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No lo dije yo, lo dijo… (LXXXVI)

“¿Por qué marchar? ¿Por qué ir y sumarme a un grupo de personas que gritan consignas y van en comparza? ¿Por qué no hacerlo todos los días? La idea de la marcha es buena, levantar la voz y ganar reconocimiento, pero es virtualmente mala al ser opacada con tanto desmadre que muchas usan para ir a ligar y destramparse. El marchar es algo que deberíamos de hacer todos los días en el sentido de ser valientes y acordes con nosotros mismos. De defender nuestros ideales y nuestras verdades. Nuestra propia lucha interna es igual de fuerte que una pugna externa. No olviden que al marchar también se les da reconocimiento a todas las víctimas del VIH, acaecidos por la homofobia y por todos los daños hechos a personas con diferente orientación sexual. No todo es fiesta, tambien hay dolor. Así que recuerden antes de pensar ir a una marcha, sólo recuerden por qué lo hacen, por qué luchan… Y todo será más fácil.“
- Reflexión de Gus Barrientos, acerca de la marcha por la diversidad sexual en Puebla, el pasado sábado 30 de mayo.
Plagio, y nada más
“Recibe un saludo de mi parte. Agradezco que te haya parecido interesante lo que escribí, pero considero que reproducir íntegramente el texto sin referencia alguna es incurrir en plagio. Espero que haya sido sin mala fé, y te pido que reconozcas que la autoría de la reflexión es de un tercero. Gracias, y saludos.”
Éste es el comentario que dejé en Vicart the blog’s, una bitácora que hallé accidentalmente el día de hoy. Resulta que, dando tumbos por la red, hallé una reproducción exacta de la entrada que escribí en diciembre sobre la homosexualidad en los cómics. Así, un copy-paste descaradísimo.
Siempre me ha gustado pensar en la buena voluntad de la banda, así que asumí que le gustó el texto y quiso compartirlo, sin afán de adjudicarse la autoría. Por eso le dejé un comentario, con la esperanza de que haya sido un mero descuido. Verán, aún dentro de la libertad de la blogósfera, una de los pocas reglas que existe es atribuirle el mérito a quien le corresponde. Hay ocasiones en que, más por accidente que mala intención, se omite algún nombre [y quién soy yo para reclamar semejantes minucias, si es probable que me haya pasado]. Pero bueno, cuando alguien toma una entrada íntegra, y no modifica nada [ni imágenes, ni enlaces, ¡ni siquiera el formato de negritas o itálicas]; cuando tu publicación aparece el 10 de diciembre, y la otra el 11, ¿cómo llamar a esas curiosas coincidencias?
Yo le llamo plagio, y nada más.
Con el rosario en los ovarios

Hoy por la mañana charlábamos en el panel del noticiero de radio sobre la decisión del Congreso local de aprobar la Iniciativa Bailleres, una reforma en contra del aborto, la eutanasia y las sociedades de convivencia. El objetivo era la modificación de la fracción I del Artículo 18, que reza que “la vida humana debe ser protegida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural.” Desafortunadamente, los legisladores se portaron a la altura de la mojigatería de un estado históricamente persignado. “Antes decíamos el que nuevo PAN se parecía al viejo PRI, ahora este nuevo PRI se parece al viejo PAN“, calificó Liliana Tecpanécatl al aire, al señalar el papel del tricolor – que ostenta la mayoría en las curules – al alinearse con la derecha.
En lo personal, me da tristeza ver que este tipo de temas sigan siendo repudiados bajo argumentos retrógradas. Puebla es uno de los estados con más muertes por abortos clandestinos. ¿Cuántos fallecimientos nos ahorraríamos con las regulaciones pertinentes en la práctica abortiva? Y ni qué hablar de la eutanasia o las sociedades de convivencia, que para las conciencias de la doble moral, una es equiparable al asesinato y otra promotora de la decadencia. Pero más allá del retroceso social que implica la autorización de esta reforma, lo verdaderamente deleznable es el atropello al Estado laico, bajo la pantalla de la defensa de la familia:
Pablo Fernández del Campo reconoció en tribuna que la iniciativa que horas más tarde se convirtió en el capítulo V de la Constitución de Puebla se basó en textos religiosos como la Carta de los Derechos de la Familia dictada por Juan Pablo II en 1983, pero le restó importancia: “y aunque se basara en el manifiesto comunista, se trata de la familia”
Eso pasa en un estado que legisla con bases doctrinales, con una agenda que contraviene al interés de la sociedad que simula representar. Legislar el aborto, la eutanasia y las sociedades de convivencia no equivale a promoverlas, sino a darle opciones a la población. “Una mujer que desea abortar, lo hará; si desea conservar a su hijo – aún si es producto de una violación -, lo defenderá. Ultimadamente, es decisión de cada mujer”, comentó Liliana por la mañana. Mientras tanto, el conservadurismo seguirá reinando. Indefinidamente, hasta que – como rezaba una de las muchas pancartas en el Congreso poblano – saquen los rosarios de los ovarios.
No lo dije yo, lo dijo… (LXIX)

