de haber agarrado en drogas para que arrastre su nombre en semejante bodrio, Emma Rossum sólo aporta un poco de cleaveage a la cinta (y recalco el un poco) y James Masters… Bueno, de él ni hablamos.

Y al fin llegó el día. El tráiler de Dragon Ball está aquí. A la Fox le pareció una gran idea (¡idiotas!) pasarse por el arco del triunfo la historia original y hacer una adaptación sin pies ni cabeza. Admito que, cuando menos, se ve que desquitaron la inversión en efectos especiales (porque en lo demás, no me explico cómo gastaron tanto dinero). Pero ya. La cinta no trae nada. Será un fracaso es-pec-ta-cu-lar, cuya taquilla quizá se vea un poco acolchada por la gran fanaticada que irá (me apunto) a ver tremendo fiasco. Advierto a los lectores que sus ojos pueden quedar derretidos en las mismas cuencas de su cráneo después de ver este avance. Los más sensibles, absténganse.
Luego no digan que no se los advertí. ¡La herejía, la herejía!

Especulaciones de alteridad en voz alta

Au lecteur: Una disculpa de antemano si le parece un poco confuso (y disperso) el texto de esta entrada. Mea culpa. Pero me entró repentinamente un golpe de inspiración, y no hay que desaprovecharlo. Prometo que, si el tópico es de su interés, dedicaré futuras entradas a ser más específico en el tema.
Mi capítulo dos de tesis es sobre las relaciones de alteridad entre usuarios y videojuegos. Por definición, en una relación de alteridad, el usuario se relaciona con la tecnología sin importarle el mundo que le rodea (alienación, lo llamarían los marxistas). Es lo que ocurre generalmente con un juguete. En este tipo de relaciones, el usuario tiende a considerar como otro a la máquina, dotándolo de cualidades antropomórficas, como la capacidad de comunicarse o pensar. No es tan descabellado como suena: sólo recuerden cada vez que jugaron una arcadia y dijeron que la máquinita los venció. Así que, en la relación de alteridad, me importa relacionarme con la tecnología y nada más.
Yo propongo que este escape del mundo es imposible, tanto en un sentido sociocultural como fenomenológico. Sin entrar en más detalles, uno de mis planteamientos es que, en un videojuego, siempre habrá anclajes con el mundo real. Esto se debe a que los VJs crean, retoman y reconfiguran significados culturales. Un ejemplo son, por ejemplo, los zombis [¡sí!]. Los zombis provienen del folclor afroantillano, pero su significado ha sido retomado por los videojuegos (entre otros, como el cine, la TV o los cómics). El zombi del VJ es reconfigurado, y posteriormente, permea en el mundo real como una construcción social. En este sentido, es imposible disociar videojuego y mundo: al jugar, el usuario está constantemente promoviendo reconfiguración culturales.
Este anclaje es, a mi parecer, vital. Mi director de tesis me preguntaba si este anclaje es lógicamente necesario, o si es un paso intermedio hasta que el jugador pueda relacionarse con una plataforma sin conexión con el mundo real. Me parece que es un vínculo irrompible. Creo que aún si existiera un juego que creara un mundo completamente ajeno (como bien indica Dan en los comentarios, con el ejemplo del Tetris), éste se materializaría a través de diversos mecanismos, como el lenguaje o la estética. Un ejemplo es la construcción de la idea de robot. Robot proviene del checo robota (servidumbre). Este término fue tomado por el escritor Karel Capek para una obra teatral sobre trabajadores mecánicos; después, la palabra fue tomada para designar a las entidades mecánicas antropomorfas.
Hoy leía sobre si las grandes editoriales de cómics debía comenzar a retratar superhéroes gay. Ahí fue cuando se me encendió el foco. Este anclaje con el mundo del texto no sólo es necesario, sino también útil. En un sentido pragmático, dado que los videojuegos permiten esta reinterpretación constante de símbolos, ¿cómo afectarían ciertas construcciones sociales, como la identidad? La conclusión apunta hacia la crítica: ¿cómo usamos esta facultad de los videojuegos (et al.) para moldear el mundo? Es curioso cómo el usuario, al intentar abstraerse del mundo en el que vive, genera una serie de cambios en la realidad que le permiten mantener un estilo de vida. Sí, eso me queda bien claro.
La pregunta sigue siendo cómo.
No lo dije yo, lo dijo… (LXVI)

