Archivo para la categoría "Jukebox Nocturno"
[Jukebox Nocturno] Placebo – The bitter end
Israel vows war ‘to the bitter end’. Los lectores más habituales del blog sabrán que Ximena, mi mejor amiga, está por allá. La actual situación me tiene bastante preocupado. Ayer por la tarde revisé mi celular y vi que tenía unas cuantas llamadas perdidas de un número desconocido, en horarios poco habituales. Se me hizo un nudo en el estómago. Le llamé, y afortunadamente, está bien. Hablamos largo y tendido sobre la situación, por ejemplo, que ya le mostraron a donde albergarse en caso de un eventual ataque. Hoy también charlamos por MSN, y eso mengua un poquito mi miedo. Por suerte, en aproximadamente una semana estará por acá.
Había pensado escribir sobre el conflicto, pero el mero hecho de estar aquí sentado mientras Ximo está por allá me hace sentir estúpido. ¿Qué carajos sé de eso? Nada, salvo que estoy francamente aterrorizado. No se me ocurre que más añadir, salvo esta canción, un placebo en lo que espero que llegue el final.
Recuento: 15 mejores rolas nocturnas
Jukebox Nocturno es una sección en la que coloco rolas que me agradan y que [a veces] se vinculan un poco con lo que me pasa día tras día. Aunque esta rockola noctámbula cayó un poco en el desuso, a veces colocaba canciones bastantes chidas. Ahora sí me salí del modelo de diez recomendaciones, pero bueno, es mi blog y puedo darme esos lujos. El conteo, ya saben, es de atrás para adelante. Que disfruten.
15. Massive Attack – Teardrop: Esta rola es pionera. Con este video dio inicio la sección de Jukebox Nocturno, hace casí un año. La canción, por si no sabían, es el tema de House, una de mis series preferidas [aunque a otros no les parezca tan buena].
14. Let go – Imogen Heap: Una buena rola que conocí en un disco promocional de Armani [uy, qué fresa]. Indescriptiblemente estremecedora la voz de Imogen Heap. Y ni qué decir de la letra. Ideal para aquellos que les cuesta trabajo dejar ir.
13. The aftermath – Kashmir: Ésta no será una de las bandas más conocidas, pero la rola tiene la mejor primera estrofa jamás escrita. I’m wondering if my thoughts of her/have ever crossed her thoughts of me/and if they’re half as clear as mine/and if there’ll ever be a time.
12. Today the sun’s on us – Sophie Ellis Bextor: No todo es cortarse las venas con galletas de animalitos. También hubo rolas de días en los que todo salió bien, como cuando me compré a Quince, mi iPod Touch. Días en los que nomás brilla el sol.
11. Island in the sun – Weezer: Yo quiero ser como Rivers Cuomo: estudiar en Harvard y componer música chingona. Bueno, ya sé que lo musical nomás no se me da, pero bueno, por lo menos lo de estudiar en una Ivy League igual y sí se puede.
[Jukebox Nocturno] Queen – Somebody to love
Ayer estuve tirado en la cama echando la güeva dominguera, y me topé con Ella está encantada en Disney Channel. Confieso que la película es mi placer culpable porque aparece Anna Hathaway. Hay una escena en la que ella y el príncipe van a una fiesta/boda/whatever a la Tierra de los Gigantes, y ya en la peda, le piden que cante. Y de la nada, la Hathaway se chuta Somebody to love, con un cameo de Heidi Klum incluído.
Me parece un buen cover, pero Freddy Mercury era enorme. Mucho más en sus presentaciones en vivo. Hoy sí me las quiero dar de purista, y les dejo la versión en vivo de 1982. Un deleite, dedicada para todos los que tengan (o busquen) su somebody to love.
Y prometo que habrá una hora de Queen en el Cheletón.
[Jukebox Nocturno] R.E.M. – It’s the end of the world as we know it (and I feel fine)
Mañana es mi última clase de licenciatura. Será Evaluación de Estrategias, con Elías Aguilar, profesor a quien personalmente admiro y de quien he aprendido muchísimo. A las 11:15 de la mañana, cuando la cátedra haya terminado [si no es que antes], ya no me quedarán más clases como universitario. Sólo terminar la tesis [algún día, algún día] y listo.
Los recuerdos de mi primera clase en la universidad son difusos. Fue Redacción II, un lunes a las 10 de la mañana. La daba la Mtra. Adriana Rojas, de quien confieso recuerdo únicamente que solía impartir la clase en pants. Recuerdo más mi segundo día de clases, porque fue la primera materia (Comunicación Oral e Interpersonal) a la que llegué tarde, como por veinte minutos. Creo que desde ahí se me quedó la mala costumbre.