“Lo que últimamente estamos viendo es que nuestros alumnos varones están utilizando la moda de depilarse las cejas, cuando por muchos años esta práctica fue exclusiva de mujeres o de jóvenes que tienen tendencias equívocas en el aspecto que son gay u homosexuales. Simplemente al ver que es una moda que ellos traen y a la que nosotros hacemos frente exhortándolos para que no lo hagan, porque depilarse las cejas es una cosa que no es bien vista en los caballeros. Tenemos que hablar con ellos para que no hagan esa cuestión, porque realmente no es creíble que hagan eso, ya que si en estos momentos de su juventud les permitimos que se saquen la ceja no sabemos más adelante, cuando sean adultos, que harán con sus personas“.
- Rubén Reyes Urbina, director de la Secundaria General 1 “Juan José de la Garza” en Matamoros, Tamaulipas; sobre la suspensión a alumnos metrosexuales.
Lecturas de la homosexualidad en los cómics
Esta entrada en un complemento al post de William Saints sobre los superhéroes gay. Ayer comentaba que las editoriales mainstream (DC y Maverl) debaten el cómo deben manejarse los personajes homosexuales. William hace bien en señalar que no hay nada nuevo bajo el sol y que ya hay superhéroes gay desde tiempo atrás, por ejemplo, el matrimonio entre Apollo y Midnighter, estandarte homosexual en los tebeos por excelencia.
Hay más ejemplos [como ilusta Johnny Mulder], pero no hay que irse con la finta. Primero, hablamos de Marvel y DC, las industrias de cómic americano más vendidas, no de sellos cuya independencia editorial les permiten más libertades. Segundo, los personajes homosexuales aparecen como secundarios (o terciarios), para darle variedad a la historia. Tercero, la industria apenas da los primeros pasos, como el caso de Colossus en el Universo Ultimate, o Wiccan y Hulkling, de los Jóvenes Vengadores; ambos casos, de títulos relativamente nuevos. No se ve un esfuerzo editorial de una magnitud considerable, como cuando la aparición de X-Men, alusión a la tensión racial vivida en esos tiempos.
A manera de comparación, retomaré un poco la discusión sobre la construcción de la identidad del terrorista en el cómic marvelita. En este ejemplo la construcción sugiere, en primer lugar, un giro semántico: empiezan a aparecer con más frecuencia los términos terrorismo, extremismo, radical. No sólo eso: el modus operandi de muchos villanos-terroristas comienza a modificarse por estrategias más coordinadas y golpes de menor escala pero precisión superior (Secret Invasion lo ilustra muy bien), contrario a los planes de dominación mundial más burdos de antaño. Por una parte, la construcción del villano-terrorista es más sencilla, porque busca la denostación, no la tolerancia.
La construcción de la idea del superhéroe homosexual aún no ha pasado por etapas así. Sí, no se puede negar que hay temáticas sexuales subsumidas en el cómic mainstream, pero su tratamiento es más anecdótico que protagónico. Ojo, que en el cómic independiente, sí se puede hablar de pasos más asentados. Uno de los problemas radica en que las editoriales deben tomar una postura fija respecto a la homosexualidad – y probablemente la apertura pueda repercutirles negativamente en ventas. Además, es curioso cómo el dilema se centra en gran parte en la homosexualidad masculina, siendo que los caricaturistas (hombres, en su mayoría) han disfrazado desde hace tiempo el lesbianismo y la bisexualidad femenina. El cómic americano sigue siendo, en un sentido de representación cultural de los cuerpos, muy occidental. Vamos, cualquiera con dos dedos de frente comprende que ser superheroína equivale a tener senos grandes, rostro perfecto y dérriere impecable. Si no, pregúntenle a Scarlet Witch, epítome del amor filial en los cómics.

Y ayer pensé en todo eso: en todo el pedo de los superhéroes y la homosexualidad. Un poco lo que mencioné de Watchmen: todo el pedo tan fetichista y sexual que hay detrás de la mitología del superhéroe. De Batman, por ejemplo, y de su supuesta relación con Robin. De la necesidad de muchos de disfrazarse y maquillarse cual Drag Queen y salir a enfrentar una sociedad que, por lo general los margina. Y esa necesidad de estar “en el closet”; de vivir una doble vida.
Coincido mucho con William Saints, cuando dice que hay mucho de fetichismo dentro del cómic, pero incluso en ese aspecto, la dinámica va cambiando. Para ilustrar, uno de los momentos comiqueros de la década (me atrevo a decir): Spiderman revelando su identidad frente a los medios en Civil War.

