[Cuento corto] Preludio

06Jun09

Au lecteur: Otra más de repechaje textual. En esta ocasión, uno de los pocos cuentos cortos que he escrito por puro gusto [no soy muy prolífico, la verdad]. Éste data de abril del 2006, y ha sufrido poquísimas modificaciones con el paso del tiempo. Sólo para variar un poco el contenido, un poco de ficción.

Preludio

Suaves notas caen sobre las calles, sobre los autos, sobre el pavimento. Notas acuosas, gotas de música. Viento gélido que acompasa la frenética lluvia. Y tú, solo en la alcoba de aquel lujoso hotel, sentado en una cama demasiado espaciosa para tu menuda figura. Es de madrugada. Las notas disminuyen, el frío aumenta, la soledad persiste.  Tú y tu violín. Practicas la sonata que en unas horas presentarás frente a la multitud. Has venido desde lejos únicamente a deleitar a un ente de mil cabezas, saciar su sed, encantarlo como Orfeo al cruel Hades. Te sumergirás en un infierno. Aunque, en cierto modo, ya estás allí. Por eso ejecutas nerviosamente, con desgarradores movimientos, con sonidos lastimeros. Con penuria. Tu violín gime y tus entrañas también.

Pasan las horas. Lanzas tu instrumento a la cama. Te derrotas. Asumes tu posición inicial: sentado en la descomunal cama, las manos en el cabello, la mirada fija en tus barrosos zapatos. Notas que permanece aún su aroma en el ambiente, ese olor a perfume, sudor y vacío. ¿Por qué fuiste por ella? No lo sabes. Necesitabas una dosis de amor y compraste fugaz pasión. Llenar ese espacio. El hueco de la mujer que cambió tu devoción por las caricias de otra. Recién habías desempacado y saliste a buscar el cariño negado. En el callejón elegiste a la de piel cetrina. La llevaste y en el cuarto ejecutaron una triste melodía, mera conjunción de cuerpos y ausencias.  Sus gritos, tus gritos, en una sinfonía de silencio. Un largo preludio de almas afónicas antes del verdadero concierto.

No hay tiempo para descansar. Ensayas frenéticamente. Carente de inspiración, de fuerza, de talento. Practicas hasta el amanecer. Una y otra vez la misma pieza hasta que tu música sangra. Caes agotado.

Rendido.

Te paras frente al público. Una multitud voraz, ávida de escucharte ejecutar tu acto. O de ejecutarte en el acto. Las luces del escenario se apagan. Es tu momento. Cierras los ojos y comienzas a tocar el violín con una parsimonia inusitada. De pronto te detienes. Algo te posee. Los acordes comienzan a emerger con violencia. Brota del instrumento un sonido cuya naturaleza se debate entre lo endemoniado y lo sublime, como si Cielo e Infierno se hubiesen puesto de acuerdo por unos minutos. Y, de pronto, paras. El público murmura. Silencio. Das media vuelta y abandonas el teatro. Al fondo, alguien aplaude tu irreverencia. Tu impotencia se convierte en genialidad. La muchedumbre enloquece, vitorea, brama en celo. La crítica te ovaciona. La gente te adora.

Tú te sigues odiando.

En el callejón eliges a la de ojos claros.

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2 Responses to “[Cuento corto] Preludio”

  1. 1 Dedo

    Que interesante, hacia tiempo que no leia un cuento escrito en 2da persona. Me llaman mucho la atencion desde secundaria, despues de que lei (ohhh si) Aura

  2. 2 Denryuu

    GM: Llegas al teatro, subes al escenario y te paras frente al público. La multitud te mira ansiosa. Las luces se apagan y un reflector te enfoca. ¿Qué haces?

    P: Empiezo a tocar.

    GM: Tira Entertain con Carisma.

    P: 12.

    GM: Tocas con una parsimonia inusitada. La multitud te escucha silenciosamente. Sigues tocando o haces otra cosa?

    P: Entro en Rage!

    GM: Ehm… Está bien… De pronto te detienes. Algo te posee. Los acordes comienzan a emerger con violencia. Brota del instrumento un sonido cuya naturaleza se debate entre lo endemoniado y lo sublime, como si Cielo e Infierno se hubiesen puesto de acuerdo por unos minutos.

    P: Genial!

    GM: Se termina el Rage y estás fatigado. De pronto, paras. El público murmura. Silencio. Das media vuelta y abandonas el teatro. Al fondo, alguien aplaude tu irreverencia. Tu impotencia se convierte en genialidad. La muchedumbre enloquece, vitorea, brama en celo. La crítica te ovaciona. La gente te adora.

    Tira un dado de 20…


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