No tengo idea de cómo sentirme. Sé que se cierra un ciclo y lo demás, pero no me siento ni ansioso, ni nervioso, ni exaltado. Creo que estoy muy mentalizado a la idea de que seguiré vinculado a la academia por lo que no me invade [aún] la nostalgia. No oculto mi deseo por estudiar un posgrado [es más, conforme pasa el tiempo me entusiasmo más], sin embargo, es un hecho que mañana es el principio del final de una etapa.
Gracias R.E.M., por resumirlo tan bien:
It’s the end of the world as we know it.
It’s the end of the world as we know it.
It’s the end of the world as we know it and I feel fine
[Jukebox Nocturno] Lily Allen – Littlest things
“Tiene mucho que no pones una recomendación musical en tu blog”, me comentó Xime en nuestra conversación sabatina de cinco horas y media en el chat del Facebook. La última vez, de hecho, fue el 21 de junio, hace más de cinco meses. Tengo un par de justificaciones: la primera es que se me acabaron las canciones. No me gusta repetir artistas [si no, esto acabaría saturado de rolas de Norah Jones, por ejemplo], y es muy raro que coloque rolas en español. Mi segundo pretexto es que, antes, contaba mis anécdotas y reflexiones personales en este espacio, y últimamente a) les dedico entradas personalizadas y b) ya no escribo sobre esos temas. La neta es que creo un día se me quitaron las ganas de armar el jukebox y ya.
Ayer Xime me pasó esta canción. Bueno, ella me pasó la versión del video, pero yo siempre publico en el jukebox puras interpretaciones en vivo. La rola, vaya, es el epítome de la nostalgia. Ideal para reiniciar esta sección. Para recordar.
[Jukebox Nocturno] José González – Teardrop
Hay canciones tan buenas que vale la pena ponerlas dos veces. A inicios del año {y para reinaugurar esta sección], coloqué la versión original de Teardrop, interpretada por Massive Attack. Para los que no sepan, la canción es el tema de House. Este cover de José González aparece en Wilson’s Heart, el episodio final de la cuarta temporada [por si les interesa, antes vean House's Head la primera parte del final]. Ayer lo vi en Universal Channel y casi se me salen las lagrimitas. Un buen colofón para un día intenso.
Hoy venía José González al Anónimo, un bar trendy como abundan en Cholula. Tenía muchísimas ganas de ir. Pero el lugarcito estaba clausurado y hasta apenas ayer por la noche lo reabrieron. Ni modo, me quedé sin escuchar el cover en vivo {que era lo único a lo que hubiera ido]. Como consolación, me quedo con esta interpretación de González para un programa de televisión brasileño.
Y con la letra, claro está.
Love, love is a verb
Love is a doing word
Fearless on my breath
Gentle impulsion
Shakes me, makes me lighter
Fearless on my breath
Teardrop on the fire
Fearless on my breath
Night, night after day
Black flowers blossom
Fearless on my breath
Black flowers blossom
Fearless on my breath
Teardrop on the fire
Fearless on my breath
Water is my eye
Most faithful mirror
Fearless on my breath
Teardrop on the fire of a confession
Fearless on my breath
Most faithful mirror
Fearless on my breath
Teardrop on the fire
Fearless on my breath
You’re stumbling in a dark
You’re stumbling in a dark
[Jukebox Nocturno] Garou – Demande au soleil
Tenía rato sin aparecer el jukebox. No se crean que se me olvida esta sección. Sucede que a veces me tardo tanto buscando canciones que acabo mandando todo al diablo e iéndome a dormir. Hoy no tengo tanto sueño. Ni tampoco tantas anécdotas. De hecho, todo surgió porque quise añadir una frase chistosona a mi nickname, as usual. Para lo que no me tengan en MSN, mi nick siempre tiene una estrellita al lado. Ya saben, la que sale con el comando (*). Y tiene su historia.
Tengo una especial inclinación por consolar a la gente cuando está triste. Una vez, hace ya varios años, una amiga estaba muy pero muy decaída por no recuerdo qué. Platicábamos, y ella estaba desolada. Entonces le pregunté si tenía una ventana cerca. Me dijo que sí. Le pedí que se asomara y que viera esa estrella que brillaba grandota y luminosa. Me respondió que la veía. Le dije que se la regalaba, que había tantas en el cielo que seguramente a todos nos tocan unas cuantas. Se puso feliz y se le olvidó su problema.