El descubrimiento de la identidad no sólo es metafórico, sino literal. Ha llegado un punto de quiebre, y a Marvel y a DC les falta mucho, mucho camino por recorrer. Precisamente por eso destaco el hecho de que exista un debate sobre cuánto protagonismo puede tener un personaje gay. Sí, porque es fácil mostrar el matrimonio entre especies – símil de una relación interracial – pero sigue siendo complicado sugerir relaciones afectivas entre miembros del mismo género. La editoriales grandes están en la encrucijada de ponerse a favor (como con los X-Men en el caso de la segregación racial) o en contra (como las ridiculizaciones raciales de los países con los que EE.UU. estaba en guerra). Pero no es blanco ni negro. Quieren pero no pueden. Por eso aparece la homosexualidad a cuentagotas. Porque incluir a un superhéroe homosexual signifca una conquista social, una aprobación moral de un modelo a seguir. Y, creánme, la sociedad estadounidense aún no está preparada para ese salto.
Proposition 8: el musical
¿Cómo solucionar la crisis económica? Fácil: revocando la prohibición al matrimonio gay. ¿No me creen? Bueno, permítanme que el musical de la Proposition 8 les ilustre.
[Cliquea en la imagen para ver el vídeo, claro]
Caramba, tontos gringos. Tienen la solución enfrente y no la ven. :p
[Visto en Se Alquila Casa Blanca]
Ecos de la aprobación de la ‘Propuesta 8′

Y ganó el sí. La polémica Propuesta 8 – que propone que el matrimonio sea forzosamente entre un hombre y una mujer, y no entre dos personas del mismo género – fue aprobada en California. Un doloroso revés para la lucha por los derechos civiles de la comunidad LGBT, que cala aún más hondo por haberse dado en uno de los estados presumiblemente más abiertos y cosmopolitas de la Unión Americana.
No deberían instituirse referéndums para que los segmentos mayoritarios de la población tengan la oportunidad de privar a las minorías de sus derechos, santificando democráticamente la discriminación. No debería ser posible, porque lo contrario tiene un no se qué de insufrible y porque además no sirve para nada, salvo para engendrar sufrimiento inútil, lo cual resulta horroroso, máxime cuando ese sufrimiento inútil les cae encima, como un jarro de agua fría, a grupos de personas que históricamente han sufrido lo indecible sólo por ser como son, es decir, por el simple delito de existir.
Además de las reacciones de celebridades como Ellen DeGeneres o Melissa Etheridge [y de una fuerte acusación a Google por colocar anuncios de la propuesta sin permiso], por la vía institucional aún queda un atisbo de esperanza. El matrimonio gay fue anulado por una diferencia cercana a los 500,000 mil votos, pero quedan por contabilizar los sufragios por correo, que ascienden aproximadamente a 1,6 millones. Por otra parte, el alcalde de San Francisco, Gavin Newson; y el procurador – y otrora gobernador – de California, Jerry Brown, han salido en defensa de la comunidad LGBT, y buscarán la anulación de la propuesta en los tribunales.
“A major purpose of the Constitution is to protect minorities from majorities [...] Because changing that principle is a fundamental change to the organizing principles of the Constitution itself, only the Legislature can initiate such revisions.”
“If allowed to stand, Prop. 8 so devastates the principle of equal protection that it endangers the fundamental rights of any potential electoral minority.”
La lucha por la igualdad de derechos civiles de la comunidad gay ha sido una pugna constante, sin tregua ni descanso. La supresión del derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo es un retroceso histórico. La apelación a la Propuesta 8 va para largo, pero en el entretiempo, el golpe ya fue asestado. Veremos si, al final, se impone la tolerancia sobre el prejuicio. Ése sí sería un verdadero cambio.
Columna #3: La diversidad detrás del telón