“A jaundiced figure floats across the screen. He is constantly searching for things to eat. We are looking at a neo-Marxist parable of late capitalism. He is the pure consumer. With his obsessively gaping maw, he clearly wants only one thing: to feel whole, at peace with himself. He perhaps surmises that if he eats enough–in other words, buys enough industrially-produced goods–he will attain this state of perfect selfhood, perfect roundness. But it can never happen. He is doomed forever to metaphysical emptiness. It is a tragic fable in primary colours.”
- Sátira sutil de Steven Poole sobre la interpretación del contenido simbólico de Pac-Man, leída en New Media: A Critical Introduction de Martin Lister.
Guitar Hero sabe cómo promocionarse
¿Cómo lanzar al mercado el Guitar Hero World Tour?
Así.
Digo, no hay que ser un genio de la mercadotecnia para saber que Heidi Klum roqueando en ropa interior á la Tom Cruise venderá muchos videojuegos.
[Cortesía de mi dosis diaria de frivolidad en Egotastic!]
Adolf Hitler contra la película de Dragon Ball
Uno de los memes más divertidos de YouTube es ver a Adolf Hitler enojado por cualquier cosa. En esta ocasión, el mashup nos presenta a un Führer encabritado por la nueva adaptación cinematográfica de Dragon Ball. Y con mucha razón.
No es para menos tu enojo, Adolfito. Yo también creo que Krilin debería estar.
[Sacado de Zona Fandom]
Brokeback to the future
Éste es, quizá, el mejor mashup/tráiler jamás creado. Cortesía de Wired.
Quiero verlo superar esto, Don Pato.
No lo dije yo, lo dijo… (L)

“It may be typical of the pro-Obama Dungeons & Dragons crowd to disparage a fellow countryman’s memory of war from the comfort of mom’s basement, but most Americans have the humility and gratitude to respect and learn from the memories of men who suffered on behalf of others.”
- John McCain, candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, sobre los jugadores de rol.
“Right – because gamers can’t quite possibly understand the sacrifice our troops make to keep us safe. Good job, ignorant and bitter McCain campaign staffer; you’ve shown the same amount of savvy that a typical High School bully shows as he kicks around the little guy in the classroom.“
- Den Den Boy, colaborador de Velvet Dice Bag, sobre la actitud de McCain.
“If my comments caused any harm or hurt to the hard working Americans who play Dungeons & Dragons, I apologize. This campaign is committed to increasing the strength, constitution, dexterity, intelligence, wisdom, and charisma scores of every American.”
- Michael Goldfarb, portavoz de la campaña de McCain, disculpándose por la ofensa a los roleros.
Beaker, ascenso y caída de un rockstar
¿Alguno de ustedes se acuerda de Beaker? Un mópet muy carismático, aunque de pocas palabras.

Pues, cansado de ser siempre el achichincle de Basilio, decidió iniciar una carrera propia, alejada de los experimentos y los constantes accidentes de laboratorio. Beaker siempre había tenido un sueño, y decidió que era momento de cumplirlo. Así que tomó el teléfono, llamó a un par de amigos y se animó a abrir una banda de rock. Sí, Beaker quería ser estrella de rock.
Después de varios ensayos – y una cuantas batacas rotas por Animal – consiguieron su primer toquín. Aunque no les fue muy bien del todo.
Decepcionado por su primera presentación, Beaker estuvo a punto de tirar la toalla. Pero decidió intentarlo una vez más. ¿Cómo? Pues buscó al vocalista que más se le pareciera y lo tomó como influencia.
Así fue como Beaker conoció a Chris Martin.
El público se desvivió en aplausos. Firmó su primer disco, se abarrotaron sus conciertos y se forró de lana. Pero a Beaker no se le subieron los humos. No, señor. Decidió que su banda iba a ser más que sólo un puñado de roqueros drogadictos. Así que armó un mega concierto altruista con su amigo Bono y cambió su estilo. Después de todo, la banda sabía sus orígenes.
I was raised on the street, dijo Beaker. On Sesame Street.
La fama de Beaker se fue hasta el cielo. ¿Qué tal si damos un giro hacia los clásicos?, fue su nueva propuesta.
Pero como toda banda, empezaron las diferencias creativas. Mientras Beaker seguía proponiendo un sonido similar, Animal – su baterísta – clamaba por un sonido más salvaje. La banda comenzó a fragmentarse. Antes de su disolución, decidieron que se iban a despedir como los grandes. Beaker encargó a Animal que creara una canción tan sublime que ellos fueran recordados como los maestros de las marionetas.
Bueno, todos saben que después una banda metalera plagiaría su éxito:
Sin embargo, en esos tiempos, el público no estaba acostumbrado a tanta calidad. Beaker siempre fue un adelantado a su época. Los annales de la Historia no olvidan el abucheo al final del último concierto [cuenta la leyenda que Animal terminó destrozando el auditorio] Cuando descubrió que el rock había pasado, Beaker decidió que había sido suficiente, y se retiró en la cúspide. Por desgracia, nunca se ha vuelto a escuchar música tan buena desde entonces.
Ahora todo parece indicar que es el turno del pop en Sesame Street.