Otro día, pasado el tiempo, yo estaba tristón por la noche como suelo estarlo de vez en cuando. Platicaba con la misma chica, y me preguntó que me pasaba. Le conté no recuerdo qué cosa, y me pidió que me asomara a la ventana. Esa noche, ella me regaló una de sus estrellas. Así que la puse ahí, junto a mi nick, y desde ese día ahí sigue.
[Jukebox Nocturno] Nirvana – All apologies
Hoy en el gimnasio, Don Pato y su servidor vimos en MTV que hay una consulta de manda-tu-mensaje sobre qué banda se merece un unplugged. Los televidentes andaban sugiriendo durísimo a Kudai, Panda y uno hasta dijo que Don Omar. Chale. Todo porque ya viene el acústico de Julieta Venegas. Bien se pregunta Don Pato: ¿cuál es la diferencia entre un concierto en vivo de Julieta Venegas y un unplugged? Sepa.
Yo opiné que Weezer se merece el acústico. Y si nos vamos a una banda en español, creo que Babasónicos lo haría bien. Don Pato coincidió conmigo en los primeros, y me dijo que los argentinos andan sobrevaluados [como siempre]. Ahora ya con más calmita, creo que también Cake lo haría bien. Lástima que esos no venden. Los unpluggeds [comentó DP] surgieron para que las bandas pesadonas pudieran algo hacer más tranquilón. Un clásico es el de Nirvana. Sí, Kurt Cobain también está sobrevaluadísimo. Pero el grunge es el grunge, y eso no se discute.
¿Y qué dijeron: “que nomás va a hablar de música hoy”? Pues sí. Perdón por el desmadre con el sitio, pero ya el miércoles pago el dominio, lo enlazan y todo vuelve a la normalidad. All [my] apologies.
[Jukebox Nocturno] Imogen Heap – Let Go
Hacía tiempo que buscaba una canción de Frou Frou para ponerla en el jukebox. Conocí sus rolas gracias a un disco promocional de Armani [¡uy, qué fresa!] y me fascinó. Un día, hace un par de años, iba en el auto con Paiki y puse esta canción. Él la identificó porque forma parte de la banda sonora de Garden State. Qué paradójico.
Llevo unos dos meses rastreando una versión en vivo de alguna canción de Frou Frou, pero el dúo duró tan poco que Youtube no tiene registro de alguna presentación suya. Afortunadamente, Imogen Heap, la vocalista, siguió su carrera aparte y grabó Let Go en un bellísimo acústico. Siempre pensé que su voz tenía alguna especie de truco de posproducción para que sonara así. Sorprendentemente, ese peculiar tono sale de sus cuerdas vocales.
Hoy no dejo una explicación, ni una anécdota. Sólo la letra. Para los que les [nos] cuesta trabajo dejar ir.
Drink up, baby down
Mmm, are you in or are you out
Leave your things behind
’cause it’s all going off without you
Excuse me, too busy you’re writing your tragedy
These mishaps
You bubble wrap
When you’ve no idea what you’re like
So let go, jump in
Oh well, whatcha waiting for
It’s alright
’cause there’s beauty in the breakdown
So let go, just get in
Oh, it’s so amazing here
It’s alright
’cause there’s beauty in the breakdown
It gains the more it gives
And then it rises with the fall
So hand me that remote
Can’t you see that all that stuff’s a sideshow
Such boundless pleasure
We’ve no time for later now
You can’t await your own arrival
You’ve 20 seconds to comply
So let go, jump in
Oh well, whatcha waiting for
It’s alright
’cause there’s beauty in the breakdown
So let go, just get in
Oh, it’s so amazing here
It’s alright
’cause there’s beauty in the breakdown
So let go, jump in
Oh well, whatcha waiting for
It’s alright
’cause there’s beauty in the breakdown
So let go, just get in
Oh, it’s so amazing here
It’s alright
’cause there’s beauty in the breakdown
’cause there’s beauty in the breakdown
[Jukebox Nocturno] The Corrs – The right time
El éxito para que se dé un romance radica en el arte del timing. Ya perdí la cuenta de las veces que he escuchado que dos personas se andan tirando la onda gacho y nunca se concreta nada porque no se dijo a tiempo. No hablo de una cuestión de ‘ahora o nunca’, de echar la carne al asador a las primeras de cambio. No. Se necesita precisión de francotirador. Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre, pues. Como diría el gran Al Pacino, encarnando a Tony D’Amato: “One half a step too late or too early you don’t quite make it. One half second too slow or too fast and you don’t quite catch it.”