“¿Me podrías promocionar un evento en tu blog?”, me dijo la semana pasada mi amigo Gustavo Barrientos, ahora estudiante de teatro en mi universidad [recalco el ahora porque ya tiene en su haber otras dos licenciaturas intentadas]. Asentí elogiado. No obstante, dado que este periódico digital tiene un número exponencialmente mayor de visitantes que mi página personal, decidí promocionalo aquí. Así que, mi estimado lector, le pido una disculpa por enjaretarle un anuncio como preludio de esta columna. Mea culpa.
Resulta que Gus está organizando el ciclo de teatro “TeatrEROS/Diversitas” y este lunes 8 de septiembre se presenta la obra “El Refri”, un monólogo del dramaturgo argentino Raúl Damonte cuyo protagonista es una estrella travesti en decadencia que encuentra en la sala de su casa un refrigerador que su madre le envió como regalo de cumpleaños. Por si les interesa, la obra se presentará en el Colegio Ignacio Bernal de la Universidad de las Américas, Puebla; a partir de las 19:00 horas y el boleto está en 30 pesos. Fin de la pauta comercial.
Gustavo es el dirigente de Diversitas, una asociación universitaria cuya misión es promover el conocimiento, respeto y aceptación de la diversidad sexual. Sí, mi amigo es homosexual. Y de los declarados. Yo me pongo de pie ante su esfuerzo, señores. No sólo de él, sino de toda una comunidad que se ve segregada bajo un criterio de discriminación tan válido como ser filatelista o un buen lateral izquierdo. Ni qué hablar del repudio que sufren por parte de una sociedad tradicionalista [eufemismo de obcecada, intolerante y retrógrada] que les condena al ostracismo y les tilda de aberraciones. Deleznable.
Recuerdo un penoso incidente que atestigüé hace unos meses, en el marco de la Segunda Jornada de la Diversidad. Salía de clase en una tarde lluviosa, y al cruzar por el campus, me topé con un par de carteles con leyendas homofóbicas, en una institución que considero de las más abiertas del país. “Es importante recordar que, si bien la UDLAP es un espacio conocido por el ambiente de libertad y diversidad en todas sus formas, es la excepción y no la regla en los campus mexicanos. Y tampoco es perfecto”, me comentó un amigo en esa ocasión. No estoy en contra de que exista gente que no concuerde con un libre ejercicio de la sexualidad, pero sí en la forma de protestar. Venga, algo tan sencillo como vivir y dejar vivir.
Sirva cualquier espacio para promover la igualdad, entendida no como una homogeneidad, sino como el respeto, la tolerancia y la comprensión de las diferencias. Sobre todo, que una plataforma artística como el teatro se convierta en el vehículo de la integración, del combate de una fobia injustificada y sin fundamentos. De libertad y emancipación. Enhorabuena a quienes emprenden este esfuerzo desde el escenario – y a quienes asistan a él – por poner su granito de arena para cambiar este mundo, que la aceptación mutua está al alcance de todos.
A ustedes, desde cualquier trinchera, mis más profundas congratulaciones.
[Jukebox Nocturno] Erasure – A little respect
Hoy no voy a hablar de mí en esta sección. Sí, me metí un chingadazo de antología, pero ya lo relataré después largo y tendido. Hoy voy a ocupar esta sección para platicar un poco de algo que me pasó el jueves pasado, en el marco de la Segunda Jornada de la Diversidad Sexual. Salía de clase de Periodismo en Radio y TV, cuando vi un cartel con una leyenda homofóbica.
No sé quién lo puso, pero me sacó de onda. Siempre he considerado la UDLA como una universidad plural, respetuosa y abierta. Y, hasta ese día, había dado fé del respeto y libertad. Francamente, me incomodó. No porque haya gente que pueda no concordar con un libre ejercimiento de la sexualidad, sino por la forma de protestar. ¿Para qué? Si uno es homofóbico, pues va, cada quién piensa como quiere. Pero vive y deja vivir.
Tengo la fortuna de tener grandes amigos y amigas que son homosexuales. Alguna vez, incluso, me invitaron a un concierto de Jeans a uno de esos antros de ambiente, fui y todo estuvo muy bien. Francamente, creo que la orientación sexual no es un condicionante para juzgar a una persona. Por coincidencia, me asignaron cubrir la Jornada de la Diversidad para una nota. Y uno de los entrevistados, buen amigo mío, hizo una declaración atinadísima:
“Es importante recordar que, si bien la UDLA es un espacio conocido por el ambiente de libertad y diversidad en todas sus formas es la excepción y no la regla en los campus mexicanos. Y tampoco es perfecto. Esos mensajes nos recuerdan que hay muchísimo trabajo por hacer, dentro y fuera de la UDLA”.
Espero que este acontecimiento no quede en lo anecdótico. Le dedico esta pequeña entrada, no para pedirle a la gente que cambie su opinión [que sería bueno], sino que respete y tolere. Que la homosexualidad es un criterio de discriminación tan relevante como ser un coleccionista de estampillas o practicar kung-fu. La igualdad no es la homogeneidad, sino el comprender que todos somos diferentes. Hay que aspirar a eso. A un poquito [más] de respeto.