¿A qué viene la reflexión? Nomás. Andaba buscando pretexto para incluir a The Corrs en esta sección. Soy fanático de las féminas rockeronas de los noventas. Ya sólo les debo algo de Garbage o No Doubt, pero eventualmente aparecerán. Dedicada a los que se les fue el tren, para que no preocupen. Como me dijo mi pequeña gran amiga Bril: siempre hay más tiempo que vida.
[Jukebox Nocturno] Sophie Ellis Bextor – Today the sun’s on us
¿Qué más puedo pedir? El domingo me compré un iPod Touch y ahora puedo procrastinar de una manera más efectiva. Ya acabé mi primer capítulo, y aunque la verdad le falta mucho [pero mucho] por trabajarse, es un inicio. Al fin le puse limpiaparabrisas a mi coche [ya sólo falta el espejo lateral derecho], con lo que reduje dramáticamente mis posibilidades de matarme si manejo cuando llueve. Fui al cine con Cucho a ver Awaken y nos infiltramos unas hamburguesas de $10 pesos del McDonalds. Tengo la patria potestad [temporal] de Filiberta, la plantita de Ximena. Y ahora estoy en casa, a sólo una exposición final de Marketing Cultural para terminar las clases. Así como hay días pésimos, también los hay donde brilla el sol. Qué mejor que Sophie Ellis Bextor para musicalizar el momento.
Au lecteur: Por cierto, al parecer las historias amorosas han resultado un hit [o eso me han comentado]. Después los complaceré con más [no muchas porque no tengo tantas, pero con la venia de mis conocidos, sacaré de vez en cuando la historia del amigo de un amigo...]
[Jukebox Nocturno] Anna Nalick – Breathe (2 am)
Son casi las dos de la mañana, y yo llevo nueve páginas de 30. Mi deadline es el lunes a las seis de la tarde, así que con casi 24 horas efectivas para chambear, el panorama se ve complicado. Pero bueno, aún hay esperanza de que mañana meta el acelerador y adelante más. No puedo achacarle la culpa al Día de las Madres, porque tuve semana y cacho [empalmada con finales, claro está] para avanzar.
Hoy fui a comer mariscos con mi jefa y luego fuimos al cine. Vimos Quiero robarme a la novia. Buena película. Se supone que el protagonista es el inventor del aro de cartón que le ponen a los cafés del Starbucks. Yo quiero ganarme la vida con una idea así. Luego llegué a casa a trabajar. Tenía siete páginas, pero me dí cuenta que cuatro estaban mal, así que reescribí. En un par de horas hice cinco páginas, después tuve que interrumpir mi trabajo para ir a dejar a mis sobrinos y ahí se fue todo al carambas. Cuando volví, me encontré a Marce O. y con la plática desistí de avanzar en tesis [eso de armar los diez mandamientos de Harvard me pareció una genialidad]. Y así me dieron las dos de la mañana.
Tenía mucho tiempo queriendo poner esta canción. También es parte del soundtrack de A lot like love. Las dos de la mañana es una hora curiosa: es el punto de quiebre entre seguir trabajando toda la madrugada o irte a dormir. Y a esa hora, ambas opciones parecen correctas. Aplica igual en la fiesta: las dos es una buena hora para irte, pero si te pasas, probablemente te quedarás toda la noche en la parranda. Alguien también me dijo que es una hora traicionera: a las dos de la mañana tus broncas te parecerán más difíciles. Pero bueno, al día siguiente amanece como de costumbre.
Que sus dos de la mañana les sean leves [y si se van a dormir, que sueñen con Anna Nalick]
[Jukebox Nocturno] The Moldy Peaches – Anyone else but you
Era cuestión de tiempo para que esta canción apareciera aquí. La puse hoy porque el nueve de mayo es un día significativo para mí. Les resumo la historia: tenía en la prepa a esta amiga [R.], de quien estaba estúpidamente enamorado. Francamente, nunca he sido muy bueno con las chicas. En serio, prácticamente no tuve una amiga hasta que la conocí. Es tres años más chica que yo, y bien, pues es muy linda. El punto es que, después de un error tras otro, dejamos de hablarnos. O bueno, dejó de hablarme. Allá, por principios del 2005.
Pasó un año, y yo seguía con la espina clavada. Le escribí un correo, que contestó un nueve de mayo. Ese correo son las últimas palabras que me ha dicho. El año pasado, otro nueve de mayo, estaba paseando con mi mamá por Plaza Dorada, y la vi. No tan a lo lejos, de hecho. Estábamos mi ma y yo viendo un escaparate con zapatos y ella pasó por detrás. No nos saludamos. Pero bastaron esos pocos segundos para hacerme recordar cuán rápido pasa el tiempo, cómo cambia la vida y cuánto puede marcarte una persona. Es la última vez que la vi.
En fin, hoy es nueve de mayo. No se asusten: no sé nada de R. De hecho, lo más relevante es que después de una semana sin noticia, vi a Xime. Hoy regresó a Guanajuato y vuelve a Cholula hasta el veintitantos de mayo. Xime tiene un cuyo que se llama Mafalda, y como no quería dejarlo solo, se lo llevó en una maletita. Cuando la pasé a dejar a la estación de autobuses, me pidió que pusiera Anyone else but you en el estéreo. Resulta que le canta esa canción a su cuyo para que se tranquilice. Efectivamente, cuando empezó a sonar la rola y Xime a cantar, el cuyo dejó de hacer ruiditos.
Así que, con el pretexto del recuerdo de R. y el cuyo de Xime, les dejó el video. Para todos los que alguna vez iniciamos como la primera línea de esta canción.
[Jukebox Nocturno] Hooverphonic – Mad about you
Podría platicarles de muchas cosas en esta sección [ja, siempre lo hago]. Por ejemplo, podría decirles que me he pasado los últimos dos días en las islas de edición desquitando la unidad que pagué para el acceso a los laboratorio. O podría decirles que mañana tengo mi entrega final de Producción Periodística y que, fiel a mi costumbre, mañana mismo le daré su pulidita a mi texto. También podría comentar sobre que hoy cerraron el Starbie de Cholula por ahí de las seis porque no había luz y tuve que regresar temprano a mi casa. O que los azares del destino – y el hecho de que la batería de mi celular está descargada – no han permitido que Xime me encuentre so far. Hasta podría platicarles del golazo de Juan Carlos Medina en el Atlas – Necaxa.
O bien, platicarles de mi tesis, que sigue en stand-by.
Pero bueno, ésos ya son temas muy tratados por aquí.
Hoy les voy a platicar un crush universitario.
Cuando iba en tercer semestre, me encantaba una chica de Farmacéutica que tomaba clase conmigo. Recuerdo que me la pasaba en su suite casi todos los días. A veces me quedaba tan tarde [bueno, en las residencias de la universidad corren a las visitas a las once de la noche] que debía tomar un taxi para regresar a casa. Nunca le dije que me gustaba en ese momento, pero creo que lo notaba y eventualmente se enteró. Para mi examen final de Fotografía, hice una galería de ellas. So cheesy, y qué. Eran días felices, pues.
En fin, a la mera hora ella agarró novio unos meses antes de irse de intercambio por un año y nunca pasó nada. Y bien, las cosas ahora son distintas. Ambos estamos en últimos semestres, casi no nos vemos, y esos tiempos quedaron como buenos recuerdos. Pero en esos tiempos [y vaya que eran buenos], me acuerdo haber visto en el cine A lot like love. Una de esas tantas tardes ociosas, pasamos al Blockbuster, rentamos la película, y la vimos con sus rúmis. La cinta no es muy buena. Me atrevo a decir que sólo tiene un par de cosas excepcionales: Amanda Peet y la banda sonora. Y una de las rolas del soundtrack es ésta.
Podría platicarles de más flechazos universitarios. O podría platicarles de cualquier otra cosa.
¿O por qué no mejor me platican ustedes en los comentarios?
[Jukebox Nocturno] Dave Matthews – The space between
Voy a ser sincero: me siento muy distanciado de mis amigos. Y francamente, es mi culpa. Siempre. No es la primera vez que me pasa, y probablemente no sea la última. Supongo que es algo que heredé de mi padre. Él tenía la costumbre de verme cada tres meses. Después, cada seis. Después, una o dos veces al año, casi siempre antes de Navidad y en mi cumpleaños. En los últimos dos o tres años, nos hemos reunido unas cuatro o cinco veces. En lo que va del 2008, no lo he visto de plano. Pero bueno, por eso no hay bronca.
El problema es que yo sigo el mismo patrón. No voy a ahondar en las circunstancias, pero en estos momentos me siento lejano de muchas personas. Por cuestiones temporales, geográficas, ideológicas u ocupacionales. Pero esas distancias son salvables. Lo que me preocupan son las distancias afectivas, esas que el tiempo y la distancia convierten en abismos. Ésas en las que no importa estar cerca de alguien, se vuelven insondables. No le temo sino al espacio entre los corazones.
Pero la distancia no es cuestión sólo de uno. En cada línea, hay dos puntos. La manera más sencilla de salvar distancias es acercándose, pero no se pueden reducir kilómetros si el destino también se aleja. Pero, a pesar de la lejanía, hay personas por las que vale la pena emprender [y reemprender] el trayecto.
Sin más que agregar, Dave Matthews: